origen e historia de la sartén

En el siglo XV la sartén estaba generalizada, siendo pieza que no faltaba en las cocinas, incluso en las más pobres. Fue un utensilio tasado, es decir, su precio estaba vigilado por el gobierno por su importancia en el ajuar doméstico. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos la historia y origen de las sartenes y cómo ha sido su evolución.

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Origen de la sartén

Originariamente, las sartenes eran fabricaban por los caldereros y las sartenes se hicieron a mano hasta el siglo XIX, en que se introdujo la maquinaria.

Hacia 1890 los sarteneros ingleses Sankey & Sons revolucionaron el mundo de este utensilio introduciendo la posibilidad de remover el contenido de lo que se estaba friendo sin tener que levantar la tapa.

Eran unas sartenes dotadas por el lado opuesto al mango de cuatro bocas en pico que daban salida al vapor y permitían introducir una espátula con la que remover el contenido.

Su fabricante aseguraba que así se ahorraba combustible al acelerarse la cocción, y hacía menos insufrible el ambiente en la cocina al no llenarse el recinto del asfixiante olor a grasa quemada.

Tenía otra ventaja adicional, y era que los alimentos en ellas cocidos conservaban todas las propiedades al no volatilizarse sustancia alguna. Eran criterios muy modernos que la industria retomó en nuestro tiempo.

En 1938 el químico Roy Plunkett de la casa Du Pont trabajaba en el perfeccionamiento de las neveras y buscaba un producto capaz de aislar de alteraciones térmicas el espacio destinado a la congelación y enfriamiento de los productos, y descubrió el PTFE, siglas tras las que se esconde una fórmula o compuesto químico: el politetrafluoretileno o teflón.

Esta sustancia de imposible pronunciación tiene el don de ser un extraordinario aislante; los objetos tratados con ella no sufren alteraciones por el frío ni el calor, y es sumamente deslizante.

Al principio, nadie pensó en aplicar este producto a las sartenes, inexplicablemente, pero la idea resurgió hacia los años cincuenta del siglo XX. No era necesario un gran esfuerzo para comprender que la sartén ideal es aquella que no se pega.

Evolución de la sartén

La sartén antiadherente fue descubierta por casualidad. Nació en varios lugares a la vez. En 1955 Mark Gregoire fundó la compañía Tefal. Mark había sido toda su vida un pescador empedernido a la par que un extraordinario ingeniero.

Conocía el PTFE o teflón y se apercibió de que con este producto podía evitar que su sedal se pegara a los objetos metálicos. Pero no fue él quien pensó en la sartén, sino su señora, que le dijo: “Si puedes hacer eso con el sedal, me imagino que podrías hacerlo también con mis sartenes”.

Gregoire puso manos a la obra, y su mujer fue una de las primeras en evitar que los alimentos tratados con aquella sartén se pegaran. Un año después al presentador de televisión inglés Phillip Harben le sugirió uno de sus televidentes cómo evitar que los huevos que freía ante las cámaras en sus actuaciones se le pegaran.

Ni corto ni perezoso, viendo la bondad de la idea y lo sencillo de solucionar el problema, fundó la compañía Harbenware. El gran salto, su difusión por Estados Unidos se dio a partir de 1958 gracias al periodista Thomas Hardie.

Thomas cenó en casa de un amigo de Baltimore que acaba de llegar de París; las viandas habían sido preparadas en una sartén antiadherente que el amigo había traído de Francia.

Hardie quedó asombrado ante las novedosas propiedades del artilugio, capaz de prescindir de aceite, mantequilla o margarina, pero aún quedó más sorprendido cuando supo que el producto capaz de conseguir tan sorprendentes resultados había sido idea de la firma norteamericana Du Pont, y preguntó cómo era posible que aquella sartén no se hubiera fabricado primero en Estados Unidos.

Hardie se trasladó a París y visitó la fábrica Tefal. Habló con Mark Gregoire y regresó a su país con varias sartenes en sus maletas. Más tarde hizo un pedido de tres mil unidades, y su sorpresa fue enorme cuando comprobó que nadie parecía interesarse por el producto.

Logró convencer al jefe de compras del departamento de cocina de los grandes almacenes Macy’s, que le aceptó doscientas sartenes, que se pusieron a la venta al precio de casi siete dólares a finales de 1960 y se vendieron en un par de días. La demanda se disparó.

Mark Gregoire, en su fábrica de las afueras de París, no podía servir tantos pedidos, y Hardie decidió crear su propia compañía en Maryland en 1961.

La sartén inició entonces una gigantesca escalada: el mercado estaba preparado y también las amas de casa, a pesar de que se trataba de cambiar todas las viejas sartenes del mundo por las nuevas.

La sartén se convirtió en el artilugio de cocina más fabricado, más publicitado y más vendido. En la actualidad sigue siendo así.

Etimología de la palabra sartén

Para finalizar, debes saber que el término castellano procede del latino sartago= vasija ancha y poco profunda, y es una palabra muy utilizada en castellano desde el siglo XIII

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