origen e historia

El origen de la excavación de las minas es muy ante­rior al desarrollo de las técnicas meta­lúrgicas. Efectivamente, antes de empezar a extraer y a trabajar el oro, la plata y el cobre, los pueblos del neolítico (y quizá también los del paleolí­tico superior) explotan filones de sílex, ocre y distintos tipos de piedra, arcilla, sal, etc. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos el origen e historia de la minería.

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Origen de la minería

En Spiennes (Bélgica) se descubrieron por vez primera explotaciones de sílex, datadas del V a C. Enseguida salieron a la luz otras minas de sílex en Francia (en las regiones de Aveyron, Oise, Mame y Charente) y también en Ho­landa, Inglaterra, Polonia, Suecia, Portugal y Sicilia.

Todas ellas han permitido demostrar que los poblados prehistóricos no sólo se ocu­paban de la producción alimentaria, sino tam­bién de actividades de tipo industrial.

En la mina de Spiennes los campesinos del neolítico explotaron en primer lugar el sílex que se hallaba en la superficie, y a continuación lle­garon al propio filón excavando pozos de mina. El área ocupada por los pozos tiene unas 2 o 3 hectáreas.

Su profundidad oscila entre 9 y 12 m, y su diámetro (de 60 a 80 cm) permite que pase un hombre, aunque sin hol­gura. En cambio, el fondo se ensancha, lo que les confiere una forma «de campana» caracte­rística,

A partir del fondo de estos pozos, los mineros prehistóricos excavaron galerías radiales que a veces enlazan con las de los pozos cerca­nos.

Empieza entonces el trabajo de desem­barazar las minas, para lo que es preciso traer bloques de piedra para apuntalar las paredes y las bóvedas.

Entre las primeras herramientas utiliza­das para la construcción de las galerías y la extracción del sílex hay picos y rastrillos de asta de ciervo, mazas y picos con las puntas de sílex o roca dura, y palas fabricadas con omoplatos de búfalo, a los que hay que aña­dir cestas, cuerdas y todos los artefactos que servían de escalera.

El sílex se talla en la superficie y los productos manufacturados se exportan hasta distancias muy considerables (más de 400 km).

Evolución de la minería del IV al I milenio

IV milenio

  • Los procedimientos: mejora de los métodos de apertura y de cons­trucción de pozos de aireación. Primeros instrumentos para extraer cobre.
  • Las principales explotaciones: alabastro, mármol, metales puros (oro, plata, hierro meteórico, cobre), sal, gemas, berilo, chrysocollo, fel­despato. hematita y malaquita.

III milenio

  • Los procedimientos: construc­ción de pozos de mina con escale­ras. Galerías más anchas Procedi­mientos subterráneos para evacuar las aguas y los desechos. Genera­lización del empleo de herramientas de cobre para la prospección y ex­tracción. Utilización de incendios controlados para disgregar la roca y hacerla más maleable
  • Las principales explotaciones: casiterita, galeno (plomo argentifero), óxidos de cobre y carbonatos, cuarzo aurífero, estibino (sulfuro de antimonio), sulfuro de cobre, magnesito, ónix sardónico y topacio.

II milenio

  • Los procedimientos: obertura da grandes canteras; mejora de los métodos de evacuación de las aguas de la mina y, finalmente, desarrollo de la extracción median­te herramientas de hierro.
  • Las principales explotaciones: Óxidos de hierro (hematita, limoni­ta), calcedonia azul cuarzo rosa, zafiro y espinela

I milenio

  • Los procedimientos: actividad minera sostenida; sistemas de eva­cuación mecánica de las aguas de mina (tornillo de Arquímedes y rue­das para elevar las aguas), nuevos procedimientos de transporte y ventilación en las minas.
  • Las principales explotaciones: plata, cinabrio (sulfuro natural de mercurio), cobre, estaño, hierro espático, galeno, granito, gres, magnetita, mármol, oro, pintas de hierro, plomo, pórfido, serpentina, travertino, aguamarina, diamante, espuma de mar, ópalo, rubíes y cir­conio.

Explotaciones mineras neolíticas

Las minas de sílex son las más importantes en el período neolítico, pero en esta misma época existen otras minas para la extracción de minerales:

  • Minas de obsidiana en las islas vol­cánicas del Mediterráneo.
  • De jadeíta en la isla noruega de Hespriholmen.
  • En Francia, minas de ocre en la Dordoña.
  • De sal en Lorena y en los Alpes orientales.
  • Minas de piedras ígneas en el País de Gales.

La extracción de minerales no empieza hasta mediados del III milenio, y concretamente en Egipto y el Próximo Oriente. Por aquel enton­ces, prácticamente se habían agotado todos los filones superficiales de cobre, oro y plata (y turquesas egipcias), y se hacía necesario excavar pozos y galerías.

Los obreros utilizan picos de piedra (basalto o dolerita) para la extracción. El cuarzo aurífero se machaca hasta pulverizarlo para extraer polvo de oro

En cuanto al tratamiento de otros minerales, los hombres de esa época dominan todas las técnicas metalúrgicas básicas. Ignoramos qué métodos de prospección empleaban para localizar los filones, pero prácticamente todas las minas que se conocen en la actualidad lo son desde una antigüedad remota.

Son ejem­plo de ello las famosas minas de cobre del Sinaí y las de Kuban, en la baja Nubia; las minas de oro de Uadi Hammamat, todavía activas en nuestros días, y las minas de tur­quesas del Sinaí.

