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Cleopatra

Cleopatra VII Thea Filopátor (69 a. C. – 30 a. C) fue la faraona egipcia más conocida de la historia de Egipto. También era lingüista, comandante naval, diplomática y escribió varios tratados médicos. Consiguió reinar y tener el pleno poder gracias a su alianza militar y sentimental con Julio César y Marco Antonio. Tras sufrir una gran derrota y la muerte de su amado, decidió suicidarse a los 39 años. En CurioSfera-Historia.com te explicamos la biografía de Cleopatra.

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Nacimiento y juventud

Cleopatra nació a comienzos del año 69 a. C., hija del faraón Ptolomeo XII y de Cleopatra VI Trifena. Cleopatra contaba con una hermana mayor, Berenice IV, y de tres hermanos menores, Arsínoe IV, Ptolomeo XIII y Ptolomeo XIV.

cuándo nació Cleopatra

Filóstrato fue el tutor de la joven Cleopatra y le enseñó filosofía griega y el arte de la oratoria. También estudió en el Museo de Alejandría, edificado para que los mejores científicos, poetas y escritores vivieran y estudiaran en él. Estos estudiantes tenían acceso también a la gran Biblioteca de Alejandría.

Ascensión al trono

Cleopatra contaba sólo diecisiete años cuando fue entronizada reina de Egipto (51 a.C.) a la muerte de su padre. Según la costumbre egipcia, previamente había contraído matrimonio con su hermano Tolomeo XIII, impotente y cómico monarca a sus tiernos diez años. Egipto era en ese momento un imperio agonizante tras cincuenta siglos de esplendor.

cuándo fue reina Cleopatra

Casi convertido en un jardín de infancia, el suntuoso palacio alejandrino permanecía no obstante alerta ante el incierto duelo entre Julio César y Pompeyo, de cuyo resultado pendían los destinos del mundo. Por su parte, el consejero del joven Tolomeo XIII, el eunuco Potino, conspiraba para gobernar por su cuenta.

Cleopatra hablaba numerosos idiomas, incluidos el latín, el hebreo y el árabe. Mujer culta, orgullosa, astuta y ambiciosa, dotada por la naturaleza y la sutileza de la más bella y peligrosa arma: su belleza.

Había convertido en su amante a Cneo Pompeyo, primogénito de Pompeyo el Grande y cabeza de una breve pero asombrosa lista de generales seducidos por Cleopatra y su ingenio. Con su ayuda pretendía asumir el poder en solitario, pero esta primera mano de su triunfante carrera como embaucadora le costará el exilio.

No se dio por vencida y, cuando ya se preparaba para asestar un nuevo golpe a las tropas leales a su hermano, recaló en las costas egipcias el vencido Pompeyo, quien confiaba en encontrar allí asilo pero que recibió pronto una muerte infausta.

La inminente llegada de Julio César a Alejandría abrirá para Cleopatra las puertas monumentales de la Historia, que la temeraria muchacha no dudó un instante en traspasar vestida con el incorruptible traje de la leyenda.

Relación con Julio César

Julio César, por entonces un hombre maduro, en la plenitud de su gloria y de su lucidez, se alojaba en las dependencias del antiguo palacio de la realeza egipcia y pasaba las noches en vela, bebiendo vino, temeroso de las maldades de Potino.

Un día, después de atardecer, recién llegada a puerto y en la sola compañía del siciliano Apolodoro, compareció ante su presencia Cleopatra. Para burlar la guardia, venía enfundada en el más picante de los envoltorios, escondida dentro de un vasto saco y oculta entre lujosas telas orientales.

Julio César y Cleopatra

Como Venus saliendo de su concha, poco a poco fue entreviéndose la piel sedosa, desnuda y perfumada de una picara adolescente de veinte años. Luego la imaginación popular hablarla de la entrada triunfal de Cleopatra enrollada en ricas alfombras orientales, de una trampa calculada y original para deslumbrar al romano. Pero la escena pudo ser en realidad mucho más tierna, accidental y doméstica.

Pero puesto que le iba a ser imposible gobernar desde el trono. Cleopatra se las ingenió para gobernar desde el lecho. Al lado de su amante Julio César, resistió la feroz revuelta acaecida en Alejandría entre agosto del 48 y enero del 47 a.C., en una de cuyas tumultuosas refriegas perecieron bajo las llamas miles de preciosos libros de la gran Biblioteca de Alejandría.

