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Juan Sebastián Elcano

Juan Sebastián Elcano (1486 – 1526) fue un reconocido navegante español. Fue el primer hombre de la Historia que dio la vuelta al mundo. Lo hizo formando parte de la expedición de Fernando de Magallanes, que acabó capitaneando tras la muerte de éste. Falleció en medio del océano Pacífico de escorbuto en una segunda expedición. En CurioSfera-Historia.com te explicamos la biografía de Juan Sebastián Elcano.

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Nacimiento y juventud

El primer hombre que dio la vuelta al mundo, Juan Sebastián Elcano nació el 30 de noviembre de 1486 en Guetaria, un pueblecito vasco (España). Nació dieciséis años antes de que en 1492 Cristóbal Colón pisara una isla hoy casi olvidada del archipiélago de las Bahamas creyendo encontrarse a las puertas de China y Japón, o, para él, Catay y Cipango.

Desde su juventud Elcano hizo del mar su elemento y su profesión. Llegó a intervenir, al mando de una nave de su propiedad, en una expedición militar a Argel dirigida por el mismísimo cardenal Cisneros. Pero no le fueron bien pagados los excelentes servicios prestados a la corona. Poco después tuvo que vender su barco a unos extranjeros para satisfacer a sus deudores, lo que era un grave delito en aquella época.

dónde nació Juan Sebastián Elcano

Así pues, hallándose sujeto a la acción de la justicia, fue «invitado» a enrolarse en una flota de la que muy pocos querían formar parte. Se trataba de la expedición de Fernando de Magallanes que debía llegar hasta las islas Molucas por Occidente.

De este modo, atravesarían el estrecho que, según se creía, comunicaba en el extremo más meridional de Sudamérica el Atlántico con el denominado Mar del Sur, el océano Pacífico.

La expedición de Magallanes

La fama de buen piloto que tenía Elcano hizo que se le confiase el cargo de maestre. Es decir, segundo de a bordo, en una de las cinco naves que partían hacia lo desconocido, la Concepción. El 10 de agosto de 1519 partía la expedición desde Sevilla, e inmediatamente comenzaron a surgir dificultades.

Magallanes, hombre de carácter despótico, se enfrentó a los capitanes de las naos, hubo de sofocar una violenta rebelión. Antes de cruzar el famoso estrecho que hoy lleva su nombre, perdió dos de sus barcos. Uno porque encalló en el río de Santa Cruz y el otro que puso rumbo a España sin darle tiempo a detenerlo.

qué hizo Juan Sebastián Elcano

Prudente como era, Elcano supo mantenerse al margen de los motines, aunque en una ocasión Magallanes estuviera a punto de condenarle a muerte. Compartió con sus compañeros la dicha de cruzar por primera vez en la historia de un océano a otro sin pisar tierra firme.

Se demostraba que era posible llegar a las Molucas por una ruta distinta a la descubierta por el gran navegante Vasco da Gama, seguida habitualmente por los portugueses, que bordeaban África y doblaban el cabo de Buena Esperanza para adentrarse después en el índico.

Magallanes puso nombre al estrecho y también al vasto mar que se abría al otro lado, al que por sus vientos calmados y sus aguas quietas llamaría Pacífico. Tras navegar durante tres meses y veinte días hacia el oeste, bajo un sol de justicia y privados de víveres, los marinos llegaron a la isla de Guam en marzo de 1521.

Luego, Magallanes rechazó dirigirse directamente a las Molucas y dio comienzo a un absurdo itinerario por las Filipinas. Allí, deseoso de lograr tierras para España y honores para él, se dedicó a establecer extrañas alianzas con los nativos y a comprometerse en sus luchas. Fueron precisamente los indígenas quienes acabaron con su vida en la isla de Mactam, dejando a la flota descabezada y a merced del desconcierto.

Elcano toma el mando

El primero en hacerse cargo de las tres naves que aún quedaban, la Trinidad, la Victoria y la Concepción, fue el cuñado de Magallanes, Duarte Barbosa. No habían pasado cuatro días desde la muerte de su capitán general cuando se le ocurrió aceptar una invitación del rey de Cebú, a la que acudió con veinte hombres; todos fueron asesinados.

vida del capitán Juan Sebastián Elcano

Elcano se salvó de milagro, pues no pudo acompañarles por encontrarse indispuesto. Las tres naos, con 115 tripulantes de los 265 que habían salido de España, abandonaron aquellos parajes a toda prisa y, comandadas ahora por el portugués Carvalho. Siguieron navegando de isla en isla en lugar de, como era obligado y sensato, dirigirse a las Molucas, su verdadero destino desde un principio.

