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Calígula

Más conocido como Calígula (12 – 41), Cayo César Augusto Germánico nació el 31 de agosto del año 12 en la población italiana de Anzio. Era hijo de Germánico y Agripina. Fue el cuarto emperador del Imperio Romano. Al principio de su reinado fue un mandatario excelente, pero posteriormente pareció enloquecer. Fue cruel, asesino, déspota y se creía un dios; esto produjo que acabara asesinado. En CurioSfera-Historia.com te explicamos la biografía de Calígula.

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Introducción

Calígula era hermoso y se maquillaba para que su aspecto resultara siniestro, fue pródigo en crueldades y padeció la demencia más célebre y extravagante de todas cuantas se han reseñado en los anales de la Historia.

Su rostro era extremadamente blanco, su estatura elevada, sus brazos y piernas de una deslucida delgadez que afeaba un tanto su espléndida estampa. Tenía hundidos los ojos y las sienes, la frente despejada, pocos cabellos en la cabeza y abundantes en el resto del cuerpo.

cómo era Calígula

Desde niño sufría ataques de epilepsia y desvanecimientos, y estaba aquejado de insomnio. Su locura la atribuyen algunos a un raro filtro de amor que le dio a beber su amante Cesonia, otros a una exacerbada egolatría combinada con insuperables ataques de terror.

En cierta ocasión deseó que el pueblo romano tuviera una sola cabeza para poder degollarlo de un solo tajo. No obstante, cuando fue promovido al trono hubo en Roma una general explosión de regocijo. Disfrutaba de una enorme popularidad merced a su atractivo y al buen recuerdo que todos guardaban de su padre.

La hastiada y maltrecha nobleza romana no podía sospechar que el hijo del gran cónsul y general Germánico aventajara en crueldad y sobrepasara con creces los caprichosos crímenes de su abuelo y antecesor Tiberio.

Nacimiento y juventud

Más conocido como Calígula, Cayo César Augusto Germánico nació el 31 de agosto del año 12 de nuestra era en la población italiana de Anzio. Era hijo de Germánico y Agripina. Fue criado en los cuarteles y compartió su infancia y su primera juventud con los soldados, quienes le pusieron el sobrenombre que le hizo famoso.

Calígula proviene de la palabra cáliga, sandalia que calzaban las legiones hasta el grado de centurión. Consistía en una gruesa suela de cuero guarnecida de clavos, a la que iban cosidas una serie de tiras paralelas.

cuándo nació Calígula
Una cáliga

Su padre, Germánico, fue asesinado el 10 de octubre del 19 por orden de Tibero, quien contó con la complicidad de Cneo Pisón, por entonces gobernador de Siria. Tiberio quería deshacerse de un peligroso competidor (su propio hijo) que a sus treinta y cuatro años se hallaba en la cumbre de la popularidad y la gloria.

Calígula estaba dotado precozmente para la oratoria. Pronunció en el año 29 el elogio fúnebre de su bisabuela Livia, la maquiavélica esposa del emperador Augusto, con quien había vivido algunos años tras el destierro de su madre Agripina.

Ésta había sido igualmente diana de las crueldades de su propio padre, Tiberio, quien la envió a la isla Pandataria tras hacer que un centurión le propinara tan violenta paliza que le vació un ojo. Allí trató de dejarse morir de hambre, pero se lo impidieron haciéndole ingerir alimentos abriéndole la boca por la fuerza. A pesar de todo, merced a su tenacidad consiguió quitarse la vida y Tiberio, airado, propuso al Senado que se declarase infame el día de su nacimiento.

A los diecinueve años, Calígula vistió en Capri la toga viril y se afeitó por primera vez la barba, ceremonias de ingreso en la vida pública, pasando a residir en la corte de su abuelo Tiberio. Su comportamiento fue en relación al emperador de un deshonroso servilismo, dando motivo a toda suerte de injurias y humillaciones, que él soportaba con infinito disimulo.

Por el contrario, le gustaba asistir a las torturas y ejecuciones, donde se entretenía con el sufrimiento de los condenados. En realidad, aguardaba pacientemente el momento de tomar venganza sobre Tiberio.

Ascenso al poder

Para cumplir su plan de eliminar a Tiberio, Calígula contó con la complicidad de su amigo Macrón. Éste fue quién estranguló a Tiberio con sus propias manos el 16 de marzo de 37 y le entregó el anillo imperial a Calígula.

Este crimen fue celebrado unánimemente como una liberación. Calígula fue aclamado por el Senado y por las muchedumbres esperanzadas como el emperador que habría de corregir los abusos del odiado Tiberio. Y en efecto, las primeras medidas del encumbrado joven hicieron que se granjeara la gratitud y la simpatía de la plebe, los senadores y los soldados:

  • Decidió que, en memoria de su padre, el mes de septiembre se llamara Germánico.
  • Concedió el consulado a su tío Claudio, futuro emperador, pero que hasta entonces había sido objeto de enconadas burlas y relegado a las más modestas dignidades.
  • Otorgó el título de Príncipe de la Juventud a su hermano adoptivo Tiberio.
  • Fue derrochador en cuanto al dinero para el pueblo, en halagos y en maravillosos espectáculos públicos.
  • Terminó el templo de Augusto y el teatro de Pompeyo.
  • Mostró ostentosamente respeto por el Senado.
  • Hizo regresar a los exiliados y castigó a los cómplices de Tiberio.

