origen e historia del tejido

La historia y origen de los tejidos se remontan al paleolítico superior. Según los historiadores, el clima más benigno de Europa meridional pudo incitar a los hombres a emprender la costura de fibras. Hecho que parecería confirmado por el descubrimiento de agujas muy finas talladas en hueso que datan de ese período. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos también su evolución en el tiempo.

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Origen del tejido

Las técnicas de hilado mediante el torcido de las fibras se remonta a la época paleolítica.

El descubrimiento de restos de una red de pesca del periodo mesolítico en Finlandia muestra que algunas culturas de la época conocían las técnicas de entrelazado de las fibras, que están en la base misma del tejido. En cierta medida, esta técnica se confunde con la de la cestería y la del trenzado de esteras.

Desgraciadamente, la muy escasa conservación de materiales tan perecederos como las fibras naturales impide establecer un cuadro evolutivo de las técnicas que podrían haber estado asociadas a ellas.

Los testimonios más antiguos se remontan al neolítico avanzado, y se concentran sólo en algunas regiones del mundo:

  • En el Próximo Oriente.
  • En las regiones áridas del Perú en América.
  • Regiones mediterráneas de España.
  • En el centro de Europa, donde cestos, esteras y tejidos pudieron ser preservados gracias a un medio ambiente muy seco.
  • En Escandinavia y Suiza, donde el barro de las turberas y de los lagos, en algunos casos, conservó las fibras naturales casi intactas.

Testimonios más antiguos del tejido

Los textiles descubiertos en Egipto, que datan del inicio del quinto milenio, están lo suficientemente elaborados como para que podamos considerar una mayor antigüedad de las técnicas del tejido. Es el caso de un trozo de tejido que data aproximadamente del 5000 a.C.

El hallazgo proviene de El Fayum, oasis ubicado en la franja occidental del Medio Egipto. Se trata de la muestra textil más antigua que se haya encontrado hasta ahora, y sin embargo, revela un tejido regular y utiliza un hilo muy fino.

La primera representación del telar, de tipo horizontal, se puede observar en una vasija que data de alrededor del 4400 a.C., descubierta en el yacimiento de Badari, también en Egipto.

Este artefacto es sumamente simple. Está compuesto por dos rodillos paralelos. El primero devana los hilos de la urdimbre hacia el tejedor y el segundo recoge el tejido realizado. El primer rodillo, llamado enjulio, está sostenido por caballetes y tiene lastres.

Asimismo, está equipado con arneses dispuestos horizontalmente respecto a los rodillos. Entre estos dos arneses se tensan cordeles denominados lizos, dotados de un anillo por el que pasa el hilo de la urdimbre. Estos lizos se ubican en intervalos regulares.

En razón de la aparente simplicidad y facilidad con que se podía montar y desmontar, el artefacto representado en la cerámica de Badari es considerado generalmente por los arqueólogos como el telar ideal de un pueblo nómada.

Esto podría apoyar la tesis de una mayor antigüedad de las técnicas del tejido. En efecto, la existencia de telares desamables demostraría que la sedentanzación no fue una para el desarrollo del tejido, y que éste pudo existir perfectamente antes del quinto milenio, en Egipto o en algu­na otra parte.

Como quiera que fuese, no es sino a partir de esa fecha cuando comenzamos a disponer de una documentación arqueológica abundante acerca de los textiles y las formas de tejido. El Próximo Oriente, particularmente, conserva cierta cantidad de vestigios de los períodos altos.

  • Se encontraron restos de tejidos de lino en Susa.
  • Tejidos regulares en Mesopotamia.
  • Frag­mentos carbonizados de textiles en Ghasul, en Palestina.
  • Husos y ruecas que permitían fabri­car hilo muy fino en Nakada, en Egipto, todos ellos del cuarto milenio.

Difusión y expansión de las técnicas

Es muy probable que ahí se desarrollen las técnicas de tejido sobre los que abundan antecedentes a partir de la XII y de la XIII dinastía (hacia el 2000-1700 a.C.). Los egipcios disponen de telares horizontales y verticales y realizan las operaciones del hilado, la urdimbre y el tejido en verdaderos talleres.

Tres son las fibras naturales que se usan con mayor frecuencia en la Antigüedad. El lino, cuya resistencia es muy apreciada, se cultiva abundantemente en Egipto, hasta el punto de ser el segundo recurso del país, después de los cereales.

El algodón se conoce en estado natural en la India desde el cuarto milenio, pero no se cultiva en el Mundo Antiguo sino hasta el segundo milenio. En cambio, es utilizado en el Perú desde el tercer milenio. Finalmente, la lana comienza a ser empleada en Europa central y en Escandinavía en la edad de bronce.

Técnicas en cestería y trenzado de esteras

La historia del tejido no solo incumbe a las prendas de ropa. También abarca las técnicas en cestería y esteras. Las conocemos un poco más:

Primeros vestigios

Existen testimonios de la fabricación de cestas y de esteras a partir del quinto milenio antes de Cristo. Sin embargo, todo hace pensar que esta técnica fue practicada por el hombre desde el paleolítico superior.

Este tipo de artesanía, que utiliza técnicas de trenzado bastante simples, responde tanto a las necesidades de las sociedades de cazadores recolectores como a las de agricultores y pastores.

Desarrollo en Oriente Medio

Sin embargo, es en Mesopotamia y en el Egipto del neolítico donde se encuentran las primeras muestras de objetos de fibras naturales trenzadas, revelando ya un gran dominio técnico en el Alto y en el Bajo Egipto. Se descubrieron numerosas cestas que tienen una antigüedad de unos 7000 años.

Por otra parte, en Jarmo, Iraq, se encontraron impresiones de esteras (a modo de alfombra) en el barro seco cuyo origen, según revelan los análisis con radiocarbono, se sitúa entre el 5270 y 4630 a.C.

Además, el descubrimiento de huellas de esteras es muy común para las épocas altas: muchas de ellas, datadas del cuarto milenio, se encontraron en China (Yang Chao), en Palestina (Jerico, Ghasul. Uadi Gazeh) y en la región del Indus (Moenjo Daro).

Técnicas más sofisticadas

Se han hallado en Europa occidental testimonios de fibras naturales trenzadas del 2500 a.C., en las ciudades lacustres de Suiza y en las cavernas españolas. En la misma época, las técnicas de trenzado están sumamente desarrolladas en Perú, donde, sin embargo, se desconoce la alfarería.

En el segundo milenio, la mayor parte de los vestigios proviene de Egipto, donde la cestería se ha convertido en un arte muy desarrollado: por ese entonces, se utilizan fibras teñidas, y se fabrican, además de las cestas y esteras clásicas, sandalias, bolsos, tamices, etcétera.

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