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CurioSfera Historia

Sitio y caída de Tenochtitlán

El asalto final a la ciudad de Tenochtitlán, que comenzó en mayo de 1521, fue el acontecimiento fundamental que dio a España el dominio de México. No fue un ataque sorpresa, sino la culminación de 18 meses de contactos entre aztecas y españoles. La conquista de Tenochtitlán por los españoles supuso prácticamente la conquista de México. En CurioSfera-Historia.com te contamos el asedio de Tenochtitlán.

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Los datos del asedio de Tenochtitlán

  • Fecha: 13 de agosto de 1521.
  • Lugar: Tenochtitlán, actual ciudad de México D. F., México.
  • Combatientes: Españoles y aliados indios contra los aztecas.
  • Unidades: unos 2.000 soldados españoles implicados en los dos años de enfrentamientos. Los aliados indios unos 100.000 hombres, entre soldados de Tlaxcala, Huexotzinco, Texcoco, Chalco y Cholollan. Los aztecas contaban con unos 100.000 hombres.
  • Armas: los españoles iban armados con falconetes, arcabuces, ballestas, espadas, menos de 20 caballos y 13 bergantines. Los indios al igual que los aztecas, estaban armados con espadas de roble con la hoja de obsidiana, lanzas, hondas, arcos y flechas; protegidos con cascos y armaduras de algodón acolchado.
  • Objetivo: la conquista de Tenochtitlán, y por lo tanto, de México.
  • Resultado: Victoria de los españoles.
  • Personajes protagonistas: los comandantes españoles Hernán Cortés, Pedro de Alvarado, Cristóbal de Olid, Gonzalo de Sandoval. Los comandantes aliados Ixtlllxochitl (texcocanos), Chichimecateuctil (tlaxcaltecas). Los aztecas fueron liderados por Moctezuma Xocoyotl hasta el 30 de junio de 1520, por Cuitlahua hasta principios de diciembre de 1520, y por Cuauhtemoc hasta su rendición, el 13 de agosto de 1521.
  • Bajas: Unos 1.000 españoles fallecidos (100 en el asalto final). Número desconocido de bajas entre los aliados indios. Se desconoce los fallecidos aztecas.
  • Consecuencias: la conquista de Tenochtitlán supuso en realidad la conquista de México.

Antecedentes y contexto

El general español Hernán Cortés llego a las costas de México en abril de 1519 y estableció alianzas con vasallos y enemigos desafectos, sobre todo con el estado de Tlaxcala. El objetivo de Cortés era la conquista, aunque su estrategia fue elegir a gobernadores indios y no enfrentarse a ellos con sus escasos hombres.

Al llegar a la capital azteca, el 8 de noviembre de 1519, fue recibido por el rey Moteuczoma Xocoyotl (conocido popularmente como Moctezuma). Una semana más tarde, neutralizó al rey (que no opuso resistencia) y se erigió en gobernador de México durante más de siete meses, antes de ser obligado a huir.

Qué es el sitio de Tenochtitlan
Hernán Cortés y Moctezuma

Los acontecimientos que culminaron en esa huida comenzaron con la llegada de Pánfilo de Narváez, un conquistador enviado por el gobernador Diego Velásquez para trasladar a Cortés a Cuba por haber desobedecido sus órdenes. Cortés marchó hacia la costa, triunfante sobre Narváez, y allí se le unieron los hombres de éste.

Mientras tanto, en Tenochtitlán y sospechando un complot, Pedro de Alvarado (compañero de Cortés) mató a miles de aztecas que participaban en un festival. La población se rebeló a raíz de estos hechos y sitió a los españoles en sus cuarteles. Al conocer esta noticia, Cortés regresó con los hombres de Narváez y 2.000 aliados indios.

El 24 de junio entraron en Tenochtitlán sin resistencia, pero rápidamente fueron atrapados. Las incursiones de los españoles y las suplicas de Moctezuma no sirvieron de nada, y con los suministros cada vez más escasos, los españoles se escaparon la medianoche del 30 de junio bajo una gran tormenta.