Pero, repentinamente, a los ocho meses de haber satisfecho con largueza las expectativas más optimistas de sus súbditos, dio un giro absoluto a su generosa política.

Cambio de actitud y de política

Repentinamente, Calígula inició una serie interminable de crímenes atroces y de sádicas excentricidades. Para empezar y sin simulacro de juicio alguno, Calígula ordenó ejecutar a quien le había permitido acceder al trono, su secuaz Macrón.

Cuál fue el emperador romano más cruel
Mapa del Imperio Romano bajo el mandato de Calígula

Nadie sabe cuáles fueron las causas de esta espiral de horror y demencia, pero durante los años sucesivos Roma asistió a una intolerable elevación de los impuestos, a la introducción en palacio del ceremonial propio de las monarquías orientales y al endiosamiento del emperador que llegó a exigir honores similares a los del dios Júpiter.

El megalómano Calígula hizo construir un puente que unía su residencia con el templo del padre de los dioses olímpicos y solía oírsele amenazar a Júpiter diciéndole: «O acabarás tú conmigo o acabaré yo contigo».

Fue amante de todas sus hermanas, y tal vez desfloró a una de ellas. Casó a Drusila con el cónsul Lucio Casio Longino sólo para darse después el gusto de arrebatársela. Cuando la joven falleció en el año 38 ordenó que se suspendieran todos los actos públicos y prohibió a los romanos, bajo amenaza de la pena capital, reír, bañarse y sentarse a la mesa con la familia.

Hacía que sus esclavos poseyeran en público a sus otras hermanas, Agripina y Livila, a quienes quería mucho menos. Incluso las condenó por adulterio después de sofocar la rebelión contra él encabezada por Emilio Lépido, ex-esposo también de Drusila.

Al igual que Rómulo y Augusto, que habían contraído matrimonio respectivamente con Hersilia y Livia después de robárselas a sus maridos, despojó de su legítima esposa al patricio G. Pisón durante el banquete nupcial y se la llevó consigo.

Se encaprichó sobre todo con Cesonia, una mujer entrada en años y que no destacaba por su belleza, pero que le ofrecía los placeres más ardientes y lujuriosos. Más tarde le concedió el título de esposa tras dar a luz a su hija Julia Drusila, una niña que tempranamente dio muestras de su crueldad arañando a sus compañeros de juegos en el rostro y en los ojos.

Un emperador loco

Tenía la costumbre de hacer marcar a ciudadanos de honorable condición con hierro candente. Cuenta el historiador Suetonio que «dio la orden de que cortaran la lengua a un caballero romano que, al ser arrojado a las fieras, gritaba que era inocente, y dispuso que volvieran a echarlo a la arena».

A otro que había hecho votos de combatir como gladiador si Calígula se restablecía de una grave enfermedad, le obligó después a cumplir su promesa. Por lo que hubo de combatir espada en mano y, tras su victoria, rogar reiteradamente la clemencia de su emperador hasta alcanzar el perdón.

Los padres estaban obligados por antojo suyo a presenciar las ejecuciones de los hijos, luego los invitaba a su mesa para obligarles a reír sus chistes inmisericordes. Creía que le estaba permitido todo y contra todos.

No consentía nunca que sus venganzas se llevaran a cabo con celeridad, sino que, por el contrario, tenía dada a sus verdugos una implacable consigna: Itaferi se mori sentiat «hiérele de tal manera que se dé cuenta de que muere».

No le importaba que le odiasen mientras le temieran. Hubiera deseado que durante su gobierno sobreviniese alguna catástrofe, una peste, un terremoto o un inextinguible incendio, para que fuera memorable su época.

Seguía en sus años adultos disfrutando de las decapitaciones mientras comía. A un esclavo que había robado una incrustación de plata de un mueble hizo que le cortaran las manos y que lo pasearan delante de sus invitados con ellas colgando de su cuello sobre el pecho.

Dice Suetonio que «se ensañó contra lodos los hombres de todos los siglos, con tanto rencor y envidia como soberbia y crueldad», por lo que derribó las estatuas de muchos hombres ilustres y las hizo añicos para que no sobreviviesen a la posteridad.

Un emperador endiosado

Calígula era despilfarrador y arrojaba a la plebe desde la azotea de su palacio cantidades ingentes de monedas, por lo que llegó a encontrarse en la más absoluta ruina. Ello fue causa de que arbitrara los más ingeniosos sistemas de recaudación.

Los testamentos que no le favorecían personalmente, los anulaba aduciendo algún falso testigo que podía afirmar que el difunto le había confesado antes de morir su firme determinación de nombrar heredero al emperador.

Asustados por estas draconianas medidas, muchos fueron los varones que lo beneficiaban en su última voluntad con buena parte de su patrimonio para ganar su favor, pero entonces Calígula se indignaba, porque decía que pretendían burlarse de él al instituirle como asignatario mientras seguían obstinados en permanecer vivos.

