origen e historia de la agricultura

El ser humano ha ido perfeccionando la agricultura. En la actualidad, basta con ir a un supermercado, para encontrar todo tipo de verduras, frutas o cereales. Pero, no siempre ha sido así de sencillo. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos la historia de la agricultura, también quién la descubrió y cómo ha sido su evolución con el paso del tiempo.

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Origen de la agricultura

¿Cómo se originó la agricultura?

Para conocer el origen de la agricultura, debes saber que se calcula que fue tras la última glaciación ocurrida 15.000 años antes de nuestra era.

Cuando, al menos en el Mundo Antiguo, es decir, en Eurasia, la humanidad pasó del nomadismo y de la etapa de caza y recolección a la sedentarización y a la agricultura, para garantizar su subsistencia.

Este cambio fundamental, que se explicaría por una suavización del clima y un reforzamiento de la vegetación, es la base de la formación de los pueblos y de una racionalización del sistema alimentario.

La agricultura permitía, pasar de la amenaza cuasi crónica de hambre a la más tolerable amenaza accidental. También permitía pasar de una alimentación casi exclusivamente carnívora, a una más variada, y por tanto más sana. Finalmente, conducía a la cría de animales.

Quién inventó la agricultura

¿Cómo se dio el descubrimiento de la agricultura?

El rastro más antiguo de un cultivo descubierto hasta nuestros días acaba de ser sacado a la luz en Jarmo.

En concreto, en el noroeste del actual Irak, en la antigua Mesopotamia, por el americano Robert Braidwood: se trata de granos de trigo y de cebada carbonizados.

El análisis de estos granos, ha permitido determinar que se trataba efectivamente de granos de variedades de cultivo. Dado a que aún llevaban pedúnculos que los habrían mantenido sobre sus tallos, a diferencia de los granos de sus parientes salvajes, que no presentan tales pedúnculos.

Hace pues 11.000 años, los hombres identificaron gramíneas salvajes, recogieron sus granos, los reconocieron comestibles y concibieron la idea. Extraordinaria entonces, ya que se ignoraba todo sobre botánica y crecimiento de plantas, de sembrar estos granos para obtener nuevas cosechas.

Es posible que esta invención proceda de la observación de los granos en el comienzo de su germinación. Ésta se hallaba revestida de un carácter mágico, ya que durante milenios los hombres asociaron la germinación a potencias divinas, en particular a una diosa de la fertilidad que sirvió más tarde como modelo para la diosa griega Cibeles.

Evolución de la agricultura

¿Qué innovaciones se realizaron en la agricultura?

Las dos primeras especies de gramíneas salvajes que fueron objeto de reproducción controlada fueron la cebada y el trigo, o escanda almidonera.

Seguramente, las cosechas fueron difíciles y decepcionantes durante siglos. Dado que las espigas se abrían espontáneamente sembrando sus granos al viento y siguiendo su modo natural de reproducción.

También es posible que los primeros agricultores efectuaran la recolección justo antes de que los granos estuvieran completamente maduros. Pero es aún más probable que las espigas que cosechaban, y que estarían aún rellenas, fuesen aquellas cuyas espiguillas, es decir, el grano entero con su corteza compuesta de dos brácteas y de glumillas, hubieran permanecido unidas al eje de la espiga por medio de sus mérithalles.

De este modo, efectuarían una selección natural que, de cosecha a cosecha, llevaría a la creación de una especie de trigo domesticado cuyos granos no reventarían al llegar a la madurez, permitiendo así cosechas mucho más abundantes.

El trigo absorbe todas las sustancias nutritivas del suelo, y si éste no se deja en barbe­cho entre dos siembras, empobrece rápidamente. Sin duda, fueron necesarios algunos siglos para que los primeros labradores descubriesen esta ley, así como la importancia de la rotación de cultivos y abonos.

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Historia de la agricultura en América

Historia de la agricultura en México

Fue en el Nuevo Mundo, en el actual México, donde parece que los indios desarrollaron una cultura cerealista. Sirvió de base para su alimentación durante casi siete milenios: la del Maíz.

El origen del maíz doméstico continúa siendo impreciso, ya que se trata de un cereal que sólo libera sus granos con ayuda del hombre.

