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Batalla del Atlántico

La batalla del Atlántico fue un enfrentamiento naval entre los alemanes y los aliados desde 1939 hasta 1943, dentro del marco de la Segunda Guerra Mundial. Se implicaron en el conflicto casi toda la flota británica contra los navíos alemanes más potentes y, sobre todo, la flota de U-boot (submarinos) comandada por Karl Dönitz. En CurioSfera-Historia.com te explicamos la batalla de Atlántico.

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Los datos de la batalla del Atlántico

  • Fecha: Entre el 3 de septiembre de año 1939 y 7 de mayo de 1943.
  • Lugar: Océano Atlántico.
  • Combatientes: Alemanes contra Aliados (Royal Navy (Marina Real británica), Marina Real canadiense, Marina estadounidense, mando costero de la RAF y la Marina mercante británica.
  • Unidades: Flota alemana de submarinos U-boats y casi toda la flota británica.
  • Objetivo: Los alemanes pretendían interceptar todo barco que quisiera entrar o salir de Gran Bretaña por mar.
  • Resultado: Los aliados consiguieron vencer a los alemanes.
  • Personajes protagonistas: Karl Dönitz “el tigre” por parte alemana y el oficial naval británico Sir Percy Noble.
  • Bajas: En el bando aliado 2.000 aviones perdidos, 11.905.000 toneladas en embarcaciones y 25.000 marineros muertos. En el bando alemán 783 submarinos U-boot perdidos y 28.000 hombres desaparecidos/muertos.
  • Consecuencias: La victoria aliada en el Atlántico permitió aumentar las tropas y el equipo en Gran Bretaña con vistas a la liberación de Europa en 1944-1945.

Inicio de la guerra naval

La batalla del Atlántico fue en esencia una campaña centrada en torno a los esfuerzos de los aliados por introducir y sacar recursos de las islas Británicas a través de las autopistas marítimas del Atlántico. Para lo cual confiaron principalmente en los 3.000 barcos de la marina mercante británica.

En septiembre de 1939, los alemanes intentaron evitar este movimiento utilizando unidades navales de superficie, como el Acorazado Bismarck, la fuerza aérea alemana y, lo más importante, su flota de U-boot (submarinos).

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Unidad de submarino U-boot alemán

Para combatirlos, los aliados desplegaron fuerzas defensivas para mantener los lazos marítimos británicos con el mundo exterior. Participaron la Armada británica, la Armada Real canadiense y la Marina estadounidense, además de grupos aéreos como el mando costero de la RAF.

La campaña también se vio afectada por los servicios de información, situados por el bando aliado en Bletchley Park (Inglaterra). En este aspecto de la batalla, los británicos disfrutaron de una ventaja considerable.

Fue debido a que pudieron poner en peligro la seguridad de las máquinas codificadoras Enigma, utilizadas por las comunicaciones militares alemanas y parte esencial de las operaciones de los submarinos. La información obtenida de estas fuentes se conocía como Ultra. Aunque el proceso por el cual se consiguió se guardó como un secreto durante toda la guerra y hasta muchos años después.

Los U-boot de la batalla del Atlántico todavía eran torpederos sumergibles más que verdaderos submarinos. Alcanzaban velocidades submarinas muy limitadas y requerían mucho tiempo en la superficie para recargar las baterías diésel y rellenar los suministros de aire.

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El oficial alemán Karl Dönitz “el tigre” y el oficial naval británico Sir Percy Noble.

Los U-boot se sumergían sólo para evitar su detección, ya que una vez bajo el agua la velocidad pasaba de unos 17 nudos a menos de 10, y la capacidad de llevar a cabo ataques disminuía considerablemente.

Con la aparición de los convoyes, en 1917, mediante los cuales los aliados comenzaron a agrupar sus buques mercantes y protegerlos con escoltas navales y aviones, y con el posterior desarrollo de equipos de detección submarina como el sónar, la amenaza de los U-boot pareció llegar a su fin en los últimos años de la década de 1930. Ésta era la opinión de la Armada británica, compartida por algunos miembros de la Kriegsmarine (Armada) alemana.

En realidad, a pesar de algunos éxitos después del estallido de la guerra, en 1939, la amenaza de los U- boot pareció estar bajo control en 1940. Pero nada más lejos de la realidad.

La campaña de 1940-1941: “tiempos felices”

A pesar de todo, diversos factores abocaron a Gran Bretaña a una grave crisis de defensa del comercio en otoño de aquel mismo año. En primer lugar, después de la caída de Francia en junio, los U-boot empezaron a operar desde puertos atlánticos, de manera que recortaron considerablemente el tiempo de entrada y salida de los accesos a las Islas británicas.

Esto les permitió pasar mucho más tiempo apostados buscando navegación comercial. En segundo lugar, las necesidades de los aliados crecieron debido a los diferentes desastres militares que azotaron a Gran Bretaña en 1940: se produjo escasez de escoltas navales y de equipo aéreo y técnico, como radares y sonares.

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Convoy británico escoltados por aviones de guerra.

Por último, bajo la dirección de Karl Dönitz, la flota alemana de U-boot adoptó tácticas y métodos operativos totalmente nuevos. Para evitar la detección por medio de sonar, los U-boot empezaron a atacar en la superficie y por la noche, cuando sus siluetas bajas resultaban mucho más difíciles de localizar.

Además, en un esfuerzo por hundir a las escoltas que acompañaban a cada convoy, los U-boot atacaban en grupos (conocidos como “wolfpack”», que significa «manada de lobos» pero también «flotilla de submarinos»).