En este deambular iba a perderse la Concepción pasto de las llamas, lo que originó la destitución de Carvalho. Hubo entonces nuevos capitanes: Gómez de Espinosa pasó a mandar la Trinidad y Juan Sebastián Elcano pasó a capitanear la Victoria. Además, a éste último se le encomendó el cargo de tesorero de la flota, lo que demuestra la fama de honradez de que gozaba ya en ese momento.

Durante los días siguientes, la falta de alimentos les obligó a piratear. En septiembre apresaron un junco en el que viajaba el gobernador de Palauán e impusieron un rescate de 400 medidas de arroz, 200 cerdos, 100 cabras y 50 gallinas.

El gobernador, agradecido al ver que respetaban su vida, les entregó además nueces de coco, bananas, caña de azúcar y vino de palma, siendo tanta la alegría del secuestrado y de sus raptores que parte del botín fue consumido en común festejo, despidiéndose al fin los interesados como excelentes amigos.

Aunque el mando era compartido por Espinosa y Elcano, la autoridad moral de este último, su prestigio, su honradez y sus conocimientos náuticos acabaron por imponerse. Ejecutaba su misión en silencio, sin gestos vanos y sin arrogancia.

Dejaba patente a través de los hechos cuán eficaz era y cuánto merecía la confianza que se depositaba en él. Pronto alcanzó lo que posiblemente ni siquiera había soñado: Elcano asumió el mando total de la expedición iniciada por Magallanes.

Llegada a las Molucas

No obstante, lo más difícil quedaba por hacer: llegar a las Molucas y regresar a España. Elcano, en cuanto se vio aupado a la cabeza de la flota, empezó a tomar decisiones con mano firme.

Para empezar, dio por terminado el errático vagar de isla en isla y, tras aprovisionarse de manera conveniente, puso rumbo a las Molucas, adonde llegaron en noviembre de 1521.

En la isla de Timor establecieron excelentes relaciones con los nativos y las dos naves quedaron abarrotadas de especias, mercancía en la que se basaba uno de los comercios más lucrativos de la época.

El regreso a España

Con las bodegas repletas de nuez moscada, canela, clavo, azafrán y pimienta, Elcano decidió enfilar las proas hacia España sin perder un minuto. Pero al salir del puerto, la Trinidad comenzó a escorar peligrosamente debido a una enorme vía de agua.

La reparación se reveló imposible y el guipuzcoano, consideró que ya se había perdido demasiado tiempo. Adoptó una grave resolución: la nave averiada se quedaría en Timor y él emprendería el viaje solo, al frente de la Victoria. Dicho y hecho: el 21 de diciembre de 1521, la Victoria salió de Timor rumbo a España con 43 europeos y 13 indígenas a bordo.

Lo que pretendía Elcano era verdaderamente arriesgado: dirigirse al cabo de Buena Esperanza, doblarlo y poner rumbo al norte, hacia España, eludiendo a los portugueses y sin recalar en ninguno de sus puertos. Esto equivalía a recorrer la distancia entre las Molucas y Sevilla sin tocar tierra, ya que esa era la ruta portuguesa de las especias y se hallaba plenamente bajo dominio de Lisboa.

Para esquivar los barcos y exploradores de Portugal, Elcano se internó en el océano índico por parajes desconocidos hasta entonces. Pronto hizo su aparición el espectro del hambre: la carne almacenada se pudrió por falta de sal y el resto de víveres se agotó en pocas semanas.

Ante tan grave situación, muchos quisieron entregarse a los lusos en Mozambique, pero Elcano fue inflexible. Más tarde escribiría al rey Carlos I: «Determinamos morir antes que caer prisioneros de los portugueses y dejar de culminar nuestra hazaña

En el cabo de Buena Esperanza, una terrible tormenta se abatió sobre los navegantes y rompió de cuajo el trinquete de la Victoria. Sólo la pericia de Elcano pudo sortear la amenaza de los elementos y rescatar la nave de unas aguas que estuvieron a punto de tragársela. No obstante, el agotamiento y el escorbuto se encargaron de diezmar la tripulación, llevando la muerte a 22 marineros.

