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Francisco de Orellana

Francisco de Orellana (1511-1546) fue un conquistador, explorador y adelantado español. Colaboró en la conquista de Perú del Imperio Inca. Fue teniente gobernador de varias poblaciones, además de muchos otros cargos. Aunque consiguió una gran fortuna, su sed de aventura le hizo adentrarse en la selva amazónica. Descubrió el río Amazonas y lo navegó hasta su desembocadura. En CurioSfera-Historia.com te explicamos la biografía de Francisco de Orellana.

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Introducción

Durante la exploración y conquista del continente americano iniciada por Cristóbal Colón, muchos hombres hicieron gala de una resistencia, un valor y una intrepidez absolutamente excepcionales. Uno de ellos fue, sin duda, Francisco de Orellana, el descubridor de la selva amazónica y primer navegante del Amazonas, el río más caudaloso de la Tierra.

Poco conocido y eclipsado por nombres de la talla de Hernán Cortés o Francisco Pizarro, Orellana protagonizó, sin embargo, uno de los episodios más brillantes de la historia española en el Nuevo Mundo.

Su vida es un ejemplo de heroísmo y honestidad puestos al servicio de los ambiciosos ideales que movieron, con mayor o menor fortuna, a tan esforzados caballeros. Su intervención en el descubrimiento de América ha de ser considerada, pues, muestra las cualidades de los primeros conquistadores entre cuyos objetivos se encontraba el de alcanzar la inmortalidad.

Nacimiento y juventud

Francisco de Orellana el 1511 en el Trujillo, Cáceres, España. Su abuela materna pertenecía a la familia Pizarro, de modo que tanto por su patria chica como por su linaje no le eran ajenos los aromas americanos.

dónde nació Francisco de Orellana
Estatua de Francisco de Orellana en su pueblo natal, Trujillo.

Nada se sabe de su infancia, pero no hay duda de que desde niño quiso emular las gestas de sus paisanos. Siendo sólo un mozalbete, en 1527 se trasladó al Nuevo Mundo para integrarse en la reducida hueste de su lejano pariente Francisco Pizarro.

Colaboración con Francisco Pizarro

Junto a Francisco Pizarro participó en la conquista del imperio de los incas revelando ser un soldado hábil y sobre todo fogoso. Tanto era así, que en cierta ocasión pecó de temerario y perdió un ojo luchando contra los indios manabíes, antes de cumplir los treinta años.

Orellana había tomado parte en la colonización del Perú. Había fundado la ciudad de Guayaquil y era, según los cronistas, inmensamente rico. Al estallar la guerra civil entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro, Orellana no dudó en decantarse a favor de su pariente. Organizó un pequeño ejército e intervino en la batalla de Las Salinas, donde Almagro fue derrotado.

qué hizo Francisco de Orellana

Estancia en Ecuador

Después de esto, se retiró a sus tierras ecuatorianas y desde 1538 fue gobernador de Santiago de Guayaquil y de la Nueva Villa de Puerto Viejo. En esta etapa en la que se distinguió por su carácter emprendedor y por su generosidad.

Además, hizo algo verdaderamente encomiable y singular: puesto que deseaba ligar su existencia a aquellos territorios, juzgó necesario aprender las lenguas indígenas y se dedicó concienzudamente a su estudio. Este afán, que le honra y distingue de sus rudos pares, iba a contribuir en gran medida a que alcanzase la ansiada gloría, como veremos más adelante.

Aun cuando podía haber terminado sus días rodeado de paz y prosperidad, ni las riquezas ni el bienestar podían calmar su sed de aventuras y nuevos horizontes. Por este motivo, cuando supo que el gobernador de Quito, Gonzalo Pizarro, estaba organizando una expedición al legendario País de la Canela, Orellana no vaciló ni un momento y se ofreció a acompañarlo.

El País de la Canela

Las noticias acerca de la abundancia de la preciada especia en las tierras del oriente ecuatoriano se remontaban a una época anterior a la llegada de los españoles. Estas espectativas eran tan prometedoras como las que daban cuenta del fabuloso reino de Eldorado.

El hermano pequeño del conquistador del Perú estaba decidido a encontrar la gloria en el descubrimiento de aquel fructífero País de la Canela y con ese propósito salió de Quito en febrero de 1541 al frente de 220 españoles y 4.000 indígenas. Por su parte, Orellana intentó reunirse con él, pero al llegar a la capital tuvo conocimiento de que Gonzalo ya había partido dejando el encargo de que siguiera sus pasos.