La explotación de los yaci­mientos cupríferos se desarrolla paralelamen­te en Chipre y en la Grecia continental, durante el III milenio, y en Europa empieza hacia el 1600 a. C. en Mitterberg, en el Tirol, y probablemente también en Tisa, al noreste de Hungría.

Extracción minera en la edad de bronce

El libro bíblico de Job (capítulo 25, versículos 1- I4) describe de un modo absolutamente notable las técnicas de extracción de las minas tal como era costumbre practicar hacia el 400 a. C. en las regiones productoras de cobre de Cisjordania y del Sinaí.

Hay muchos yacimientos de plata, y lugares donde se afina oro. Donde se extrae hierro de la tierra y donde la piedra se funde en cobre. Se han eliminado las tinieblas: hasta en el subsue­lo se va a buscar la piedra oscura y sombría.

Un pueblo de extranjeros excava galerías: invisibles, sin punto de apoyo. Oscilan, colgados lejos de los hombres, las profundidades de esta tierra de donde sale el pan, se dislocan con fuego. Sus piedras alojan el zafiro y sus campos esconden oro.

Por un camino que ignoran las águilas, que nunca escruta el ojo de los buitres y que nunca recorren las bestias salvajes. El hom­bre extiende su mano hacia el sílex, dislocando las raíces de las montañas. Excava túneles en las rocas, con el ojo puesto en tantas maravillas. Explora las fuentes de los ríos y saca a la luz lo que estaba soterrado.

Historia de la minería resumen

Las minas y la obtención de recursos de bajo tierra es algo bien curioso. Normalmente no se tiene demasiado en consideración. Parecen técnicas antiguas, obsoletas, que no pueden compararse con las filigranas tecnológicas actuales.

Pero sin embargo, dependemos absolutamente de las minas. En una revista minera se decía, no sin razón, que, «si no lo puedes cultivar, lo tienes que sacar de una mina». Y esto ha sido evidente desde siempre.

De hecho, después que los humanos comprobaron la eficacia de las herramientas con sílex, se hizo evidente la necesidad de obtener mineral de sílex. Por ello, las extracciones mineras son de las cosas más antiguas que conocemos que hacían nuestros antepasados.

Hay restos de minas hace más de cuarenta mil años. Pero en realidad ni siquiera tenemos la exclusiva. Parece que los neandertales también se dedicaron a excavar para conseguir los materiales que necesitaban.

La importancia de las minas es tan grande que hablamos de las diferentes edades según los minerales que se utilizaban. Oímos hablar de la edad del cobre, la edad del bronce o la edad del hierro y eso ya nos indica cuán decisiva, la capacidad de obtener minerales de las minas.

En esto también hay que tener cuidado, porque hay minas de cosas que, en realidad, no sirven de mucho. El oro o los diamantes se extraen de minas, y sí que resultan útiles, pero su valor es más bien por cuestiones económicas y políticas que prácticas.

Como era previsible, cada cultura se especializó en el tipo de extracción minera que tenía más a mano. En todo caso, siempre era un trabajo duro y peligroso.

Incluso durante el imperio romano, que fueron los que lo hicieron mejor en el pasado, los accidentes eran frecuentes y la esperanza de vida de los mineros no era muy alta. De hecho, el trabajo en las minas la hacían los esclavos y los prisioneros.

Hasta el siglo XVII las cosas no mejoraron mucho, pero a partir de entonces se empezaron a usar explosivos para abrirse camino en la tierra. Esto permitió iniciar la explotación de recursos que con pico y pala no se podían obtener porque el terreno era demasiado duro.

Extraer un poco de carbón puede ser relativamente fácil, pero, para otros minerales, lo cual es mucho más difícil. Una buena explosión controlada facilita mucho las cosas.

En realidad, hacer una mina que se adentra en tierra es complicado. Hay que vigilar la ventilación, el transporte de las personas y de los materiales que se extraen, hay riesgo de hundimiento…

Pero también hay otro tipo de minas, las minas que se hacen a cielo abierto. Estas consisten básicamente en un gran agujero en medio del suelo que se va haciendo cada vez mayor y más ancho.

Algunas de las minas más grandes del mundo son de este tipo. El problema en este caso es económico. La inversión inicial es más cara y el impacto ambiental es mayor. Esto del impacto ambiental se mira hace relativamente poco tiempo.

Antes no era un factor que se tuviera en cuenta. Pero había que adquirir mucha extensión de terreno para hacer el agujero. Y esto también era caro.

Ahora las cosas han cambiado. La maquinaria es mucho más poderosa, la tecnología es más sofisticada, el seguimiento de las condiciones dentro de la mina es mucho más cuidadoso y el rendimiento es mucho mayor.

Y, sin embargo, la minería sigue siendo un trabajo muy duro y peligroso. Quizás uno de los motivos es que una cosa es que se disponga de tecnologías mucho mejores, y otra distinta es que se apliquen siempre. En muchos lugares del planeta la minería no es muy diferente de hace muchos siglos.

Pero el hambre que tenemos por los recursos hará que seguimos necesitando minas y sus productos desesperadamente. Con el agravante de que, a diferencia de la agricultura, cuando se ha extraído el mineral, éste no vuelve a surgir. Todavía queda mucho por explotar, pero en este caso sí hay límites, y antes o después los encontraremos.

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