Habiéndose ahogado su hermano Ptolomeo XIII en la última batalla, Cleopatra se dedicó a hacer de guía para el vetusto extranjero y juntos remontaron con gran pompa el Nilo, hasta Etiopía, visitando las antigüedades egipcias.

Tamaña exhibición de insolencia, que atrajo hacia la todopoderosa pareja todo tipo de iras y envidias, algo que se repitió luego en la opulenta Roma. El contradictorio mito fabricado alrededor de esta nueva y pérfida pareja quiso que la sensual reina llevase su audacia tan lejos como para desfilar, fastuosamente engalanada, por las avenidas de la capital del mundo.

De esta relación, Cleopatra dio a luz a Cesarión. Sea como fuere, en el fatídico idus de marzo del año 44 a.C., Julio César fue asesinado por los puñales de los senadores. De este modo, se cierra un capítulo brillante de su biografía para dar paso a otro aún más romántico, inmortalizado por Shakespeare en su obra Antonio y Cleopatra.

Relación con Marco Antonio

Dueño Marco Antonio del Imperio tras vencer a los asesinos de Julio César, la reina fue a encontrarse con él en Siria. Esta vez no se presentó ataviada de insinuantes promesas de placer, sino ostentosamente engalanada de joyas en una barcaza de oro.

hijos de Cleopatra y Marco Antonio

Deslizándose sensualmente por las aguas, centro de una constelación de destellos, ofreció al rudo militar el espectáculo de su grandeza. Organizó para él una representación teatral donde Afrodita, interpretada por la propia Cleopatra, aparecía rodeada de gracias y cupidos. Después, por fin, se consumó la elaborada seducción en la intimidad de su habitación.

Heredera de una lejana tradición sibarita, la reina se convirtió en la iniciadora del austero Marco Antonio en una sofisticada sensualidad. Gracias a una astuta y deliberada fantasía, mantuvo incesantemente encendida la pasión del romano.

En un memorable pasaje del drama de Shakespeare, Cleopatra manda a una dama de su séquito en busca de Marco Antonio con este sibilino recado: «Ved dónde está, con quién y qué hace; obrad como si yo no os hubiera enviado. Si le encontráis triste, decidle que bailo; si le halláis alegre decidle que he caído súbitamente enferma.»

El renacer de Alejandría

Alejandría, la ciudad fundada por Alejandro Magno en el siglo IV a.C. fue de nuevo entonces, durante un breve lapso de tiempo, la capital de Oriente. Mientras, la parte occidental del Imperio quedaba en manos del sobrino de César, Octavio.

Fruto de su relación con Marco Antonio, la reina Cleopatra dio a luz tres hijos, a los que puso significativamente los nombres de Alejandro Helios, Cleopatra Selene II y Ptolomeo Filadelfo, que serían más adelante educados en Roma.

César, el hombre más poderoso del mundo fue elevado a la condición de dios, erigiéndose en su honor un templo, llamado luego Caesareum. Dicho monumento fue adornado con dos obeliscos antiguos conocidos como las Agujas de Cleopatra.

Marco Antonio, que durante este período adquirió y repudió a su esposa romana, Octavia, hermana de Octavio, hizo que Cleopatra fuera igualmente adorada como diosa con el nombre de Nueva Isis. Cesarión, hijo de Cleopatra y Julio César, fue coronado con el rimbombante título de Rey de Reyes.

Los famosos amantes parecían disfrutar de un poder ilimitado, hasta el punto de que el historiador Pascal pudo escribir, muchos siglos después, aludiendo al rasgo físico más llamativo de la reina, que los destinos humanos estuvieron sometidos a los caprichos más triviales, porque «si la nariz de Cleopatra hubiera sido más corta, la faz de la Tierra hubiera cambiado».

La batalla de Actium

Pero la historia cruenta arrasó la felicidad pública y furtiva de Cleopatra y Marco Antonio. En Roma, las noticias sobre sus excesos habían suscitado antipatía unánime, de la que el propio poeta Horacio se hace eco con violentas invectivas.

