origen e historia de la tinta

La historia de la tinta nos demuestra que ha sido un elemento clave para poder escribir, difundir y recordar el conocimiento de la humanidad. Sin ella, hubiera sido todo mucho más lento y laborioso. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos su origen, quién inventó la tinta y cómo ha sido su evolución.

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Quién inventó la tinta

cuándo y dónde se inventó la tinta

Se considera que los inventores de la tinta fueron los chinos, sobre el año 2500 a. de C.

La primera tinta de la historia estaba elaborada con hollín, elementos aromáticos y pigmentos vegetales naturales. Escribían en diferentes superficies, pero todavía no se había inventado el papel.

Origen de la tinta

Hacia el 2450 a.C., los chinos elaboraban la tinta teniendo como base el hollín, la cola y algunas sustancias aromáticas.

Aquella mezcla tenía consistencia espesa tras haberse dejado secar, hasta el punto de formar pequeños bloques a los que se daba forma de barra, de modo que cuando se quería utilizar era necesario disolverla en agua.

Los antiguos chinos mojaban en ella un pincel humedecido, y sus resultados eran similares a los de la tinta china actual.

En aquellos tiempos solo existían dos colores de tinta. Cada una de ellas tenía diferentes ingredientes en su elaboración:

  1. Para obtener tinta roja, echaron mano del sulfato de mercurio.
  2. Para elaborar la tinta la negra, se obtenía mediante el sulfuro de hierro mezclado con un barniz procedente de la savia del zumaque, arbusto rico en tanino.

Historia de la tinta en el Antiguo Egipto

En el Antiguo Egipto se conocía este producto hace cuatro mil años, como muestran los jeroglíficos fijados sobre papiros en hipogeos y sepulturas escritos con tinta negra y roja, y cuyos caracteres y símbolos eran realizados con pluma de caña.

origen de la tinta

La tinta egipcia, se elaboraba con hollín mezclado con una solución acuosa de goma vegetal.

Más tarde, aparecieron las tintas rojas de óxido de hierro y también con cobre que se utilizaron más para marcar o dibujar en la ropa más que para escribir.

Historia de la tinta en la Antigua Grecia

En la Grecia clásica, (siglos V y IV a. de C.), se elaboraban tintas de con diferentes ingredientes.  El mundo antiguo, recurrió asimismo para elaborar la tinta a extractos, jugos y suspensiones de procedencia vegetal, así como a sustancias animales y minerales:

  • La alizarina: sustancia colorante roja, obtenida de la raíz de la rubia o granza.
  • El índigo o añil: arbusto de cuyas hojas y tallo, se extraía una pasta azul oscuro.
  • La cochinilla o mariquita del nopal: que reducido a polvo, daba el color grana.
  • La sepia: materia colorante de la jibia o calamar.

En la Grecia Elenística y periodos posteriores, la tinta negra fue la más extendida. En ella se mojaba el estilo de madera de rosal, el calamus, cortado a semejanza de las plumas posteriores.

Según el médico griego del siglo I, Dioscórides Pedanio, aquella tinta se componía de tres partes de negro de humo y una de goma disuelta en agua. Con ella se escribía bien sobre papiro y pergamino.

También se dijo antaño, que los pintores griegos Polignato y Micone, fabricaron una tinta con mosto de uva o heces de vino, que llamaron tryginum.

Historia de la tinta en la Antigua Roma

Los romanos emplearon el encaustum, especie de tinta purpurina, aunque también usaban un líquido oscuro obtenido del calamar, cuyos sacos de tinta, una vez desecados y pulverizados, daban una materia que mezclada con agua daba lugar a una tinta de buena calidad.

En el siglo I, el naturalista latino Plinio, dice que en su tiempo la tinta se componía de carbón de madera resinosa, taeda, mezclado con hollín, todo ello diluido en agua espesada a base de goma. También habla Plinio de la tinta india, cuya composición se desconoce.

Eran las tintas más empleadas, pero no las más sofisticadas, pues el mismo Plinio asegura que los poderosos escribían con tinta de sepia o calamar, y con púrpura extraída de las conchas de murex (un tipo de molusco). Ovidio, también del siglo I, dice que los títulos o encabezamientos de los libros se escribían con tinta roja de bermellón.

Historia de la tinta en la Edad Media y el Renacimiento

La tinta antigua era de mejor calidad, más consistente y duradera que la de finales de la Edad Media y Renacimiento.

Hoy día, es perfectamente legible un papiro del siglo X a.C., o un manuscrito del año 1000, pero resulta difícil leer un manuscrito del siglo XVI, debido a que las letras han amarilleado demasiado.

