origen e Historia del telar

La invención de telar supuso toda una revolución en la vestimenta del hombre. Ahora la ropa se podía fabricar mucho más rápido, y lo más importante, mucho más barata. En CuriorSfera-Historia.com, te explicamos la historia del telar y quién fue su inventor.

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Quién inventó el telar

Aunque no se sabe cuándo se hizo el primer telar de la historia, se conservan cerámicas de hace siete mil años con marcas evidentes de tejidos en la superficie.

Los telares ya eran habituales, y relativamente sofisticados, en el Antiguo Egipto, donde utilizaban sobre todo fibra de papiro. Pero poco a poco se fue extendiendo esta técnica.

En América utilizaban lana de vicuña o llama, o algodón más al norte. En la Amazonía, fibras de palma y otros vegetales. Cada lugar aprovechaba el material que tenía a su disposición.

El telar era un aparato básicamente manual hasta que los árabes inventaron el telar de pedales en el siglo X. Con los pies se podía mover la urdimbre de manera que se separaban los hilos que iban por arriba y por abajo y tejer resultaba mucho más fácil y rápido.

Las cosas se mantuvieron más o menos estables durante la época medieval. En general, los tejidos no eran ninguna maravilla de suavidad, pero servían para quitar el frío e ir tapados como requerían las buenas costumbres.

Llegado el año 1589 un clérigo escocés llamado William Lee, inventó los que puede considerarse el antecesor del telar moderno. Se trataba de un usado que se empleaba para la fabricación de medias. Pero ahí quedo la cosa.

Quién inventó el telar moderno

Pero el gran cambio de verdad llegó con la Revolución Industrial. Cuando se encontró la manera de hacer que el telar funcionara automáticamente alimentado por motores de vapor, la producción de las fábricas textiles aumentó de manera espectacular.

  1. En el año 1733 el británico John Kay inventó la lanzadera volante. El primer paso para la posterior mecanización del telar.
  2. El primer telar completamente mecánico fue inventado en el año 1784 por el clérigo inglés Edmnd Cartwright. Pero no se conoció la versión definitiva y plenamente operativa hasta el 1789. Era el origen de los telares actuales.
  3. En el año 1801 se inventó el telar de Jacquard gracias a Joseph Marie Jacquard (1752 – 1834). Se trataba del primer telar completamente mecánico y automático. Funcionaba con un sistema de tarjetas perforadas, con lo que podía tejer patrones de tela y repetir la misma prenda automáticamente.

La disponibilidad y la calidad de las fibras y tejidos también experimentaron un aumento notable, y las industrias textiles proliferaron en algunos lugares. En Inglaterra se pasó de dos mil a un cuarto de millón de telares en menos de cincuenta años.

Además, aumentó la velocidad. Hasta entonces lo normal era que los tejidos fueran básicamente lisos. Había tejidos que combinaban diferentes colores y figuras geométricas para hacer alfombras, tapices y cortinas. Pero eran caros y no eran frecuentes en los vestidos.

Pero con la automatización fueron mejorando las técnicas y la manera de tejer y se utilizaban diseños cada vez más elaborados. Lo que hasta entonces era un lujo para ricos poco a poco se fue haciendo asequible a todo el mundo.

La aparición de fibras artificiales terminó de sofisticar las capacidades de los telares. Por eso ahora, a partir de los mismos materiales que hace miles de años, o con algunos añadidos de diseño químico, podemos disfrutar de tejidos con propiedades particulares y bien adaptados a cada situación, desde vestidos de fiesta hasta equipos para alpinismo o trajes para astronautas.

Origen del telar

Un telar es una máquina en la que se ponen un puñado de hilos, la urdimbre, bien estirados en una dirección y con la que vamos pasando otros hilos, la trama, entrelazándose con la urdimbre en dirección normalmente perpendicular.

Los humanos somos el único simio que casi no dispone de pelo que cubra el cuerpo. Estéticamente no nos quejaremos, pero cuando hace frío es un inconveniente. Por ello, nos espabilamos en encontrar la manera de cubrirnos el cuerpo, primero con la piel de otros animales y luego aprendiendo a confeccionar tejidos. Aunque no es fácil, ya que incluye diferentes pasos, el arte de tejer surgió muy pronto en las culturas. No hay como padecer frío para despertar el ingenio.

Lo primero que había que era disponer de hilos. Podían hacerse a partir de piel de animal o de fibras vegetales como el lino, el cáñamo, el pergamino o el algodón. Inicialmente la fibra se hilaba a mano y, de hecho, en algunos lugares todavía siguen haciéndolo así.

Pero la parte más complicada llega cuando ya tenemos el hilo. La idea no es hacer una cuerda, sino un tejido que nos cubra. Básicamente queremos pasar de un material que aproximadamente consta de una dimensión, la longitud, a uno de dos, es decir, una superficie.

Para hacerlo hay que tejer el hilo. Y esto se hizo muy pronto con telares. Así que, cuando te preguntes cómo hacían la ropa en la antigüedad, debes tener muy presente que el papel que jugó el telar fue fundamental.

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