Los especialistas están divididos en sus posturas acerca de la identidad de la planta que dio origen al maíz doméstico; algunos incluso suponen que es asiático. Lo cierto es que las mazorcas del maíz doméstico mexicano eran mucho más pequeñas que las del maíz que nosotros conocemos hoy día; no medían más de 2,5 cm de longitud.

Con la práctica de la polinización cruzada, los Incas del Perú lograron mejorar el tamaño del maíz. Suponemos, sin estar seguros, que fueron plantas incas las que dotaron al maíz mexicano del vigor que le caracterizó a partir del siglo VIII a. de C.

Las dos últimas y grandes etapas del cultivo de cereales fueron la domesticación del mijo, que se realizó en China, 4.000 años antes de nuestra era, y la del arroz, que no tuvo lugar hasta 3.200 años antes de nuestra era, también en China. Es posible que el arroz fuera cultivado anteriormente en el sureste asiático e introducido posteriormente en China.

Historia del riego en la agricultura

¿Qué tipos de riego hay?

Una de las invenciones más importantes para la agricultura, es la distribución de agua a través de los cultivos por medio de una red de canales.

Esta ha sufrido destinos sorprendentemente diversos según las distintas civilizaciones y épocas.

La referencia verificable más antigua que se conoce, se remonta al siglo IV o VIII a. de C., y se sitúa en Mesopotamia.

Ayudados por la proximidad de los ríos  Tigris y del Eufrates, que aseguraban constantes reservas de agua, pero igualmente amenazados por violentos desbordamientos de estos ríos.

Los mesopotámicos pusieron a punto redes de canales provistos de compuertas reguladoras, gracias a las cuales su agricultura llegó a ser especialmente fértil.

También en Egipto, una red de riego muy vasta, cuya alimentación estaba asegurada por una alberca artificial gigantesca, el lago Moeris, permitió extender las superficies cultivables hasta el desierto.

Paradójicamente, en Grecia ni en la época clásica ni en la helenística existió una red de regadío, y el país se vio limitado al cultivo en seco.

Por el contrario, los romanos utilizaron sistemáticamente el riego extensivo; gracias a ello lograron transformar las provincias de África del Norte en los “graneros del imperio”.

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Historia de la rotación de cultivos

La práctica de la rotación de cultivos o de cosechas, cuyo objetivo es evitar el empobrecimiento de la tierra, es una de las mayores invenciones dentro de la agricultura.

Progresivamente impuesta por la sedentarización, y luego por la creación de los grandes centros urbanos, parece haber sido utilizada ya en el tercer milenio anterior a nuestra era sobre la base de un cultivo de invierno, un cultivo de primavera y un tercer año de barbecho. Es lo que llamamos una rotación trienal, la cual, gracias al juego de alternancias, y gracias a los abonos, aseguraba una producción media de cereales.

historia de la agricultura en España

Curiosamente, tardó mucho en imponerse. Aunque fue aplicada sistemáticamente por los romanos en las explotaciones agrícolas del imperio desde los siglos II o III, los romanos intentaron imponer durante mucho tiempo la rotación bienal, la cual, según parece, se practicaba paralelamente a la trienal.

Pero hasta el siglo XIII, Inglaterra no la adoptó, y hasta el siglo XVI, Rusia no reconoció su importancia. Esta práctica crucial tardó pues casi cinco siglos en imponerse en el norte de Europa y nueve en el este.

Sus consecuencias fueron enormes:

  1. La primera en importancia fue la extensión de pastos en bar­bechos. Resultó muy beneficiosa para la cría de animales y aseguró la expansión del caballo.
  2. Una segunda consecuencia fue la extensión del trigo, que sustituyó prácticamente en todas partes al mijo, hasta entonces favorecido porque cansaba menos el suelo. Modificó así la alimentación, que se basó además de en el trigo, en los tres cereales de primavera más extendidos: la avena, el trigo mar­zal y las leguminosas.
  3. Una tercera consecuencia accidental fue el mejor rendimiento del ganado. Esta mejora no sólo debe atribuirse a la extensión de los pastos y a la nueva abundancia de avena, sino también a un error. Cuando el ganado no prosperaba en un pasto se atribuía a las malas hierbas, las cuales se encalaban entonces para ser quemadas; sin embargo, era la falta de calcio lo que sufría el ganado, y el encalado suplía esta carencia.

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