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Historia de la Unión Soviética

historia de la URSS

La Unión Soviética o URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, Sojuz Sovetskih Socialisticeskih Respublik) era el Estado euroasiático surgido de la Revolución rusa de 1917. Y, desaparecido en 1991, al desmembrarse las repúblicas que lo constituía. La antigua URSS constituía el Estado más extenso del mundo. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos el origen e historia de la URSS.

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Distribución Política

La capital de la Unión Soviética era Moscú. Políti­camente estaba compuesta por 15 repúblicas que abarcaban diversos continentes:

formación de la URSS

  • Europa: (Bielorrusia, Ucrania, Moldavia, Estonia, Letonia, Lituania).
  • Asia: (Kazakistan, Kirghizistan, Tajikistan, Uzbekistan y Turkmenistan).
  • Zona Transcaucasia: (Armenia, Azerbaiyán y Georgia).
  • Rusia, la mayor de todas, abarcaba parte del continente europeo y parte del asiático.

Varias repúblicas (la histórica Rusia, Tayikistán, Uzbekistán, Azerbaiyán y Georgia) contaban además con sus propias provincias y repúblicas autónomas.

Revolución y fundación del Estado soviético

Apenas consolidado el poder revolucionario, el II Congre­so de los Soviets designó un gobierno de comisarios del pue­blo, presidido por Lenin.

fundación del Estado soviético
Lenin

El problema de la paz con Alemania motivó un primer enfrentamiento de Lenin con la oposición de izquierdas. Confiada en la extensión de la revolución por Europa, preconizaba la reconversión de las hostilidades con Alemania en una guerra revolucionaria.

Prevaleció la posición de Lenin de paz inmediata. Y, el 3 de marzo de 1918 Trotski firmó el tratado de Brest-Litovsk. Rusia perdía Finlan­dia y parte de sus territorios occidentales.

La estabilización del frente exterior permitió a Trotski, al mando del Ejército Rojo, la desorganización de los intentos contrarrevoluciona­rios de las regiones periféricas. Fomentados éstos por las potencias extranjeras.

Tras la derrota de Alemania, invadió los territo­rios cedidos anteriormente y denunció el tratado de Brest-Litovsk. Pero los países aliados reaccionaron con un incre­mento de la ayuda contrarrevolucionaria. Las tropas checas, turcas y británicas colaboraron con los rusos blancos y los cosacos en los propósitos de restauración monárquica.

En 1920, el Gobierno de Moscú reconoció la independencia de Estonia, la independencia de Lituania, Letonia y Finlandia. Y debió ceder, Bielorrusia y Ucrania a Polonia.

Ante la imposibilidad de una derrota bélica del régimen soviético, los países capitalistas decidieron establecer un “cerco sanitario” que paralizara la propagación revolucionaria.

La situación de guerra civil y el desmantelamiento de la industria provocaron las medidas económicas del “comunismo de guerra”. Esto es, nacionalización de las empresas y del comercio interior y exterior.

Lenin procuró corregir los desajustes y paliar el descontento campesino mediante la NEP (Nueva Política Económica, marzo 1921). Esto permitía transi­toriamente el mantenimiento de formas económicas de tipo capitalista.

Después del IV Congreso de los Soviets en 1918, en el que el partido socialdemócrata (bolchevique) adoptó la denominación de Partido Comunista. Los socialrevolucionarios y mencheviques fueron expulsados de las organizaciones oficiales y se instituyó un rígido centralismo en la organiza­ción del partido y en la administración del país.

Simultánea­mente, una completa autonomía lingüística y cultural fue acordada con las regiones diferenciadas. Pero la desaparición de divergencias políticas exteriores no evitó la existencia de distintas tendencias dentro del partido.

Canalizadas inicial­mente por Lenin, se agudizaron en los momentos de su suce­sión. La oposición Trotski-Stalin, que trascendía un conflicto personal para reflejar dos concepciones distintas del desarro­llo del socialismo, se resolvió en favor de Stalin, con el apoyo de Zinoviev y Kamenev.

Industrialización y colectivización

Marginado Trotski (enero 1925), “la edificación del socia­lismo en un solo país” dirigida por Stalin requirió la elimina­ción de los oponentes de izquierda y de derecha, y la existencia en el Komintern de una estrategia internacional que hiciera coincidir los intereses del movimiento comunista con los de la Unión Soviética.

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Stalin

El I Plan Quinquenal (1928-32) introdujo una rigurosa planificación, que dio preferencia a la industria pesada sobre los bienes de consumo.