Descubiertos, Cortés y 500 españoles lograron huir, pero perdió a 800 hombres, a sus aliados indios y a sus nobles cautivos, incluyendo a Moctezuma. Después de once días de retirada, los españoles llegaron a Tlaxcala y se recuperaron durante tres semanas antes de retomar sus conquistas.

Los aztecas reforzaron sus vasallos cerca de Tlaxcala, pero no pudieron frenar a los españoles, cuyo éxito aseguró su retaguardia y el camino hacia la costa. Ese camino se utilizó durante el año siguiente para transportar hombres hasta conseguir duplicar el número de efectivos.

El hermano de Moctezuma, Cuitlahua, se convirtió en rey, pero pronto murió a causa de la viruela importada por Narváez (enfermedad que mató al 40 % de los indios de México central en el plazo de un año).

Le sucedió su sobrino, Cuauhtemoc, en un clima de desorganización política generalizada. Muchos pretendientes al trono cerraron tratos para disponer de ayuda española, sobre todo Ixtltilxóchitl, futuro rey cuyo hermano gobernaba Texcoco, la segunda ciudad del imperio.

Incapaces de consolidar el control sobre los vasallos del este ante las fuerzas españolas/tlaxcaltecas, los aztecas adoptaron una estrategia defensiva. Tenochtitlán estaba conectado a la orilla por tres grandes terraplenes que podían separarse sin perjudicar a las canoas que abastecían a la ciudad ni a las canoas que transportaban a las tropas aztecas hacia sus ataques contra los españoles en todo el valle de México. Por tanto, cuando Cortés volvió a entrar en el valle, el 30 de diciembre de 1520, los aztecas no ofrecieron resistencia.

Preparativos para el asedio

Desde el punto de vista político, Cortés se granjeó la amistad de las ciudades desencantadas del valle y su entorno a fin de privar a los aztecas de seguidores y suministros. Cuando llegaron los españoles, el rey de Texcoco huyó a Tenochtitlán, dejando a Ixtlilxóchitl el control de la ciudad, sus provisiones de alimentos y sus hombres, además de una cabeza de playa ideal para un ataque español.

Cuándo fue el sitio de Tenochtitlan

Desde el punto de vista militar, la prioridad máxima de Cortés era aislar a Tenochtitlán. Su principal asalto se dirigió directamente al centro del valle hasta Ixtlapalapan, lo que dejaría a Tenochtitlán sin el abastecimiento de productos agrícolas de los lagos del sur. Sin embargo, el hecho de marchar junto a la orilla de los lagos colocó a Cortés al alcance de los asaltos de canoas aztecas, aunque logró escapar por poco.

Precavido pero sin dejarse intimidar, Cortés lanzó dos campañas envolventes, cada una de las cuales duró más de dos semanas. La primera, que comenzó el 3 de febrero, se movió en el sentido contrario a las agujas del reloj hacia el norte, pasando por las zonas menos pobladas hasta Tlacopan antes de que los refuerzos aztecas obligasen a Cortés a retirarse.

El 5 de abril, Cortés comenzó su campaña envolvente hacia el sur. Las poblaciones muy densas y la proximidad a los lagos evitaron una repetición del asalto del norte, de manera que Cortés avanzó en el sentido de las agujas del reloj al sur del valle.

Conquistó ciudades a medida que iba avanzando, y volvió a entrar en el valle desde el sudoeste para atacar Xochimilco antes de ser repelido. Estas dos ofensivas abarcaron sólo tres cuartas partes de la circunferencia del valle, pero bloquearon los principales pasos de salida o entrada, impidiendo a los aztecas recibir apoyo externo. Y sentaron las bases del asedio propiamente dicho.

La ventaja de Cortés radicaba no tanto en sus propios hombres y armas como en los hombres y las armas de sus aliados indios. Los ejércitos azteca y tlaxcalteca eran comparables en cuanto a armas, cosa que provocó frecuentes puntos muertos, y los hombres de Cortés eran demasiado pocos para alterar ese equilibrio.

