En la Antigüedad, cuando todavía no existía el tenedor, la servilleta fue un inventó que se hacía indispensable. Coger la comida con los dedos, era algo que ensuciaba bastante. En CurioSfera-Historia.com, te contamos la historia de la servilleta, cuál es su origen, los diferentes tipos y materiales que se utilizaban hace cientos de años.

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Origen de la servilleta

La inexistencia del tenedor hizo necesaria la servilleta en la cultura clásica. También en el Antiguo Egipto y Asia Menor se había impuesto su uso. Es cierto que existía ya la costumbre de limpiar los dedos pulgar, índice y corazón a lo largo de la comida, para lo cual los criados ofrecían al comensal el uso de una vasija con agua de olor, pero resultaba más práctico e inmediato limpiarse los dedos con el mantel.

Así, la servilleta fue una prolongación natural del mantel y ésa es la razón por la cual los manteles eran muy amplios y holgados, llegando a menudo hasta el suelo, cubriendo medio cuerpo del comensal.

Además de su uso como tal, la servilleta sirvió para otros menesteres también relacionados con el entorno de la mesa. En la Roma de Tarquinio el Soberbio, hace dos mil seiscientos años, la servilleta servía para envolver los regalos que el anfitrión hacía a sus huéspedes.

Se consideraba de mala educación dejar sobras en la mesa, era una grosería salir con las manos vacías, lo contrario de lo que hoy sucede, y se animaba a los invitados a llevarse a casa la carne, la fruta y las golosinas restantes, y para eso se utilizaba la servilleta. No era necesario mentir diciendo que las sobras son para el perro o el gato.

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Historia de la servilleta en la Antigüedad

En latín con la voz mantelia se alude a la servilleta y al mantel, ya que el mantel se utilizaba también como servilleta: los lados y picos del mantel fueron muy holgados para que los comensales se limpiaran boca y manos.

Aquella costumbre pasó a la Edad Media, cuyos manteles de lujo tenían forma dentada a los lados, correspondiendo a cada comensal un gran trozo de mantel triangular para ser usado como servilleta en los banquetes

Aquellos manteles eran tan decorativos y estaban confeccionados con tejidos tan caros que servían para decorar balcones y ventanas (como si fueran cortinas) en días festivos, o como tapices en las habitaciones engalanadas para alguna ocasión especial.

Historia de la servilleta en el Siglo XVI

En lo que se refiere a España, en los Siglos de Oro la servilleta era habitual en la mesa. Se llamaba también “pañizuelo de manos”’, para distinguirla de los “pañizuelos de narices” o pañuelo moquero.

Parece que su uso, e incluso el nombre, lo introdujeron los caballeros flamencos que vinieron con Carlos V: de la voz flamenca servete= pequeño mantel, a su vez del latín servare= evitar que se manche el vestido.

Historia de la servilleta en el Siglo XVII

La servilleta se hizo imprescindible en el siglo XVII. En Italia cobró mayor auge, donde hacia 1680 se conocían 26 maneras de doblar la servilleta, entre ellas:

  • La que adoptaba la forma del arca de Noé, para los clérigos.
  • Forma de gallina, para las damas nobles.
  • De polluelos para las doncellas aristócratas.
  • De tortuga, conejo, toro…Y así otras tantas más cuyo significado se ha perdido.

Una antigua costumbre rusa exigía que en el banquete nupcial la servilleta de la recién casada fuera plegada en forma de cisne, y la del marido en forma de zapato.

Historia de la servilleta en el Siglo XVIII

La servilleta fue también elemento suntuario. En el siglo XVIII había servilletas de todos los tamaños, colores, tejidos y formas según el destino que fuera a dársele.

Un mercero londinense de la época llamado Doily se hizo rico con las servilletas de postre que la gente adquiría en su tienda de Strand Street: eran pequeñas, redondeadas, rodeadas de delicados encajes, que la gente bautizó con el nombre de su creador.

Esta servilleta Doily no tardó en lucirse en el bolsillo superior de la casaca como un pañuelo: de hecho, ése fue el origen del pañuelo de bolsillo.

Simbología y costumbres de la servilleta

Es tan antigua la servilleta que, con el paso del tiempo, ha acumulado una serie de creencias populares, supersticiones y simbologías de los más curiosas e interesantes. Como por ejemplo:

  • Podía darse por muerta la persona cuya servilleta se doblaba del revés ya que doblar la servilleta era sinónimo de morir: quien la dobla no espera volver a usarla.
  • Anudar la servilleta del comensal que se supone que volverá a la misma mesa; el nudo era signo de buen augurio.
  • En algunos lugares se dice que si una mujer lleva a sus labios el pico del mantel que antes ha llevado a su boca un hombre soltero se casará con él. Esto recuerda el uso como servilleta que en la Antigüedad tuvo el mantel.
  • También se afirma que no es bueno prestar la servilleta o quien lo hace discutirá con la persona a quien la dejó.
  • Se cree que si cae al suelo anuncia visita inesperada.
  • Se tiene por cosa comprobada que quien tras comer en casa de un amigo dobla la servilleta no volverá de invitado a esa casa.
  • La servilleta tenía sus inconvenientes, podía transferírsele el mal de ojo.
  • No era bueno tender a la luz de la luna la servilleta del bebé.
  • Durante los cuatro días siguientes a la muerte de un miembro de la familia su servilleta quedaba doblada junto a sus cubiertos en el sitio de la mesa que ocupaba.

Hubo manuales para el buen manejo de la servilleta. Un manual de buenas maneras de 1729 aconseja:

“Limpiar la parte externa de la boca más próxima a los labios, y no sonarse con ella las narices; limpiar los dedos de grasa antes de coger el vaso o la copa, y si los dedos están grasientos, limpiarlos antes con una molla de pan para no manchar demasiado la servilleta; limpiar el cuchillo con la servilleta antes de cortar el pan; limpiar con ella la cuchara cuando se ha terminado de comer”.

Con la generalización del uso del tenedor la servilleta se conservó sólo para llevarla a los labios en un gesto displicente que se convirtió en lenguaje cifrado de amantes y enamorados.

Dependía de a quién y cómo se mirara mientras se llevaba a cabo esta operación, y cómo se parpadeara, e incluso cuánto tiempo se mantuviera la servilleta en la comisura de los labios, y también si se hacía primero en el lado derecho o en el izquierdo…,

Todo servía para enviar mensajes en una época en la que el flirteo y los acompañantes estaban a la orden del día en las capas sociales elevadas.

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