La emulación socialista que acompañó los logros económicos no estuvo exenta de un “cul­to a la personalidad” de Stalin (cuyos excesos fueron denunciados posteriormente) y de una brutal violencia hacia toda oposición a los planes del régimen.

La oposición en el interior del partido se consideró relacionada con las clases indóciles y hostiles al socialismo. Acusados de supuestos contactos con emigrados trotskistas y espías extranjeros, importantes figuras del Partido (Zinoviev, Kamenev, Bujarin, Rykov, Yagoda) fueron juzgados en los procesos de Moscú (1936, 1938 y 1939) y ejecutados.

La II Guerra Mundial y sus consecuencias

La aceleración del rearme, motivada por la creciente agre­sividad del régimen de Hitler, condicionó la programación del II Plan Quinquenal (1933-37).

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Simultáneamente, la prevención de un acuerdo entre Alemania y las potencias occidentales frente a la URSS obligó a Stalin a una política conciliadora hacia las democracias burguesas (manifestada en su actitud durante la guerra civil de España y en la creación de los frentes populares) y hacia Alemania (pacto germano-soviético de no agresión de 1939).

Al producirse la invasión del ejército ale­mán (junio 1941), se fomentó una exaltación del patriotismo ruso, que ayudó en parte a la expulsión y derrota de las fuerzas alemanas.

La nueva relación con los gobiernos aliados, que en la conferencia de Teherán (noviembre 1943) y la conferencia de Potsdam (julio 1945) concedieron una zona de influencia a la URSS, aconse­jó a Stalin la disolución del Komintern (mayo 1943).

El carác­ter socialista de los regímenes que fueron estableciéndose al finalizar la guerra en la Europa del Este acabó con el aisla­miento político-geográfico de la URSS.

Inicio de la “guerra fría”

La nueva inquietud de las potencias occidentales fue expuesta en la “doctrina Truman” del 12 de abril de 1947, que preconizó la necesidad de frenar la “expansión soviética”, que dio inicio a la llamada “guerra fría”.

guerra fría URSS-USA

Stalin reaccionó con la institución en octubre del mismo año el Kominform. La ruptu­ra de relaciones con Yugoslavia (1948) se vio equilibrada por el triunfo de la Revolución china (1949), que extendió al Oriente asiático la influencia soviética.

La canonización ofi­cial de las teorías de Lysenko simbolizó la permanencia de un cierto dogmatismo cultural, pero no se repitieron las depura­ciones de los años treinta.

El IV y el V Plan Quinquenal siguieron dando prioridad a la industria pesada y a las grandes obras de infraestructura. El desarrollo económico permitió a la Unión Soviética convertirse en potencia nuclear (25 septiem­bre 1949).

Tras la muerte de Stalin (5 marzo 1953), una reor­ganización inmediata del partido y del gobierno permitió la reprobación de los abusos autoritarios. También, la eliminación de las personalidades más comprometidas con “el culto a la persona­lidad”.

Paralelamente se anunció en el Soviet Supremo un aumento en la producción de bienes de consumo y decreció la tensión internacional, lo que favoreció la firma del armisticio de Corea (julio 1953). Malenkov, que había sucedido a Stalin, fue depuesto de sus funciones en febrero de 1955.

El Gobierno de Kruschev: la desestalinización

Kruschev como primer secretario del partido y Bulganin como jefe de Gobierno impusieron un nuevo desarrollo a la política soviética. El 2 de junio de 1955 se anunció una decla­ración de amistad recíproca entre Yugoslavia y la URSS, y unos meses más tarde se disolvió el Kominform.

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Kruschev

La lectura del informe secreto de Kruschev ante el XX Congreso del PCUS sobre los errores de Stalin dio carácter público a las medidas de desestalinización.

La explosión de la bomba de hidrógeno concedió mayor poder de persuasión a la URSS, que durante la crisis de Suez de noviembre de 1956 pudo invalidar las manio­bras colonialistas de los gobiernos de Gran Bretaña y Francia.

No obstante, los progresos de la desestalinización no se reali­zaron sin graves desajustes, y los sucesos de Polonia de octu­bre de 1956 y también de Hungría en noviembre de 1956 provo­caron la intervención del ejército soviético.

En 1957 se inició una espectacular serie de realizaciones espaciales, dando origen a la carrera espacial con el lanza­miento de un primer satélite artificial. En marzo de 1958 Kruschev, después de alejar del poder al “grupo antipartido” (Molotov, Malenkov, Kaganovich), se convirtió en jefe de Gobierno.

Sus principales reformas económicas afectaron a la agricultura, pero la roturación de las tierras vírgenes del Kazakjstán y la descentralización agrícola no respondieron a las esperanzas concebidas.