A la cabeza de un reducido grupo de 23 hombres, Orellana se dispuso a atravesar los temibles Andes ecuatorianos. Tras recorrer la altiplanicie, comenzó una lenta y fatigosa ascensión sorteando profundas quebradas, laderas pobladas de una maleza impenetrable y pendientes rocosas desprovistas de toda vegetación.

En las cumbres andinas, los expedicionarios padecieron a causa del viento gélido y sobrecogedor. Más tarde, tras un penoso descenso, el calor tórrido y la atmósfera asfixiante de la selva volvieron a quebrantarles. Al fin, muy diezmados, llegaron al campamento de Gonzalo con un rayo de esperanza brillándoles en los ojos.

La decepción fue enorme. El campamento no se encontraba en ningún fragante bosque de árboles de la canela, sino en una zona pantanosa e inhabitable. Hundiéndose en las ciénagas y tropezando continuamente con las gruesas raíces que alfombran la jungla, los hombres buscaron por los alrededores el codiciado producto, encontrando tan solo pequeños arbustos silvestres escuálidos y desparramados entre el follaje, de una canela casi sin aroma.

La situación se hizo insostenible. Los víveres escaseaban y los supervivientes estaban extenuados. Ante la imposibilidad de avanzar por la selva, Pizarro resolvió seguir el curso de un río cercano con el auxilio de un bergantín que, por supuesto, deberían construir en aquel mismo sitio.

Famélicos y empapados de sudor, los hombres se apresuraron a cortar árboles, preparar hornos, hacer fuelles con las pieles de los caballos muertos y forjar clavos con las herraduras. Cuando la improvisada nave estuvo lista, comprobaron con alegría que flotaba sobre las aguas. Había sido una tarea laboriosa pero sus esfuerzos se veían, por fin, recompensados.

Exploración del Amazonas

Gonzalo Pizarro pidió a Orellana que se embarcase con sesenta hombres y fuese río abajo en busca de alimentos, considerando que su lugarteniente podría entenderse directamente con los indígenas en caso de encontrarlos, pues conocía a la perfección sus dialectos.

Francisco de Orellana logros

Navegando por los ríos Coca y Ñapo, el grupo de aventureros continuó la marcha durante días y días sin encontrar poblado alguno. El hambre atenazaba sus estómagos y hubieron de devorar cueros, cintas y suelas de zapatos cocidos con algunas hierbas.

Durante estas jornadas dramáticas, Orellana supo mostrarse firme y logró mantener la moral y la disciplina de sus hombres predicando con el ejemplo antes que con las palabras. Al fin, el día 3 de enero de 1542, llegaron a las tierras de un cacique llamado Aparia, que los recibió generosamente y les ofreció grandes cantidades de comida.

Cumplida la primera parte de su misión, Orellana dio las órdenes pertinentes para emprender el regreso río arriba con objeto de ir en busca de Pizarro, quien, según lo acordado, iba a descender lentamente por la orilla hasta encontrarse con su lugarteniente.

No obstante, sus hombres se resistieron. Juzgaban que era materialmente imposible remontar la briosa corriente con su insegura nave. Y aun cuando lo consiguiesen, no podrían cargar víveres, pues el húmedo calor de la selva los echaba a perder en pocas horas.

Se negaban a sacrificar estérilmente sus vidas por obedecer una orden suicida. Orellana, convencido por estos razonamientos, se sometió a sus hombres, poniendo como condición que esperasen en aquel lugar dos o tres semanas para dar tiempo a que Gonzalo pudiese alcanzarlos.

Transcurrido un mes y puesto que no había noticias de Pizarro, los exploradores embarcaron de nuevo. Descendieron por las cada vez más turbulentas aguas y el 11 de febrero de 1542 vieron que «el río se partía en dos».

En realidad, habían llegado a la confluencia del río Ñapo con el río Amazonas, al que bautizaron con este nombre después de tener un sorprendente encuentro con las legendarias mujeres guerreras.

Descubrimiento del río Amazonas

Toda esperanza de encontrarse de nuevo con Gonzalo Pizarro, verdadero jefe de la expedición. Por ello Orellana fue elegido de por todos como capitán del grupo. Tomaron la decisión de construir un nuevo navío bergantín, al que llamaron Victoria. De este modo, continuaron su viaje por el río hasta mar abierto.

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Ruta de la expedición de Orellana por el río Amazonas.

Durante el trayecto, los exploradores fueron atacados varias veces por los indígenas y dieron muestras de un extraordinario valor. Durante el viaje encontraron selvas de extraordinaria vegetación, árboles inmensos, y un río que parecía enorme mar de agua dulce y cuyos afluentes eran más grandes que cualquier río de España. Cuando el río era tan ancho que no se divisaban las orillas, navegaban en zigzag para observar ambas riberas.

