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Julio César

Gayo o Cayo Julio César (100 – 44 a.C.) fue un militar y político romano del siglo I a. C. Vencedor en múltiples batallas, también salió victorioso de la segunda guerra civil de la República Romana. Gracias a ello se convirtió en rey y dictador del Imperio Romano. Fue asesinado por varios senadores y su hijo adoptivo, Brutus. En CurioSfera-Historia.com te explicamos la biografía de Julio César.

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Introducción

Incansablemente los historiadores y los poetas han insistido en la gloria de César. Fue el invencible militar, el gran orador y el envidiado amante de Cleopatra. Un ambicioso político que acumuló para sí todos los poderes y el dictador asesinado apuñalado por los senadores romanos y su hijo adoptivo, Brutus.

Cicerón, Salustio, Lucano, Suetonio y Plutarco, entre tantos otros, dejaron constancia de sus impresionantes campañas bélicas, su inteligente derroche, de sus numerosos matrimonios, de y de la incomparable lucidez y determinación de su carácter.

En la obra Vida de los doce Césares, el biógrafo e historiador romano Suetonio describe a Julio César en toda su magnificencia. Pero sin descuidar ninguno de los rasgos humanos, o demasiado humanos, que presentaba su figura:

«Su estatura era elevada, la tez blanca, los miembros bien conformados, el rostro algo lleno, los ojos negros y penetrantes. Su salud buena, aunque en los últimos años solía perder de repente el conocimiento y sobresaltarse cuando dormía. Sufrió por dos veces un ataque de epilepsia mientras despachaba asuntos públicos. Era muy exigente en el cuidado de su persona, y le enojaba esa calvicie que tanto le afeaba. De cuantos honores le fueron concedidos por el pueblo y el Senado, el que utilizaba con más agrado era el derecho de llevar siempre una corona de laurel.» (Vida de los doce Césares, libro I, 45).

Nacimiento, juventud y primera esposa

Cayo Julio César nació en Roma el 13 de julio de 100 a.C. Lo hizo en el seno de una familia patricia miembro de los Julios Césares, una de las familias aristocráticas principales. Su padre (del mismo nombre) fue senador pretorio. Su madre Aurelia, procedía de los Aurelios Cotas, importante familia de la nobleza plebeya.

cuándo nació Julio César

Cuando César contaba diecisiete años, el 82 a.C., su tío Mario, cabeza del partido popular, fue derrotado por Sila en una espantosa guerra civil que elevaría a este último a la dignidad de dictador. El joven Julio César pertenecía a una noble familia afiliada al bando de los vencidos, aunque hasta entonces había podido sustraerse a las denuncias de sus adversarios y a la cruenta venganza de Sila.

No obstante, al contraer matrimonio con Cornelia, hija de Ciña, un encarnizado enemigo del dictador, se decidió a contravenir la inmediata orden de repudiarla enviada por Sila, y de ese modo ingresó en las listas de los proscritos.

Fue destituido del cargo sacerdotal que ostentaba, hubo de exilarse y esconderse, y vio cómo se le arrebataba impunemente la dote de su esposa. Perseguido, enfermo y obligado a ocultarse cada noche en un lugar distinto, consiguió durante algún tiempo burlar a sus hostigadores, aunque en ocasiones hubiera de recurrir al soborno.

Por fin obtuvo el perdón a regañadientes del hombre que gobernaba los destinos de Roma, el cual había descubierto enseguida el temible porvenir del muchacho cuando afirmó que Caesari multos Marios inesse, «en Cesar hay muchos Marios», queriendo significar con esa frase el formidable peligro que entrañaba su decidida personalidad.

Aunque salvado de la primera embestida del destino, sucumbió pronto a los reveses de la fama. Mientras realizaba su primer servicio militar en Asia, fue enviado por el pretor Marco Termo con una embajada a la suntuosa y corrompida corte del rey Nicomedes en Bitinia, y una vez cumplida su misión encontró un pretexto para volver a ella.

No tardó en extenderse el rumor de que se había entregado a las veleidades sodomitas del monarca, lo que le procuró las injurias de todos y manchó gravemente su reputación. Sus enemigos le recordarían a menudo este oprobioso episodio, llegando a bautizarle con el infamante sobrenombre de Bithynicam regtnam, «reina de Bitinia».