Las islas portuguesas de Cabo Verde fueron avistadas por el vigía de la Victoria el 9 de julio de 1522. Era preciso conseguir alimentos o todos morirían irremediablemente. Pero si les apresaban, se perdería el fruto y la gloria del periplo cuando España se encontraba ya a menos de dos meses de navegación.

Elcano recurrió a la astucia: envió a una docena de hombres en una chalupa con el encargo de decir que formaban parte de la tripulación de un barco procedente de América averiado por una tormenta. Los emisarios pudieron hacer dos viajes cargados de arroz antes de que les detuvieran; Elcano largó velas y las naves mandadas en su persecución no pudieron darle alcance.

Llegada a España

Por fin, el 8 de septiembre de 1522, la Victoria fondeaba en Sanlúcar de Barrameda, tres años y veintisiete días después de haber partido de Sevilla. El barco hacía agua por todas partes y, durante los últimos días, los supervivientes se habían visto obligados a achicarla frenéticamente con grandes cubos.

cómo murió Juan Sebastián Elcano
El buque escuela español Juan Sebastián Elcano

De los 265 tripulantes que componían originalmente la expedición, regresaban tan sólo 18, enfermos y agotados, pero felices. Habían dado por primera vez la vuelta alrededor del globo e iban a ser honrados por ello.

El rey Carlos I concedió a Elcano un escudo de armas en el que figuraba una esfera terrestre con la inscripción Primus circumdedisti me (el primero que la vuelta me diste). También se le perdonó la pena que podía corresponderle por haber vendido su nave a extranjeros.

También se le asignó una pensión anual de 500 ducados, que nunca llegó a cobrar porque la entidad pagadora, la Casa de Contratación de La Coruña, se declaró insolvente días después. De todos modos, la gloria tuvo también su vertiente material: las especias que la maltrecha Victoria llevaba en sus bodegas reportaron cuantiosos beneficios a todos los heroicos tripulantes.

Fallecimiento de Elcano

En 1525, Elcano volvió a alistarse en una segunda expedición a las Molucas que iba a seguir de nuevo la ruta del estrecho de Magallanes. Iba como segundo jefe del comendador Loaysa, capitaneaba una de las naos y se le había concedido el título de piloto mayor de la flota.

Meses después de la partida, en plena travesía por el océano Pacífico, fue víctima del escorbuto. Juan Sebastián Elcano murió el 4 de agosto de 1526 en medio del océano Pacífico. Su cuerpo fue arrojado al mar, y nadie pudo imaginar mejor y más digna sepultura para uno de los más grandes navegantes de todas las épocas.

Cronología de la vida de Juan Sebastián Elcano

A continuación puedes encontrar un resumen de la biografía de Juan Sebastián Elcano en forma de cronología o línea del tiempo (timeline). Así no te perderás ningún acontecimiento o hito importante de la vida de Elcano.

  • 1476: El 30 de noviembre nace Juan Sebastián Elcano en Guetaria (Guipúzcoa-España).
  • 1509: Interviene en una expedición militar a Argel.
  • 1519: Se alista en la expedición de Magallanes.
  • 1520: Durante una rebelión se hace cargo del San Antonio, el mayor barco de la flota. Magallanes está a punto de ejecutarle.
  • 1521: En abril muere Magallanes a manos de los indígenas. En agosto es elegido capitán de la nave Victoria. El 8 de noviembre llega a Timor, en las Molucas. A finales de diciembre, parte rumbo a España.
  • 1522: El 9 de julio la expedición llega a Cabo Verde. El 8 de septiembre la Victoria fondea en Sanlúcar de Barrameda.
  • 1523: Carlos I le concede un escudo de armas con la inscripción Primus circumdedisti me.
  • 1525: Se alista en una expedición a las Molucas mandada por el comendador Loaysa.
  • 1526: El 4 de agosto Elcano muere en algún punto del Pacífico y su cadáver es arrojado al mar.

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