origen e historia del pintalabios

La historia del lápiz de labios o lápiz labial es realmente antigua. De hecho, el hombre antiguo era tan proclive a la coquetería, y trató de mejorar su aspecto hace 8.000 años. Esa antigüedad tiene una paleta para moler y mezclar polvos para pintar párpados y labios encontrada en un yacimiento arqueológico. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos quién inventó el pintalabios y su historia.

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Origen del pintalabios

El hombre del Neolítico se pintaba los labios, práctica vinculada a usos mágicos. Tuvo además motivaciones religiosas, y posteriormente surgió el fin estético.

En una tumba real de la ciudad de Ur, Irak actual, se halló una barrita de labios dentro de un estuche de oro que incluía todo lo necesario para la manicura.

No pertenecía a una mujer, sino a un hombre: un sacerdote que vivió hace más de seis mil años. Al parecer todo empezó como parte de un rito guerrero que no tardó en evolucionar hacia la estética.

Quién inventó el pintalabios

El pintalabios es un invento que se atribuye a los Antiguos Egipcios. Las primeras noticias relacionadas con este artilugio proceden del Egipto prefaraónico: del 3750 a. C.

Son unos grabados y dibujos en los que se aprecia la costumbre de pintarse los labios con un lápiz prácticamente igual al de la actualidad.

quién es el inventor del lápiz de labios

En aquella civilización era tan importante la cosmética que nadie se enterraba sin sus útiles de maquillaje. Son numerosas las cajas egipcias para cosméticos en los museos, cajas de madera y marfil, así como jarritos de cremas de mármol azul.

Cuando Cleopatra, reina de Egipto, recogió en su manual de cosmética el saber del viejo Egipto en lo que atañía al colorete, cremas, pastas y perfumes, los conocimientos cosméticos eran ya milenarios en aquella civilización.

Cleopatra ponía especial cuidado en pintar sus labios de negro con reflejos azulados. No sólo ella se pintaba los labios, hombres y mujeres de la casta sacerdotal y la nobleza se pintaban los labios de rojo pálido.

La caja de maquillaje de una dama egipcia, llamada Tu-Tu, del segundo milenio a. C., contenía los siguientes elementos: zapatillas para andar por casa, piedra pómez, botes de crema y tarritos para ungüentos así como aceite de castor para limpiar y suavizar la piel, lápiz de ojos y barrita de labios.

A menudo estas cajas de maquillaje contenían un espejo de bronce, alguna joya íntima y pequeños frascos de perfume.

También los reyes del Imperio medo o Media, en la vieja Persia, eran aficionados a pintar sus labios.

Del rey Astiajes, último rey Media, cuenta el historiador griego Herodoto, que le gustaba pintárselos y darse rayas de lápiz de color debajo de los ojos y carmín a su cara, y se colocaba una llamativa peluca de pelo artificial. Y es que esta era la moda y su estatus lo exigía.

Historia del pintalabios en la Antigüedad

También entre los iberos de la clase sacerdotal existió la costumbre de pintarse los labios. Tanto la Dama de Elche como la Dama de Baza tuvieron los labios rojos como el carmín, y no se trataba seguramente de damas sino de sacerdotes.

cómo era el pincel de labios en la antiguedad

Los griegos siguieron los dictados de la moda de su tiempo, pero el uso del pintalabios cedió: era una de las cosas que los diferenciaba de los pueblos orientales.

Pero aunque la cultura griega fue más parca, en ámbitos cortesanos cada parte del cuerpo tenía su tratamiento cosmético.

Hubo ungüento de menta para los brazos; aceite de palmera para el pecho; esencia de hiedra para codos y rodillas; las cejas se frotaban con pomada de sándalo y mejorana.

También los romanos sucumbieron a los cosméticos. Las mujeres pintaban sus labios con una pomada perfumada algo dura que se coloreaba con jugo de uva negra y zumo de orcaneta, planta de cuya raíz se obtenía una sustancia roja que también usaban los confiteros para dar color a los dulces.

Esta pasta se adhería a los labios como pintura y no dejaba huella al besar. Aunque era costumbre extendida, se criticó a quien la llevaba a la práctica. Más tarde aparecieron las ceras o ceratos en una mezcla cosmética en la que el aceite era ingrediente principal.

Quién inventó el pintalabios moderno

El lápiz labial moderno apareció a principios del siglo XX con la ayuda de la ciencia química. Era un lápiz de labios definitivo: barrita de carmín que no entrañaban peligro para la mucosa bucal.

quién creó el pintalabios

En 1926 apareció el “beso rojo”, o rouge baiser, como lo denominó su inventor Paul Baudecroux, carmín indeleble que creó para una amiga.

Desde entonces, la estimulante huella de los labios se ha posado sobre vasos y cigarrillos, servilletas, camisas y mejillas, cartas y corazones, dando a la vida el efímero colorido del amor.

Tanta importancia ha tenido en la humanidad este pequeño elemento, que incluso en la ciudad alemana de Berlín existe un museo del pintalabios que se puede visitar a diario.

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