Durante los XXI y XXII Congresos del PCUS (1959 y 1961) se renovaron las críticas contra Stalin y la reha­bilitación de las víctimas del estalinismo.

Por otra parte, la política de “coexistencia pacífica” permitía la reducción de los gastos militares y situar en un primer plano la competición económica con los países capitalistas.

La actitud crítica de los regímenes chino y albanés hacia las posiciones internacionales de la URSS se agudizó después de la retirada de los proyectiles balísticos establecidos en Cuba (octubre 1962) y del tratado de Moscú (julio 1963).

La etapa de Brezhnev

La sustitución de Kruschev (octubre 1964) por un triunvi­rato formado por Brezhnev, primer secretario del partido, Kosygin, jefe de Gobierno, y Podgornyj, presidente del Presidium del Soviet Supremo, en sustitución de Mikoyan (diciem­bre 1965), no impidió la acentuación del conflicto ideológico con China.

historia de la Rusia Soviética
Brezhnev

En el XXIII Congreso del PCUS (marzo-abril 1966), que registró la ausencia de las representaciones de Chi­na y Albania, Brezhnev reconoció el fracaso parcial del plan septenal 1959-65 y para el VIII Plan (1966-70) fueron adopta­das las medidas propuestas por Liberman, orientadas a trans­formar las unidades de producción en verdaderas empresas sometidas e impulsadas por las leyes del mercado y los pre­cios.

Por otra parte, después de condenar la política imperia­lista de EE.UU. y de proclamar su apoyo a Vietnam del Norte y al Frente de Liberación Nacional de Vietnam del Sur (Vietcong), Brezhnev se pronunció a favor de un programa de desar­me mundial y de un pacto de no agresión con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

La diplomacia sovié­tica obtuvo un notable éxito en su mediación en el conflicto indo-paquistaní de agosto de 1965, que condujo a los acuerdos de Tashkent (enero 1966). En abril de 1966 Brezhnev consolidó su posición al ser reelegido secretario general del partido.

La búsqueda de la distensión, objetivo perseguido por la sugeren­cia soviética de disolución de la OTAN y del Pacto de Varsovia (mayo 1966), fue el factor dominante de la política exte­rior soviética.

Al estallar la guerra de los Seis Días (junio 1967), el gobierno soviético rompió sus relaciones con Israel y apoyó decididamente a los países árabes.

Las tensiones originadas por el desarrollo de los aconteci­mientos en Checoslovaquia desencadenaron la invasión de este país por parte de las tropas del Pacto de Varsovia (agosto 1968).

La ocupación fue legalizada por un tratado entre la URSS y Checoslovaquia (mayo 1970). La ratificación del tra­tado de amistad rumano-soviético (noviembre 1970) mitigó las discrepancias entre la URSS y Rumanía, mientras que la entrevista Brezhnev-Tito (septiembre 1971) saldó parcialmente el capítulo de las desavenencias con Yugoslavia.

El aumento de la influen­cia soviética en Iberoamérica condujo al establecimiento de relaciones con Perú (febrero 1969), Bolivia (diciembre 1969) y Venezuela (febrero 1970).

La firma del pacto germano-soviéti­co de no agresión (agosto 1970) contribuyó a consolidar el statu quo europeo. El antagonismo soviético-chino pasó de las disputas ideológicas a los conflictos armados fronterizos (marzo 1969).

En el interior, a los desajustes provocados por la nueva orientación económica y a la esclerosis del aparato burocráti­co, vino a unirse la oposición de núcleos intelectuales.

Los límites del “liberalismo” postestalinista, evidenciados con el arresto de los escritores Daniel y Siniavski (1965), volvieron a manifestarse con la expulsión de la Unión de Escritores Soviéticos (noviembre 1969) del escritor A. Solzhenitsin, premio Nobel de Literatura en 1970.

En los años posteriores, la política soviética se caracterizó por una ofensiva diplomática. Cuyo principal objetivo era la consagración del statu quo territorial y político en Europa.

En Oriente Medio, la expulsión de los consejeros militares soviéticos en Egipto (julio 1972) puso en peligro la influencia en la zona.

Historia de la Unión Soviética línea del tiempo
Brezhnev y Nixon

La URSS apoyó al Vietcong y a Vietnam del Norte, pero continuó su coexistencia con EE.UU., confirma­da por la visita de Nixon a Moscú (1972), de Brezhnev a Washington (1973) y la firma del tratado de prohibición de ensayos nu­cleares subterráneos (1974).

En el interior, arreciaron las demandas de los intelectuales disidentes, que adquirieron resonancia internacional, como en los casos de Sajarov y Solzhenitsin.

