En un cuaderno de apuntes o bocetos utilizado por el arquitecto francés Villard de Honnecourt, hacia el año 1250, se ve dibujado un artilugio que se corresponde con el gato elevador. Se accionaba a mano y podía transportarse fácilmente. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos el origen e historia del gato elevador y los diferentes tipos que han existido.

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Historia y evolución del gato elevador

Con el inventó de Villard de Honnecourt se podía elevar un gran peso y mantenerlo en suspensión el tiempo que fuera necesario sin gran esfuerzo. Además de lo dicho existía en pleno siglo XIII un artilugio para levantar grandes pesos: el tornillo elevador.

Pero eran artefactos fastidiosos y pesados. El gato mecánico más parecido al de nuestro tiempo se empezó a emplear en Flandes hacia 1480. Era un artilugio de manejo sencillo que se utilizaba, como hoy, para elevar un vehículo al que se le hubiera desprendido alguna rueda, eventualidad corriente en aquellos tiempos dado el mal estado de los caminos, los enormes baches e irregularidades del terreno.

Se cambiaba la rueda de carretas y carromatos o se sostenía su eje sin necesidad de descargarlo y sin recurrir a la palanca, como se hacía en la Antigüedad, con el consiguiente peligro de que resbalara y diera con la carga al traste.

No obstante lo dicho, es probable que el gato, como hoy concebimos este instrumento para levantar pesos considerables, sea invento alemán no muy anterior al siglo XV.

Ya entonces se utilizaban para elevar el costado de un carro cuando era preciso cambiar o reparar alguna de sus ruedas. Leonardo da Vinci habla de su utilidad y él mismo pidió a cierto artesano alemán que le proporcionara uno.

El gato tenía sus ventajas, ya que a diferencia de otros elevadores de rosca su acción de empuje arrancaba de la parte inferior empujando desde abajo mientras se accionaba o ponía en funcionamiento desde arriba mediante una zapata saliente.

A los ingleses del siglo XVI, les llamó la atención este artilugio accionado con un tornillo y lo adoptaron. El gato no sólo tenía uso civil sino también militar, ya que podía emplearse en el traslado de las piezas de artillería. También elevar el armazón sobre la cual se monta el cañón agilizándose su traslado.

Estos gatos de tornillo eran muy eficaces para obtener buena puntería porque mantenía el cañón fijo, evitando que cabeceara y diera con el proyectil en lugar alejado de su destino.

Los carpinteros empezaron a utilizar el gato en el siglo XVI para sacar las pesadas puertas de sus goznes. Uso que tuvo aplicación militar, ya que podía hacer saltar los portones de las fortalezas para penetrar en su interior, uso que aparece a menudo en los libros de ingeniería militar del Renacimiento y es, de hecho, el mismo mecanismo que se utiliza en los gatos que hoy usamos para cambiar una rueda pinchada.

En los siglos XVIII y XIX el gato hidráulico se utilizó en los astilleros europeos para botar barcos. La idea del gato hidráulico, la utilización de líquido para levantar pesos, ya era conocida en el siglo XVI por el francés Simon Stevin.

Un siglo después el filósofo Blaise Pascal, inventor de la calculadora, se interesó por de ello. Pero por alguna razón no se puso manos a la obra hasta que el singular inventor Joseph Bramah, a quien se debe la instalación de los primeros retretes inodoros en casas particulares, lo llevó a cabo.

Fue Joseph Bramah quien en 1795 patentó la primera prensa hidráulica para comprimir balas de algodón, cuyo mecanismo fue lo que le inspiró en 1812 su gato hidráulico telescópico con el que levantaba grandes pesos, aunque con excesiva lentitud.

Poco después, hacia 1840, el ingeniero George Stephenson se sirvió del gato hidráulico para poner a prueba las cadenas destinadas a sus puentes colgantes.

El gato hidráulico tuvo éxito, pero en su aplicación a situaciones corrientes como la de elevar un peso mediano resultaba excesivo. Así el gato neumático fue el instrumento que facilitó la molesta tarea de remplazar una rueda del vehículo.

El mecanismo del gato neumático era sencillo. Girar una manivela que elevaba el soporte desde la pieza base en un movimiento ejercido mediante palanca, trinquete, piñón y cremallera.

En 1982 el francés Jacky Carré Pierrot ideó un gato neumático muy especial. Una vez colocado debajo del coche conectó gato y tubo de escape con un tubo flexible, puso el motor en marcha y todo era cuestión de esperar, mientras una válvula anti-retroceso mantenía el gato inflado.

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