Calígula decía que Virgilio, el autor de la Eneida, había carecido de ingenio, que el historiador Tito Livio, que compuso las Décadas, era responsable de numerosas torpezas e inexactitudes. Asimismo afirmaba que su contemporáneo Séneca apenas era capaz de «simples ejercicios escolares», por lo que se propuso también hacer desaparecer todas sus creaciones.

Escasamente respetuoso fue así mismo con el pudor de sus súbditos, y satisfizo su voluptuosidad con actores de pantomima, rehenes, cortesanas y mujeres de la nobleza. Se cuenta que hacía desfilar a estas últimas delante de él en presencia de sus maridos.

Si en alguna ocasión una de ellas escondía su rostro avergonzada les levantaba la cabeza tomándolas del mentón como si se tratara de esclavas. Si alguna le apetecía, la arrastraba fuera de la sala y volvía al poco sin cuidar de ocultar los vestigios de su lascivia.

Una guerra falsa

Organizó una fantástica e innecesaria expedición a la Galia, donde dio pruebas irrefutables de una colosal cobardía. No abandonó en esa circunstancia sus hábitos extravagantes ni cedió un palmo el gran amor que sentía por sí mismo. Se hacía transportar en una litera que cargaban ocho porteadores y obligaba a la plebe de las ciudades a que barrieran los caminos por donde había de pasar y luego los regasen para que no le molestase el polvo.

Qué hizo el emperador Calígula

Como no encontraba enemigo con quien combatir, preparó una siniestra mentira haciendo que algunos de sus partidarios le comunicaran la preocupante noticia de que estaba a punto de atacarles un ejército invencible y numeroso.

Haciendo ostentación de su arrojo y gallardía, rabioso y magnífico, se puso a la cabeza de sus huestes y emprendió una infernal batalla contra un adversario inexistente. Esta asombrosa victoria fue celebrada con grandes fastos en Roma. En la conmemoración no se mencionó que el glorioso emperador había huido de todos los peligros por remotos que fueran, que sentía pavor a las tormentas y que el miedo le hacía a menudo esconderse debajo de la cama.

Asesinato y muerte

El frenético e infeliz emperador se había ganado la animadversión universal, pero sin conquistar el calmante consuelo de la soledad insaciable, omnipotente y aventurada. Su voracidad iba a hallar en breve su final a causa del intolerable estado de cosas en que había dejado los asuntos públicos y de las ofensas privadas que había infligido por doquier. No eran pocos quienes conspiraban con acabar con la tiranía de Calígula.

La primera y la segunda intentona fracasaron, pero «el nueve de calendas de febrero, cerca de la hora séptima», según señala Suetonio, es decir el 24 de enero del año 41 hacia la una de la tarde, Calígula fue asesinado.

cuándo murió Calígula
La muerte de Calígula

Fue convencido por sus allegados para que se levantara del lecho. Estaba aquejado de una dolencia de estómago por culpa de los excesos de la noche anterior y remoloneó un buen rato antes de abandonar su dormitorio. Tras abandonar su habitación, recorrió una galería palaciega donde ensayaban unos actores procedentes de Asia y que habían de regalarle con una representación teatral.

A su paso, les alentó a que sin más dilación dieran comienzo a la obra. Pero el destino le había reservado que fuera él quien protagonizara el inminente asesinato. Una muerte muy similar a la de Julio César.

Acompañado de varios pretorianos, Quereas empuñó su espalda y atravesó el pecho de Calígula mientras se jaleaba a sí mismo gritando Hoc age! (¡hiérele!). Seguidamente, hasta treinta conspiradores enterraron después sus puñales en el cuerpo del cruel emperador. De este modo, se puso fin al reinado de Calígula que duró tres años, diez meses y ocho días.

Cronología de la biografía de Calígula

A continuación puedes encontrar un resumen de la biografía de Calígula en forma de cronología o línea del tiempo (timeline). Así no te perderás ningún acontecimiento o hito importante de la vida de Alejandro Magno.

  • Año 12: El 31 de agosto nace en Ando el hijo de Germánico y Agripina, que recibirá el sobrenombre de Calígula.
  • Año 19: El 10 de octubre su padre es asesinado por orden de Tiberio.
  • Año 26: El emperador Tiberio abandona Roma para instalarse en Capri, donde se educará su nieto Calígula.
  • Año 37: Con la complicidad de su amigo Macrón, asesina a Tiberio, iniciándose su imperio, que durará tres años, diez meses y ocho días.
  • Año 38: Fallecimiento de su hermana Drusila, a quien había nombrado heredera universal.
  • Año 39: Campaña «decorativa» en Germania y Galia Septentrional. Envía al exilio a sus hermanas Agripina y Julia, después de abortar una conspiración contra su persona.
  • Año 40: Ostentosa ceremonia del triunfo en Roma para celebrar la inútil victoria de Calígula sobre los galos.
  • Año 41: El 24 de enero es asesinado por numerosos conjurados. Le sucede su tío Claudio.

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