Formación militar y política

Julio César dio muestras precoces e indiscutibles de su arrojo y valentía en la batalla. Obteniendo en la toma de Mitilene, la actual isla de Lesbos, una corona de hojas de roble como reconocimiento a sus méritos bélicos.

cuántas batalla ganó Julio César

Luego sirvió en Cilicia, de donde regresaría precipitadamente a Roma enterado de la muerte de Sila y con el propósito de sumarse a la inminente revuelta encabezada por Marco Lépido. Sin embargo, no participó en la revuelta por desconfianza hacia el carácter de su principal promotor y por juzgar que la coyuntura no era favorable.

Consideró entonces que su formación aún no había sido completada y viajó a Rodas para estudiar retórica con Apolonio de Molón, un brillante y renombrado maestro quien encontró en su discípulo excelentes cualidades innatas para la elocuencia. Sólo Cicerón, que también había recibido lecciones de Apolonio, le superó entre sus contemporáneos en el arte de la oratoria.

Durante su viaje tuvo la desgracia de caer en manos de los piratas, quienes le impusieron un elevado rescate de 50 talentos. Enseguida envió a sus emisarios a juntar el dinero, pero hubo de permanecer durante cuarenta días en manos de sus secuestradores sólo con un médico y dos cubicularios, una suerte de ayudas de cámara, a sus órdenes directas.

Durante este tiempo amenazó a los corsarios con que serían crucificados en castigo a su temeridad. Cuando tras pagar el rescate, fue liberado en una playa, fletó inmediatamente una escuadra en su persecución. Cuando los hubo atrapado cumplió la promesa, dada en su cautiverio, pero indulgentemente los mandó primero degollar.

Ascenso político y poder

De regreso en Roma, empeñó todo su dinero en obtener su primer puesto público por sufragio popular. Nombrado tribuno militar por abrumadora mayoría, ayudó a los partidarios de restablecer la potestad tribunicia cuyas atribuciones habían sido grandemente menguadas por Sila. Así mismo, consiguió la repatriación de los desterrados partidarios del insurrecto Marco Lépido.

Emperador Julio César carrera política

Más tarde, cuando ya había alcanzado la dignidad de cuestor (magistrado que tenía principalmente atribuciones fiscales), pronunció un admirable discurso fúnebre tras la muerte de su tía Julia en el que hacía remontar su linaje a Venus.

En efecto, la diosa era madre de Eneas, el piadoso héroe troyano cantado por Virgilio, quien a su vez era el progenitor de lulius, también llamado Ascanio, fundador de la dinastía Julia, a la que César pertenecía.

César celebró nuevas nupcias con Pompeya, nieta de Sila. Pero se divorciaría de ella cuando fue incriminada en un proceso por haber sido seducida por Publio Clodio. Según las malas lenguas, éste se había aprovechado de la fiesta de la Bonu Dea, original solemnidad romana a la que sólo tenían acceso las mujeres, y vestido como una de ellas se había colado subrepticiamente en la casa de César.

Éste no quiso dar crédito a la denuncia y absolvió a ambos del delito de adulterio en que se habían visto inculpados. Todo el mundo se asombró de que aun así repudiara a su esposa, pero él contestó con una frase que hizo famosa: «la mujer de César no sólo debe ser honesta, sino parecerlo».

En ejercicio de sus funciones de gobernador, se trasladó a la Hispania Ulterior. Cuentan que César lloró ante la estatua de Alejandro Magno erigida en la ciudad de Cádiz, pensando en que podía compararse su carrera con la del conquistador de Oriente y cuánto deseaba emular en su fuero interno al invencible general macedonio.

No había nada que César ambicionara más que el poder político y la gloria histórica. En cierta ocasión quedó trastornado por un sueño en el que aparecía violando a su propia madre, pero los adivinos le profetizaron por ello buenos augurios, puesto que interpretaron que la madre simbolizaba la Tierra, madre de todas las cosas, y ello significaba que se adueñaría del mundo.

Y cierto es que, vertiginosamente, fue acumulando dignidades en los años sucesivos: edil, máximo, pretor, cónsul…, jalones todos ellos para hacerse con el poder absoluto en Roma.