La tinta antigua tenía el carbón como componente, era imborrable, pero a partir del siglo XII, se extendió el uso de tintas de tanino y hierro, que no resisten la acción prolongada del tiempo.

A lo largo de los siglos fueron muchas las sustancias, jugos y extractos colorantes procedentes del mundo vegetal, animal y mineral empleados como tinta. La tinta medieval era de sal de hierro y agallas de roble, ricas en tanino.

La describe san Isidoro de Sevilla en el siglo VII, en sus Etimologías. Este tipo de tinta se generalizó a finales de la Edad Media, aunque tenían un problema: la tendencia a decolorarse mucho.

En el siglo XVII, se introdujo en Europa un producto nuevo cuyo ingrediente colorante provenía de la mezcla de ácido tánico y sal de hierro. Covarrubias dice en su Tesoro de la lengua castellana (1611):

“Tinta. (En latín atramentum). Del verbo tingo; hay muchas diferencias de tintas, la principal es la que usamos para escribir con ella”.

Historia de la tinta china y su inventor

La tinta china fue inventada según la tradición milenaria china en el año 500 por Wei-Tang. Era una mezcla ya conocida en el mundo antiguo (sobre todo en la India), en la que entraban a formar parte el negro de humo y la cola soluble, y que como en la Antigüedad, se fabricaba en bloques sólidos.

Historia moderna de la tinta

Con el paso del tiempo, fueron surgiendo diferentes y novedosos tipos de tinta. Entre las diversas figuran las tintas de colores, que se obtienen disolviendo tintes en agua. Hay tintas indelebles, que no son posible borrar.

Se llama tinta invisible o simpática a aquella con la que se traza en el papel caracteres no visibles a simple vista, y que pueden luego hacerse patentes mediante ciertos procedimientos, como el reactivo químico, la acción del calor o la adición de una materia coloreada.

Hubo infinidad de procedimientos para conseguir estos efectos:

  • Acetatos de plomo.
  • Nitratos de plata, que son visibles tras una exposición a los rayos del sol.
  • Cloruro de cobalto, que sometida al calor se torna azul intenso.

También hubo remedios caseros a base de leche y limón, con las que se escribían sus mensajes secretos los enamorados, y que al exponerse al calor hacen que lo escrito sea legible. Otras tintas de esta naturaleza, se elaboraban con agua de arroz, y se hacían visibles mediante tintura de yodo.

Historia de la tinta de imprenta

Las tintas utilizadas en imprenta son diferentes, ya que al tener que ser retenidas por los tipos metálicos era necesario conseguir tintas más consistentes, de mayor cuerpo.

El aceite de linaza hervido hasta hacerse viscoso, fue la solución: ingrediente al que se incorporó el hollín tamizado. Este método estuvo vigente en algunos lugares, incluso hasta la década de los sesenta del siglo XX.

Hoy, para prensas de gran velocidad se utilizan tintas que secan rápidamente al estar expuestas al aire caliente o al vapor.

En cuanto a las tintas de colores para imprentas, los pigmentos vegetales o minerales han sido sustituidos por los compuestos sintéticos; no podría ser de otra manera.

La demanda de cantidades ingentes de este producto, hace que sea imposible surtirse de materia prima natural. Ten en cuenta, que la publicación de los periódicos actuales en todo el mundo exigen cerca de dos millones de kilogramos de tinta por semana.

En nuestro tiempo la lectura, la escritura y la imprenta necesitan cada vez más suministro de tintas de toda índole y textura.

La tinta grasa utilizada en el XVIII, en litografía, fue invento casual del joven checo Aloys Senefelder, quien dijo haber hallado una manera nueva de imprimir.

Su madre, lavandera, le pidió que escribiera una lista de prendas que tenía que lavar y el muchacho, que había estado experimentado con todo tipo de tintas químicas buscó en vano lápiz y papel para hacer la anotación.

Al no hallarlo, escribió sobre una loseta de caliza con la tinta grasa que había preparado a base de cera, jabón, pringue y hollín. Aquella tinta, revolucionó el mundo del grabado y de la impresión. Las obras de Mozart, se imprimieron en el nuevo producto de Senefelder, siendo uno de los primeros usos que se hizo de él.

En 1985, el norteamericano Rodger L.Gamblin patentó su famosa tinta que no rezuma ni chorrea, no pudiendo así manchar los dedos de los lectores del periódico. El nuevo producto fue realizado por la Saranda Society y el Dayton Research Institute, de Ohio, y comenzó a ser comercializada en 1988.

Etimología de la palabra tinta

El término procede del latín tingere= mojar, empapar: teñir, y es verbo presente ya en las Glosas Silenses, del siglo X. Es participio pasivo del citado verbo, del que comenzó a decirse tinta a mediados del XIII, procedente del latín tardío tincta.

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