origen e historia de las sandalias

La historia de la sandalia es la de un calzado con miles de años. Siempre se ha caracterizado por su sencillez, pero no siempre ha sido así. En la Antigüedad existieron modelos exclusivamente para faraones y emperadores. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos cuál es el origen de las sandalias, cuál es su historia y los diferentes tipos que existían.

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Origen de las sandalias

En el Museo Arqueológico Nacional de Madrid puede verse un esqueleto del Paleolítico que lleva en sus manos armas de pedernal y objetos propios del Paleolítico.

Este hombre de la prehistoria calzaba una especie de sandalias de esparto. Pueden verse ejemplares también en el Museo de Artes Populares de Barcelona.

Las sandalias primitivas eran parecidas a las de nuestro tiempo, aunque algo más anchas y sin sujeción lateral y talón, estaban realizadas de esparto.

Consistían en una planta o suela con una brida que partía del extremo anterior y pasaba entre los dedos gordo e inmediato del pie. Otra brida transversal se ajustaba sobre el empeine, mientras una tercera montaba sobre el talón.

Más tarde hubo distintos formatos y materiales: papiro, palma, corcho, madera. Los persas empezaron a hacer sandalias de cuero de suela muy gruesa que podía ser de madera. Con ellas iban a la guerra.

Los reyes asirios y su Corte, y el llamado batallón de los eunucos, llevaban sandalias de fieltro e introdujeron el talón, protegiendo también los lados del pie. Era un calzado unisex.

Las sandalias nacieron en el ámbito mediterráneo. Los antiguos egipcios usaban sandalias de papiro hace al menos cuatro mil años, como puede verse en el Museo Arqueológico de Roma.

Historia de la sandalia en el Antiguo Egipto

Para el uso diario, los egipcios se calzaban sandalias de fibra vegetal trenzada. Era prenda de uso personal que no podía faltar en el ajuar funerario: nadie se iba al otro mundo sin un par de sandalias de hoja de palmera o rama de papiro nuevas para caminar por la vida eterna.

Las del faraón y la clase dirigente solían cubrir la puntera con tela pintada en la que se ve un esclavo asiático o etíope, con esta frase: “Estén bajo tus sandalias tus enemigos”.

El faraón las usaba de palma con la punta levantada, generalmente doradas: así eran las de Ramsés III; en su suela solía representarse o nombrarse a los enemigos del faraón para que éste los pisara al andar.

En la tumba de Tutankamon se encontró una caja de madera finísima sobre la que podía leerse: “Éstas son las sandalias del faraón”.

Eran blancas, como las que se usaban en el culto divino a los muertos, símbolo de pureza. Con ellas se presentaba el hombre ante el dios Osiris, el esposo de Isis, dios de la vida eterna.

Los egipcios introdujeron modas y cambios. Hubo sandalias de palma con la punta levantada y vuelta hacia atrás para unirse a la brida del empeine: esta moda, llamada asiática, la introdujo el rey persa Cambises en el siglo VI a.C.

Historia de la sandalia en la Antigua Grecia

Las sandalias de punta levantada eran moda de uso entre gentes palaciegas. Persia fue centro importante de fabricación de calzado, y de allí importaban los griegos las sandalias de mujer o persikai: primera sandalia de marca.

Pero en la Grecia Clásica lo normal era ir descalzo al mercado o al templo, al teatro o a las fiestas e incluso a la guerra. Sólo protegían la espinilla con unas canilleras.

La mitología Griega cuenta que Aquiles fue abatido por eso.

Pese a ello, como prenda de uso continuo sólo las usaban las clases muy pudientes o adineradas. Además, las sandalias eran de uso femenino más que masculino.

El poeta griego Homero describe a los héroes de Troya luciendo vistosas sandalias oscuras o blancas, nunca doradas: hubiera sido un sacrilegio lucir sandalias doradas, ya que eran para uso de los dioses.

Historia de la sandalia en Roma

quién inventó las sandalias

En la Antigua Roma había un barrio llamado Sandaliarium, el barrio de las tiendas de sandalias, prenda muy atendida por las señoras, que incluso dedicaban una esclava a su cuidado: la sandaligerula.

La sandalia por excelencia fue la caliga: una suela gruesa a la que se adherían clavos para espolear al caballo e iba sujeta al pie por tiras de cuero. Calígula la usó desde niño y de ahí le vino el mote: “Pequeña caliga”.

En Roma la sandalia era una pieza fundamental, y a diferencia de Grecia todos la usaban.

Los romanos inventaron la sandalia tirrénica de gruesa suela de madera que elevaba el pie quince o veinte centímetros y lo protegía del barro; estaba claveteada y a veces se le ponía un clavo en la punta como arma defensiva.

Introdujeron la sandalia gálica, de cuero crudo, híbrido entre sandalia y zapato. Otra sandalia importante era la crepida griega.

Los romanos terminaron por dar al pie femenino valor erótico y consideraban impúdico mostrarlo, por lo que a finales de la Antigüedad decayó el uso de la sandalia y ganó terreno el zapato.

De este modo, la sandalia para el ámbito de la Iglesia como calzado episcopal, siendo prohibido su uso a los presbíteros, y aunque las sandalias episcopales siguieron llamándose así, eran un híbrido entre sandalia y zapato.

Etimología de la palabra sandalias

Sandalias es una voz de procedencia latina, plural de sandalium, a su vez del griego sandalion, diminutivo de sandalon.

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