Historia de la herradura inventor

La historia de la herradura de los caballos es casi tan antigua como la relación del hombre con estos bellos animales. Imprescindible para la conservación de los cascos de los equinos, es de una ayuda inestimable. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos su historia, cuál es su origen, evolución y quién la inventó.

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Quién inventó la herradura

Es natural que en la Antigüedad el caballo mereciera especial atención. Desde el cuarto milenio a.C. hasta el siglo XIX fue el único medio de transporte rápido. Durante cinco mil años prestó al hombre servicios importantísimos.

Pero es un animal vulnerable en patas y cascos: una pata rota es un caballo inválido. Era necesario calzarlo, proteger la parte inferior de sus patas, por lo que desde muy antiguo se sintió la necesidad de la herradura.

Según algunos historiadores la herradura de hierro asegurada al casco de la cabalgadura con clavos fue introducida por tribus nómadas germanas hacia el siglo II a.C..

Protegía los cascos de los caballos y daba a este animal mayor velocidad al permitir una mejor adherencia al suelo cuando el terreno era blando, y evitar el constante rozamiento de esta sensible parte del equino con los suelos duros del camino.

En el ámbito grecolatino del siglo I se otorgaban a la herradura influencias positivas, acaso porque griegos y romanos dieron gran importancia al hierro, a lo que se unía el poder antiguo hacia las formas en media luna.

Se sabe que hacia el año 1000 la herradura estaba muy extendida en Europa occidental, donde era símbolo de buena fortuna.

Desde antiguo hubo gran diversidad de herraduras que, atendiendo a su forma, recibieron nombres como:

  • Herradura a la turca.
  • Herradura inglesa.
  • Herradura florentina.
  • Herradura de boca de cántaro.
  • Herradura de chinela..

Origen de la herradura

El caballo primitivo era un animal pequeño que no hubiera podido aguantar durante mucho tiempo seguido el peso de un jinete. La primera iconografía que de este animal existe es un grabado babilonio de hacia el año 2100 a.C., donde se le llama asno de Oriente.

Tras su domesticación, hace cerca de cinco mil años, aumentó su envergadura y tamaño mediante cruces llevados a cabo por tribus nómadas que lo adaptaron a las necesidades de la guerra.

El caballo apareció por primera vez en Oriente Medio; al Egipto antiguo no parece que llegara antes del año 1900 a.C. Cuando fue conocido en Europa provocó el mismo terror y asombro que sintieron los amerindios cuando fueron llevados allí por los españoles a finales del siglo XV.

Parece que había caballos en el norte de Europa hacia el 1500 a.C. Sea como fuere, este animal adquirió pronto un papel entre mágico y místico en la mitología escandinava, donde hubo la creencia de que convenía enterrar vivo a un caballo para inaugurar un cementerio nuevo.

Y no solo los nórdicos europeos, también las tribus del norte de África, le atribuyen baraka, valor sagrado, una especie de santidad, de virtud benéfica.

Sin embargo desde su utilización por el hombre se pensó en la forma mejor de sacarle partido, y lo primero en inventar fueron las albardas, durante el proceso de su domesticación hace cuatro mil años.

La silla de montar se conoce desde el 800 a.C., en que comenzó siendo un sencillo rectángulo de fieltro ajustado con una cincha al lomo del animal. Los chinos en el año 200 a. C. la modificaron convirtiéndola en una pieza de suma importancia. Al parecer, los romanos, que la llamaron sella, no la comenzaron a emplear hasta el 400.

Eran sillas sin estribos, ya que este artilugio se inventó en el siglo II en la India, cuyos jinetes cabalgaban descalzos. Se trataba de dos aros colgando a ambos lados de la montura a la que iban cosidos los hilos gruesos que los sujetaban y en los que se introducía sólo los dedos gordos de ambos pies.

El utilísimo artilugio se generalizó mucho después tras las mejoras que introdujeron los chinos el año 600, mejora consistente en adaptar anillos lo suficientemente grandes como para dejar pasar la totalidad de la planta del pie calzado.

A Europa llegaron con las tribus nómadas del este, hacia el 800. Estribo y silla de montar se convirtieron desde entonces en un solo sistema, y evolucionaron juntos. La silla que hoy conocemos tuvo su desarrollo a lo largo de la Edad Media.

Eran piezas rígidas, de estructura de madera revestida de acolchados en las que se colocó a modo de pomo y borrén un tablón corto a cada extremo de la misma.

Por qué la herradura es símbolo de buena suerte

Existe una leyenda irlandesa del siglo XI que explica el porqué de la creencia que una herradura es portadora de buena suerte. Según ésta, un santo irlandés a quien el diablo se lo había pedido con insistencia repetidas veces, accedió a herrarle las pezuñas.

Pero lo hizo tan mal que éste montó en cólera y juró no entrar jamás en una casa que tuviese una herradura, razón por la que los cristianos se defendían de tan incómoda visita poniendo herraduras a la puerta de sus moradas. La buena suerte consistía en esquivar al demonio de esa manera.

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