Al final de su vida había obtenido, violentando la ley varios consulados seguidos, y disfrutaba de la dictadura perpetua, de la prefectura de las costumbres, del pronombre de Imperator, del sobrenombre de Padre de la Patria, de una estatua entre los reyes, de un trono de oro en la curia y de un mes designado con su nombre del que aun hoy hace uso el Occidente entero.

Cicerón escribió en Sobre los deberes que Julio César repetía a menudo estos versos de Eurípides: «Cuando está de por medio un trono sé quebranta el Derecho, fuera de este caso mi vida está consagrada al deber» (Libro III)

Guerra de las Galias

César conquistó las Galias y que escribió sobre ello un libro: De bello gallico. Esta obra fue elogiada por Cicerón como «sobrio, sin artificio, elegante», «como un cuerpo que se hubiera despojado de su vestidura».

En aquella campaña, según afirma Plutarco, tomó mil ochocientas ciudades, venció a tres millones de adversarios, un millón de los cuales murió y otro fue hecho prisionero, y sometió bajo su protección a trescientos pueblos.

Guerra civil

Al final de la guerra con los Galos, Cesar debía volver a Italia, pero duda si hacerlo acatando las órdenes del Senado o revolverse contra él, porque en Roma le estaban aguardando varias legiones al mando de su enemigo Pompeyo.

El propio Julio César escribe en las últimas líneas de su obra: “Nadie dudaba de lo que se tramaba contra César. No obstante, éste decidió que debía soportarlo todo mientras le quedase alguna esperanza de decidir legitímenle el conflicto antes de recurrir a las armas.”

En esa tesitura, vacilante e indeciso, se hallaba frente al pequeño río Rubicón, que separa la Galia Cisalpina de Italia, cuando fue presa de un impulso irrefrenable y arrastró sus tropas tras de sí exclamando Alea iacta est, «¡la suerte está echada!».

Esta acción desencadenaría la guerra civil: ocupo Picenas, Umbría y Etruria. Se dirigió a Brindisi a interceptar el paso a Pompeyo, aunque no lo consiguió, y volvió sobre sus pasos para entrar en Roma.

Convocó al Senado e impuso sus condiciones. La batalla definitiva tendría lugar en Farsalia, epopeya cantada por Lucano en versos inmortales. El poeta describe a Pompeyo «en el declinar de sus años hacia la vejez», como «sombra de un gran nombre», y a César como «fogoso e indomable», un hombre que acudía a actuar «dondequiera que le llamara la esperanza o la cólera».

Allá se encontraron «enseñas leonadas frente a enseñas iguales y hostiles, idénticas águilas frente a frente y picas amenazando idénticas picas». Agradó a los dioses para que la victoria se inclinase a favor de César. Por fin, persiguió a su enemigo hasta Alejandría donde, finalmente, se lo entregaron ya muerto.

Relación con Cleopatra

Precisamente, Julio César conoció a Cleopatra en Alejandría (Egipto). Remontó con ella el Nilo y se hubiera demorado mucho más en tan placentera compañía si sus tropas no hubiesen dado muestras evidentes de impaciencia. Venció a los enemigos de la reina en circunstancias adversas, la elevó al trono de Egipto, engendró en ella un hijo que se llamó Cesarión y la llevó a Roma para desesperación de los moralistas.

Julio César en Egipto
Cleopatra y Julio César

Antes de su regreso, hubo de sofocar también la rebelión de Famaces, hijo de Mitrídates, que se había levantado en el Ponto. Cinco días después de llegar, le presentó batalla y en unas cuantas horas devastó las tropas enemigas. Inmediatamente cursó al Senado romano una célebre y lacónica relación de los hechos: veni, vidi, vici «llegué, vi, vencí».

Julio César jamás sufrió una derrota en ningún combate en el que estuviera presente, aunque sí lo fueran sus generales. En sus últimas intervenciones como estratega venció a Escipión y a Juba, que intentaban reanimar en África los vestigios del partido desbaratado durante la guerra civil, así como a los hijos de Pompeyo en Hispania.