El poeta celebrará su muerte con el mejor vino del barril más viejo, porque, según él, Cleopatra estaba urdiendo los funerales y minando los cimientos del Imperio Romano. Así escribe: «Una manada de hombres viciosos la mantenían en su demencia, y ella, embriagada por la fortuna, creyó propicia tenerla siempre

Sin embargo, el revés de la fortuna tiene un nombre y una fecha precisos: Accio o Actium, batalla librada el 2 de septiembre del año 31 a.C. En ella, las naves de Octavio descalabraron irreversiblemente el gigantesco ejército de Marco Antonio. Al parecer, Cleopatra se habría puesto en fuga antes de tiempo, y su enamorado, preso de la desesperación, en un gesto indigno, la siguió.

El penúltimo acto de esta tragedia está teñido de inmoralidad y es también el último de una fúnebre nobleza. El vencedor Octavio, persiguió implacablemente al enemigo; en la pareja se producen turbios resentimientos y desavenencias. Al entrar Octavio en Alejandría, Cesarión es inmediatamente asesinado y Marco Antonio se da muerte a sí mismo.

Pero nadie encontraba a la vencida reina Cleopatra. Era la mujer más bella del mundo, la lujuriosa y temible criatura que ha hecho vulnerables, con los engaños de una concubina y las habilidades fascinadoras de una sacerdotisa, los bastiones más firmes del Imperio.

Caída y muerte de Cleopatra

Ahora todo había terminado. Cleopatra ya no era la adolescente caprichosa de la que se enamorase el infeliz Cneo Pompeyo, ni la deslumbrante joven que hacía las delicias del fascinado Julio Cesar, ni la hábil cortesana que gobernaba desde la cama la voluntad de Marco Antonio.

No pedía esperar a sus treinta y nueve años ni la compasión del fanático Octavio, ni que sucumbiese al regalo de las caricias, la música y el perfume del ámbar. Pero le quedaba la dignidad y el orgullo de una raza sutil, el valor de enfrentarse a una muerte ritual ante el dolor y la admiración de sus damas Iras y Carmiana.

Cleopatra decidió suicidarse mediante la mordedura de unas serpientes venenosas el 1 de agosto del año 30 a. C. Se levantó y caminó majestuosa, hacia la cesta de mimbre donde se agitan las serpientes. Al levantar la tapa, miró detenidamente, retadora y resignada, la piel viscosa y la forma extrañamente retorcida del áspid (víbora muy venenosa).

cuándo murió Cleopatra

Luego descubrió sus senos y tomó con firmeza del cuello a los inquietos reptiles. Con nobleza apretó sobre su pecho las bocas venenosas. Había sido una virgen temeraria, una bailarina huidiza en la intimidad de la alcoba, una misteriosa reina y una falsa diosa.

Cronología de la biografía de Cleopatra

A continuación puedes encontrar un resumen de la biografía de Cleopatra en forma de cronología o línea del tiempo (timeline). Así no te perderás ningún acontecimiento o hito importante de la vida de Cleopatra.

  • 69 a.C.: Nace en Alejandría CLEOPATRA, hija del rey de Egipto Tolomeo XII Auleles.
  • 51 a.C.: Cleopatra es reina de Egipto, junto a su hermano, a la muerte de su padre.
  • 49 a.C.: Derrota de Pompeyo en Farsalia el 9 de agosto y posterior asesinato en Egipto.
  • 48 a.C.: Julio César, vencedor de Parodia, entra en Alejandría y se enamora de Cleopatra.
  • 48-47 a.C.: César y Cleopatra resisten las revueltas de la capital egipcia. Incendio de la Biblioteca de Alejandría.
  • 44 a.C.: Asesinato de Julio César en Roma el 15 de marzo. Alianza de Cleopatra con Marco Antonio, gobernador de Oriente.
  • 39 a.C.: Marco Antonio deifica a Cleopatra con el nombre de nueva diosa Isis.
  • 31 a.C.: Augusto (Octavio) derrota a Marco Antonio y Cleopatra en la batalla de Actium.
  • 30 a.C.: Tras la muerte de Marco Antonio, suicidio ritual de Cleopatra el 10 de agosto.

Para finalizar, te recomendamos que veas la biografía de Aníbal

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