También se recrudeció el problema de la minoría judía deseosa de emigrar a Israel, sobre el cual se llegó a un acuerdo URSS-EE.UU. (noviembre 1974), y se recrudecieron algunos conflictos reli­giosos, como el de la población católica de Lituania (mayo 1972), o nacionalistas (reorganización del partido y los órganos de gobierno de Ucrania en junio de 1972).

En febrero de 1976, el XXV Congreso del PCUS confirmó y reforzó la hegemonía de Brezhnev, que sustituyó a Podgornyj como presidente del Presidium del Soviet Supremo (mayo 1977).

Durante octubre de 1977 fue promulgada y entró en vigor una nueva Constitución, en la que se daba por supera­da la etapa de la “dictadura del proletaria­do” y se reafirmaba el papel dirigente del PCUS.

En octubre de 1980 Kosygin dimitió y Tijonov le sustituyó como jefe del Gobier­no. La intervención soviética en Afganistán (diciembre 1979) provocó nuevas tensiones entre las dos superpotencias, que se agudizó con el proyecto de instalar nuevos misiles estadounidenses en Europa occidental en respuesta a los soviéticos que apuntaban hacia Occidente.

Gobiernos de Andropov y Chernenko

A la muerte de L. Brezhnev (noviembre 1982), Yuri Andro­pov, jefe de la policía secreta (KGB) de 1967 a 1982, fue nom­brado secretario general del PCUS (noviembre 1982) y jefe del Estado en junio de 1983.

Andropov se propuso introducir cam­bios radicales en la economía antes de que, a fines de 1985, comenzara un nuevo plan quinquenal. Para ello tenía que modificar la composición de las estructuras de poder. Lo cual consiguió parcialmente, sobre todo con la inclusión en el politburó de dirigentes de menos de 50 años.

No obstante, ni la grave crisis padecida por el país ni la ofensiva contra el burocratismo y la corrupción lograron alterar el funcionamiento de un sistema cada vez más dependiente de la economía militar.

En lo internacional, fracasó la estrategia para impedir la instala­ción de los primeros euromisiles en Europa occidental (noviembre 1983). Ello provocó la inmediata retirada sovié­tica de las negociaciones de Ginebra sobre desarme.

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Chernenko

A la muer­te de Andropov (9 febrero 1984) le sucedió Konstantín Cher­nenko, continuador de la política de Brezhnev. En el exterior, el Kremlin se opuso a la participación soviética en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles en el verano de 1984, a negociar con Washington y a toda posibilidad de compromiso en el con­flicto de Afganistán.

El anuncio del presidente Reagan, tras su reelección (noviembre 1984), de desarrollar el nuevo programa militar Iniciativa de Defensa Estratégica (SDI), conocido como “guerra de las galaxias”, forzó a la URSS a volver a la mesa de negociaciones en Ginebra sobre el control de armamentos (12 marzo 1985).

La perestroika de Gorbachov

Chernenko murió el 10 de marzo de 1985. Al día siguiente, Mijail Gorbachov, el miembro más joven (52 años) del politburó, fue elegido secretario general del PCUS. Y, recibió infor­mes alarmantes sobre la situación económica-social del país.

perestroika de Gorbachov
Gorbachov

En política interior M. Gorbachov acometió una serie de refor­mas, definidas por la glasnost (apertura, transparencia), la democratizatsiya (democratización) y la perestroika (reorgani­zación).

Uno de los primeros frutos de la nueva política fue el fin del destierro de A. Sajarov (diciembre 1986), al que siguie­ron una amnistía que liberó a todos los presos de conciencia (febrero 1987) y la rehabilitación de las víctimas de las purgas de Stalin (N. Bujarin, entre otros).

Gorbachov inició conversa­ciones sobre el desarme con el presidente estadounidense R. Reagan (noviembre 1985), que culminaron con la firma de un tratado para eliminar los misiles nucleares de alcance interme­dio estacionados en Europa (diciembre 1987).

La XIX Confe­rencia del PCUS (julio 1988) aprobó un programa de reformas políticas que se plasmó en varias enmiendas de la Constitución (diciembre 1988) y en la elección, por primera vez con candi­daturas múltiples, de un Congreso de los Diputados del Pueblo, máximo órgano soberano (26 marzo 1989).

Los resultados electorales confirmaron la radicalización popular y la irreversi­ble pérdida de autoridad del PCUS.

La violencia interétnica se hizo endémica en Armenia y Azerbaiján. Esto fue a causa de la disputa sobre la región de Nagorno-Karabah. Y, se recrudeció en Geor­gia después de la intervención del ejército contra los manifes­tantes en Tifiis (abril 1989).