Como consecuencia de esta última lucha, disfrutó los honores del triunfo en Roma por quinta vez. Ya que la primera había sido para celebrar su victoria sobre los galos, en cuyos festejos accedió al Capitolio flanqueado por cincuenta elefantes portadores de antorchas.

Estos festejos solían ir acompañados de grandes muestras de magnificencia por parte del homenajeado, que ofrecía dinero a espuertas, colaciones suntuosas y magníficos espectáculos.

Suctonio los describe: carreras de cuádrigas, bigas y carros, representaciones mímicas, riñas entre fieras salvajes, contiendas de gladiadores y naumaquias, (batallas navales organizadas en un lago artificial que rememoraban victorias como la de la batalla de Accio).

Complot y asesinato

En los últimos años de su vida, Julio César despertó la suspicacia de sus enemigos, temerosos de que la abrumadora acumulación de cargos y privilegios que recaían en su persona terminase por darle la puntilla a la desvencijada República y César se proclamase a sí mismo rey.

De hecho, algunos comentaristas ponen en su boca estas jactanciosas y desafiantes palabras: «La República no es nada, es sólo un nombre sin cuerpo ni figura». Pese a todo, este hombre que resistía la fatiga más allá de lo verosímil, bebía prudentemente y había acaparado una rica colección de joyas y antigüedades. Se decía que había hecho incursión en Bretaña con la sola esperanza de hallar perlas en la isla.

En tiempos de paz se ocupó de administrar justicia con rectitud, embelleció Roma, enmendó el calendario dejándolo en 365 días al año con uno de cada cuatro bisiesto tal como aún lo respetamos hoy y se entregó con incontinencia a los placeres sensuales.

Muchas fueron según la florida leyenda las mujeres de la nobleza que sedujo. Pero su favorita fue Servilia, a quien benefició con lujosos regalos. Este amor sufriría un patético revés en el instante mismo de su muerte en el 44 a. C., cuando descubrió al hijo de aquélla, Bruto, a quien había acogido como hijo adoptivo, formaba parte de los conspiradores para darle muerte apuñalado.

quién mató a Julio César
Asesinato de Julio César por Bruto y algunos senadores romanos

La sanguinaria escena, augurada por los adivinos y que desataría una nueva guerra fratricida, acredita, siguiendo la descripción de Suetonio, la postrera elegancia del héroe:

«Entonces, al darse cuenta de que era el blanco de innumerables puñales que contra él se blandían de todas partes, se cubrió la cabeza con la toga, y con la mano izquierda hizo descender sus pliegues hasta la extremidad de las piernas para caer con más dignidad

Cronología de la biografía de Julio César

A continuación puedes encontrar un resumen de la biografía de Julio César en forma de cronología o línea del tiempo (timeline). Así no te perderás ningún acontecimiento o hito importante de la vida de Julio César Magno.

  • 100 a.C.: el 13 de julio nace en Roma CAYO JULIO CÉSAR.
  • 82-79 a.C.: Dictadura de Sila. César es nombrado sacerdote de Júpiter. Rompe su compromiso con Cosutia y se casa con Cornelia. Sila lo persigue.
  • 78 a.C.: En Bitinia se convierte en el amante de Nicomedes.
  • 75-74 a.C.: Viaja a Rodas para recibir lecciones de retórica de Apolonio de Molóu, maestro de Cicerón.
  • 73 a.C.: Es elegido tribuno militar.
  • 69 a.C.: Muere Cornelia tras quince años de matrimonio.
  • 68 a.C.: Muere su tía Julia. Ingresa en el Senado como cuestor de la Hispania Ulterior.
  • 60 a.C.: Inicio del llamado «Primer Triunvirato», acuerdo secreto entre Pompeyo, Craso y César.
  • 58-51 a.C.: César conquista las Galias.
  • 55-54 a.C.: Campañas de César en Bretaña.
  • 49 a.C.: César cruza el Rubicón.
  • 48 a.C.: Batalla de Farsulia. Muerte de Pompeyo. César se proclama dictador.
  • 45 a.C.: Se celebra en Roma el triunfo de la última victoria de César sobre los hijos de Pompeyo.
  • 44 a.C.: El 15 de marzo Julio César es asesinado por los senadores, entre los que se halla su hijo adoptivo Bruto.

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