En la mañana del 24 de junio de 1542, el grupo de explorador sufrió un ataque de un grupo de amerindios liderados por las míticas amazonas. Ante aquellas mujeres vigorosas y altas que disparaban sus arcos con gran destreza, los españoles creyeron estar soñando.

En el combate consiguieron apresar a uno de los hombres que acompañaban a las aguerridas damas. Este guerrero les explicó que las amazonas tenían una reina que se llamaba Conori y poseían grandes riquezas. Maravillados por el encuentro, los navegantes bautizaron el río en honor de tan sorprendentes mujeres.

El 24 de agosto de 1542, Orellana alcanzó a la desembocadura del río Amazonas. Los exploradores batallaron contra las olas que se formaban al chocar el océano con la corriente del río. Finalmente, salieron a mar abierto y el 11 de septiembre llegaban a la isla de Cubagua, en el mar Caribe. Se culminaba así uno de los más apasionantes periplos de la historia de los descubrimientos.

Regreso a España

Orellana regresó a España en mayo de 1543. Primero atracó en Portugal, donde rechazó una tentadora oferta de someter las regiones que había explorado en nombre del rey portugués Juan III. Tuvo que declarar ante el Consejo de Indias de las acusaciones formuladas contra él por Gonzalo Pizarro, que había conseguido salir de la selva ecuatoriana y volver a Quito.

Los cargos de abandono, alzamiento y traición fueron desestimados ante las exhaustivas declaraciones de sus hombres, que dieron cuenta de su rectitud y de la honradez de sus actos.

En 1544 Orellana contrajo matrimonio con una joven sevillana de buena familia llamada Ana de Ayala. Fue nombrado adelantado de la Nueva Andalucía y firmó con el príncipe Felipe las capitulaciones para una nueva expedición al Amazonas.

Segunda expedición al Amazonas

Sin embargo, en sus negociaciones con mercaderes, intermediarios y prestamistas, entabladas al efecto de preparar el viaje, Orellana fue víctima de su nobleza y su buena fe. Quien había superado todas las dificultades en el mundo manifiestamente hostil de la selva, no fue capaz de vencer las que le planteaba el mundo aparentemente amistoso de la urbe.

En la primavera de 1545 había conseguido reunir cuatro naves. Pero estaba arruinado y no podía dotarlas de lo más necesario. Se le comunicó que, dado que no había cumplido lo estipulado en las capitulaciones, la expedición quedaba anulada.

Orellana no pudo aceptar esta deshonra y partió a pesar de la prohibición expresa de las autoridades y del precario estado de sus naves. Durante la travesía cometió incluso actos de piratería para conseguir lo imprescindible. El 20 de diciembre de 1545 llegaba de nuevo a la desembocadura del Amazonas. Sin escuchar los consejos de sus tripulantes, decidió lanzarse inmediatamente río arriba a la aventura.

Muerte

Francisco de Orellana murió en noviembre de 1546 en algún punto de la selva amazónica víctima de unas fiebres. De este modo, sus sueños de gloria terminaron a orillas del río al que había dado lo mejor de sí mismo.

dónde murió Francisco de Orellana
Estatua en Ecuador en honor de Francisco de Orellana

Fue el fin de aquel hombre indomable en medio del silencio de la jungla, roto tan sólo por los gritos de los pájaros. Su tumba fue una cruz más al pie de un árbol, en el escenario más grandioso que pueda concebirse en la tierra.

Cronología de la vida de Francisco de Orellana

A continuación puedes encontrar un resumen de la biografía de Francisco de Orellana en forma de cronología o línea del tiempo (timeline). Así no te perderás ningún acontecimiento o hito importante de la vida de Francisco de Orellana:

  • Año 1511: Nace Francisco de Orellana en Trujillo (Cáceres), España.
  • 1527-1531: Participa con Francisco Pizarro en la conquista del Perú.
  • 1538: Lucha contra Almagro en la batalla de Las Salinas.
  • 1541: Gonzalo Pizarro parte en busca del País de la Canela. Orellana se une a la expedición. Pizarro y Orellana se separan.
  • 1542: Navegación por el Amazonas. El de 11 de septiembre llega a Cubagua.
  • 1543: Regresa a la Península. Declara ante el Consejo de Indias.
  • 1544: Se casa con Ana de Ayala. Es nombrado Adelantado de la Nueva Andalucía. Firma las capitulaciones para una nueva expedición al Amazonas.
  • 1545: Tras una desastrosa travesía, arriba a la desembocadura del Amazonas y empieza a remontarlo.
  • 1546: En noviembre muere víctima de las fiebres y es enterrado junto al río bautizado por él.

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