En cuanto un convoy era localizado por los alemanes (ya fuese por avión, por un U-boot individual o por la información derivada de las intercepciones y las descodificaciones), Dönitz, desde su base en Europa, dirigía a las flotillas hacia el objetivo. El resultado habitual eran batallas que podían durar varios días.

En el otoño y el invierno de 1940-1941, las pérdidas de embarcaciones mercantes escaparon del control. Aunque todavía se discute hasta qué punto estuvo Gran Bretaña al borde del desastre.

La época, no obstante, pasó a ser conocida para la flota de U- boot como «Momento feliz», lo cual da una idea de sus éxitos. A pesar de todo, los aliados introdujeron rápidamente una serie de contramedidas para afrontar el reto.

Recuperación británica

A partir de abril de 1941 se aumentó progresivamente el número de escoltas y se mejoró el nivel de apoyo del radar para vigilar los convoyes. Con ello se pudo responder a la táctica de ataques nocturnos y en la superficie de los U- boot. La cobertura aérea alrededor de Gran Bretaña y en el Atlántico mejoró considerablemente. Además, la información proporcionada al Almirantazgo y al mando costero de la RAF recibió el apoyo cada vez más eficaz de la información Ultra.

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De hecho, durante algunas fases de la campaña, los convoyes aliados escaparon a las flotillas de submarinos gracias a Ultra. Por si fuera poco para los alemanes, los U-boot empezaron a ser redirigidos hacia el Mediterráneo con el fin de colaborar en la guerra de Italia. A finales del verano de 1941, aunque las pérdidas de la marina mercante británica seguían siendo elevadas, al menos eran asumibles.

Operación Drumroll: el segundo «Momento feliz»

La campaña volvió a dar un giro con la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial por orden de su presidente Franklin Delano Roosevelt en diciembre de 1941. Dönitz y su personal supusieron acertadamente que los americanos no estarían bien preparados para las complejidades de una campaña antisubmarinos moderna.

Así, pusieron a algunos de sus mejores hombres a patrullar junto a la costa oriental estadounidense en busca de presas fáciles. Su éxito fue tan asombroso que precipitó un segundo «Momento feliz». Hasta que la Marina estadounidense finalmente aceptó que estaba lista para emplear convoyes y otras contramedidas, las pérdidas de buques mercantes aliados fueron prohibitivas.

Muchos son los que han afirmado que la Marina norteamericana no estaba dispuesta a escuchar los consejos británicos o a adaptar sus prácticas operativas a las realidades de la campaña que se desarrolló ante su costa. Sin embargo, las nuevas medidas, tácticas y equipo acabaron por introducirse. Las pérdidas volvieron a quedar bajo control.

La campaña de 1942-1943: derrota alemana

En el verano de 1942, los aliados creyeron que estaban empezando a ganar la batalla, cuando en realidad entraron en otra crisis. Como ocurrió con la operación Drumroll, en parte la provocaron ellos mismos.

Los U-boot de Dönitz se encontraban operando principalmente en medio del Atlántico, lo más lejos posible del azote del poder aéreo aliado. Dönitz disponía de más U-boot, y sus planificadores aseguraron que un período de éxito sostenido contra los británicos podría acabar con la guerra.

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Además, los esfuerzos alemanes se beneficiaron de la falta de información Ultra durante una parte considerable de 1942 (aunque, por supuesto, Dönitz y su equipo no fueron conscientes de ello).

Las pérdidas de los aliados aumentaron de forma dramática. Principalmente, en el invierno de 1942-1943, pero en la primavera de 1943 la batalla giró definitivamente a su favor. Recuperaron la iniciativa en la guerra de información al descifrar Enigma de nuevo. Y, lo que es más importante, empezaron a desplegar suficientes aviones con el radio de acción necesario para cubrir el hueco aéreo del Atlántico. De este modo, todo el océano quedó protegido por aire.

Resulta sorprendente y desconcertante que tuviese que desencadenarse una crisis tan profunda como la del invierno anterior para que el alto mando aliado se viese obligado a aceptar la necesidad de destinar suficientes aviones adecuados para cerrar el vacío aéreo.

Con esta medida, sin embargo, y con la mejora en la calidad y la cantidad de escoltas de superficie, las pérdidas de U-boats aumentaron. Los hundimientos de buques mercantes descendieron y Dönitz se vio obligado a retirar sus fuerzas a Alemania en mayo de 1943. La batalla del Atlántico llegó así a su fin.

Consecuencias

Con la victoria en el Atlántico, los aliados se vieron libres para aumentar las tropas y el equipo en Gran Bretaña con vistas a la liberación de Europa en 1944- 1945. Si no se hubiese acabado con la amenaza de los U-boats, este éxito habría sido inconcebible.

Las pérdidas marítimas aliadas fueron numerosas en diversas fases de la campaña. Pero en realidad los alemanes sólo se acercaron a la victoria en una ocasión, en el invierno de 1940-1941.

Incluso en 1942-1943, cuando las pérdidas aumentaron de forma espectacular (en algunas ocasiones, por encima de los objetivos alemanes), la marina aliada disfrutó de suficiente tranquilidad para capear el temporal.

Cuando Estados Unidos se implicó en la guerra, la producción naval aliada siempre tuvo ocasión de neutralizar todos los esfuerzos de la flota de submarinos alemanes. Las pérdidas en ambos bandos fueron muy numerosas durante la batalla del Atlántico. La cifra de muertos entre las tripulaciones de los U-boot alemanes se aproximó al 75 % (alrededor de 28.000 hombres en un número aproximado de 783 U-boot).

Para finalizar, te recomendamos que veas la batalla naval de las Malvinas de 1914

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