origen e historia del traje de baño

El mundo antiguo conocía el baño, pero no el bañador. Los griegos y romanos se bañaban vestidos o totalmente desnudos, y bañaban también a las estatuas, ya que el baño tenía connotaciones de acto sagrado. En CurioSfera-Hisoria.com, te explicamos la historia del bañador, también quién inventó el traje de baño, cuál es su origen y cómo ha sido su evolución.

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Origen del bañador

Aunque el traje de baño es cosa del siglo XIX. Parece que fue la duquesa de Berry quien puso de moda los baños de mar en 1824. La dama, hija del rey de Nápoles, se acostumbró a aquel ritual.

Se bañaba en el mar con un tocado de flores de tela en la cabeza y una especie de camisón color turquesa que al mojarse se ceñía al cuerpo y resaltaba la figura de la aristócrata.

Aquella especie de traje de baño primitivo tuvo imitadoras dentro de la llamada “sociedad galante y divertida” de la época. Pero no trascendió al gran público.

Tres hechos fueron decisivos para popularizar el baño:

  1. Primero, la recomendación médica de mediados del siglo XIX, que aconsejaba tomar baños de mar como remedio contra la meningitis, la depresión y los males de amor. Se publicó un Manual práctico y vademécum del bañista de mar, donde habla del poder terapéutico de esos baños, y da consejos acerca de cómo bañarse.
  2. Segundo, el desarrollo del ferrocarril, que llevó al mar a miles de bañistas.
  3. Y tercero, las mejoras sociales que permitieron el fenómeno de las vacaciones.

Estos hechos están en el origen de las vacaciones modernas, gracias a lo cual los europeos empezaron a frecuentar las playas y descubrieron el mar.

Para esta actividad terapéutica y lúdica, ahora que las circunstancias permitían gozar de la playa a ricos y pobres era necesario crear una prenda específica.

Primeros trajes de baño

Los trajes de baño aparecieron en el siglo XIX. Siguieron al principio el mismo diseño que los de calle, en lo que se refiere a las señoras. Era un atuendo complicado.

El primer bañador de mujer se trataba de un vestido de baño de franela, de corpiño ajustado y cuello alto; las mangas hasta el codo y la faldilla hasta las rodillas, que no se veían, ya que debajo se ponían pantalones bombachos, medias negras e incluso zapatillas de lona.

Aquel traje no tenía atractivo ni era práctico, difería poco de la antigua costumbre de meterse vestidos en el agua. Ante situación tan descabellada hubo protestas por parte de los más sensatos, pero todo se estrellaba contra la férrea moral de la época.

La autoridad política, la férrea y excesiva actitud moralista de muchos encendió la polémica que no tardó en saltar de la vida social a la prensa, que se hacía eco de un hecho: la gente clamaba por un traje de baño que no resultara un incordio.

Así fue cómo se creó un traje de baño más acorde con su finalidad, aunque distante de lo que entendemos por bañador.

Hacia 1855 el diario londinense The Times dedicó varias columnas a mediar en el problema surgido en torno al traje de baño.

Hasta 1870 no comenzó a utilizarse una caseta de baño, llamada “máquina de baño”, artilugio que mediante una rampa se deslizaba mar adentro con la bañista que iba provista del llamado capuchón de modestia. En el interior de aquel cajón rodante se vestía y desvestía la gente.

Las casetas podían alquilarse y también los cintos de natación de goma elástica para no hundirse el bañista, que podía escoger entre salvavidas de calabazas, de corcho o de vejigas hinchadas.

Los más medrosos podían contratar los servicios del bañero, mocetón corpulento y excelente atleta que llevaba a su cliente en brazos hasta el centro del agua, donde sólo cubría medio cuerpo, y allí lo soltaba, siguiendo vigilante a su lado por si lo requería.

Estos bañeros tenían que tener licencia y ser de una moralidad probada, pero hubo abusos por parte de las señoras, y algún escándalo. Algunas señoritas fingían terrores marinos para abrazarse al mocetón que la defendía de todo contratiempo.

Historia del bañador moderno

En cuanto al bañador moderno, tardó en dar señales de vida. Lo hizo en vísperas de la Primera Guerra Mundial, en que se puso de moda el bañador ceñido de una sola pieza: tenía mangas, estaba provisto de falda y llegaba hasta las rodillas.

La prenda fue posible gracias a los experimentos textiles del danés Carl Jantzen, apellido que luego se convirtió en sinónimo de bañador elástico. Este bañador dio lugar en 1930 al famoso dos piezas, bañador sin espalda, con tirantes muy delgados.

Quién inventó el bikini

cuándo se inventó el bikini

El inventor del bikini es el francés Lius Réard en 1946. Aquel año, este diseñador parisino preparaba un pase de modelos en el que iba a presentar una novedad revolucionaria en el mundo del bañador: el bikini.

Como sus modelos habituales se negaron a lucir aquella prenda exigua, Réard llamó a una bailarina del Casino de París, Micheline Bernardini, que preguntada cómo iban a llamar a la nueva prenda, dijo: “Este bañador va a ser más explosivo que las bombas de Bikini”.

Por entonces la prensa hablaba de las pruebas nucleares en el atolón del archipiélago de las Bikini, en el Pacífico. A su inventor le gustó la ingeniosa salida y presentó su bañador con aquel nombre.

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