La desintegración de la URSS

La agitación nacionalista desem­bocó en una crisis de Estado cuando Lituania proclamó la independencia (marzo 1990), decisión suspendida en junio ante el bloqueo económico decretado por Moscú.

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La tradicional estructura dictatorial perdió gradualmente su autoridad, sin que se creara otra distinta. Y, la erosión del poder desembocó en el desmantelamiento del imperio y de su zona de influencia en Europa central y oriental. Sucedió, una vez que Gorbachov aseguró que no utilizaría la fuerza para impedir las refor­mas e incluso el cambio de régimen en los países miembros del Pacto de Varsovia.

Tras la caída del muro de Berlín y la de los regímenes comunistas en la Europa del Este, Gorbachov lanzó una nueva ofensiva reformista.

El Congreso de los Diputados votó otra reforma constitucional que abolió el monopolio polí­tico del PCUS (13 marzo 1990). Se instauró un sistema presidencialista y eligió al propio Gorbachov para el nuevo cargo de presidente de la URSS (15 marzo).

Las elecciones republicanas y locales (febrero-mayo) constituyeron un éxito para los radi­cales. B. Eltsin fue elegido presidente de la Federación Rusa.

El XXVIII Congreso del PCUS (julio 1990), que reeligió a Gorbachov como secretario general, no pudo impedir que Eltsin y otros dirigentes radicales abandonaran el partido.

Las reformas parciales, frenadas por el aparato comunista, destru­yeron el sistema de planificación, sin organizar mecanismos sustitutorios, lo que ahondó la crisis económica, extendió la penuria y generalizó el mercado negro.

Para hacer frente a la crisis nacional, Gorbachov propuso un nuevo tratado de la Unión. Fue aprobado por el Congreso de los Diputados y ratificado en referéndum (17 marzo 1991) en nueve de las quince repúblicas. Mientras las tres repúblicas bálticas, Arme­nia, Georgia y Moldavia, organizaban consultas electorales en sus territorios respectivos para reafirmar su voluntad de inde­pendencia.

El tratado soviético-estadounidense para reducirlas armas nucleares estratégicas (Start), firmado en Moscú con motivo de la visita del presidente G. Bush (31 julio), agravó las tensiones en el aparato del PCUS y en el complejo militar-industrial.

El 18 de agosto, cuando se encontraba de vacaciones en Crimea, Gorbachov fue confinado en su residencia. Se le declaró “incapaz de asumir sus funciones por motivos de salud”, en un golpe de Estado planeado por los conservadores del aparato, el KGB y algunos jefes militares.

Gennadi Yanaev, vicepresiden­te de la URSS, asumió interinamente la presidencia. Y, una dirección colegiada compuesta por ocho personas decretó el estado de urgencia, restableció la censura y publicó una procla­ma justificando el golpe.

La resistencia fue encabezada desde el primer momento por B. Eltsin. Éste desde el parlamento de Rusia, llamó a la desobediencia civil y a la huelga general.

La creciente oposición popular en Moscú y Leningrado, el rechazo internacional y la defección de algunas unidades mili­tares, que pasaron a obedecer a Eltsin, dividieron y paralizaron a los golpistas.

El golpe quedó abortado el 21 de agosto. Ocurrió cuan­do los miembros del Comité de Estado se dispersaron antes de ser detenidos. Gorbachov, liberado, regresó a Moscú y apoyó y estimuló decididamente los cambios radicales que la nueva situación requería.

Las actividades del PCUS fueron proscritas por el Tribunal Supremo (29 agosto). Se disolvieron los órga­nos del poder central y se abrió un nuevo período constituyente.

El 6 de septiembre de 1991, el Consejo de Estado, reconoció la independencia de Estonia, Letonia y Lituania.

En los meses siguientes, las sucesivas proclamaciones de independencia de las repúblicas y el colapso económico aceleraron la pérdida de autoridad política de M. Gorbachov, que fracasó en el intento de concluir el tratado que debía dar lugar a una Unión de Esta­dos Soberanos.

El 8 de diciembre de 1991 las tres repúblicas eslavas (Rusia, Bielorrusia y Ucrania) constituyeron una Comunidad de Estados Independientes (CEI). Abierta al resto de las repúblicas, puso fin en la práctica al Estado soviéti­co.

Gorbachov presentó la dimisión el 25 de diciembre de 1991. Rusia asumió en el terreno internacional los compro­misos y la representación del desaparecido Estado soviético.

Todas las repúblicas que constituían la URSS fueron reconoci­das internacionalmente como Estados independientes.

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