Sin embargo, a diferencia de las armas de los indios, los cañones, arcabuces, arcos y lanceros a caballo de los españoles podían penetrar en las líneas enemigas. Por tanto, la principal contribución de Cortés consistiría en dañar y desmontar las líneas enemigas, mientras sus aliados indios aprovecharían las brechas que no pudiesen crear por sí solos.

Después de aislar el valle de apoyos externos, para apretar todavía más el cerco se requería el control de los lagos. Durante toda la campaña, los españoles estuvieron sujetos a los asaltos desde canoas, y a pesar de la eficacia de las armas españolas, un ataque sin apoyo a lo largo de los terraplenes expuestos y estrechos no tenía posibilidad de éxito.

Así, Cortés ordenó la construcción de 13 bergantines, cada uno de más de 13 metros de longitud, con 12 remeros, 12 ballesteros y arcabuceros, un artillero y un capitán. Cuando se botaron las embarcaciones en Texcoco, el 28 de abril, comenzó el verdadero asedio.

El asedio de Tenochtitlán

El resto de las fuerzas terrestres se dividieron en tres ejércitos de aproximadamente 200 españoles y 20.000-30.000 indios cada uno. Alvarado y Cristóbal de Olid salieron de Texcoco el 22 de mayo, seguidos por Gonzalo de Sandoval el 30 de mayo a fin de coordinar sus llegadas en los tres grandes terraplenes.

batalla de Tenochtitlán 1521

Después de destruir a su paso el acueducto de Chapoltepec, que llevaba agua dulce a Tenochtitlán, Alvarado acampó en el terraplén de Tlacopan (oeste), mientras que Olid lo hizo en Coyohuacán y Sandoval en Ixtlapalapan (los dos últimos terraplenes se unían antes de llegar a la capital).

Cortés entró en escena con su armada, derrotando sin problemas a la primera flota azteca con la que se encontró, además de abrir una brecha en el terraplén de Ixtlapalapan. A continuación, puso rumbo a Coyohuacán, donde dispersó a las canoas enfrentadas a las fuerzas de Olid.

Con el apoyo de los bergantines, Olid y Sandoval llegaron a la intersección de los terraplenes el 31 de mayo, lo que dejó el camino libre a Sandoval para bloquear el último gran terraplén (norte), el que se dirigía a Tepeyacac.

Con alimentos y agua bajo mínimos, la numerosa población de Tenochtitlán se convirtió en un inconveniente y sus tropas no pudieron defender los frentes de los terraplenes, donde se concentraba el grueso de las armas españolas.

Los aztecas adoptaron medidas para ralentizar el asalto, pero finalmente resultaron inútiles. Los avances españoles durante el día se perdían por la noche, cuando los aztecas aprovechaban para ensanchar las brechas y reconstruir las defensas. Finalmente, Cortés ordenó establecer campamentos allí donde el avance se frenaba durante el día, con lo que se retomó el lento progreso de los españoles.

Algunas canoas burlaron el bloqueo de los bergantines, pero no fueron suficientes y la hambruna pronto se apoderó de Tenochtitlán. Del mismo modo que las fortunas de la guerra se inclinaron del lado de los españoles, así lo hicieron las ciudades del valle, aunque su progreso fue precario.

El 30 de junio, 68 españoles fueron capturados durante un asalto. Diez de ellos fueron asesinados inmediatamente, y sus cabezas se lanzaron a las líneas españolas. El resto de los hombres murieron sacrificados aquella misma noche en el Gran Templo de Tenochtitlán, perfectamente visible desde el campamento español.

Les despellejaron el rostro, tostaron la piel y los enviaron a los aliados indecisos a modo de aviso. Envalentonados, los aztecas atacaron con una fuerza renovada durante cuatro días, y la mayoría de los aliados de Cortés huyó. Sin embargo, el asalto fue perdiendo intensidad, los campamentos españoles no fueron invadidos. Cortés comenzó su ofensiva una vez más y sus aliados regresaron.

Cuando la batalla entró en la ciudad, los aztecas atacaron desde edificios y tejados. La respuesta de los conquistadores españoles consistió en arrasar todo a su paso. Quemando y derribando los edificios que iban encontrando, los españoles avanzaron hacia el centro hasta que Cuauhtemoc se prestó a negociar.

La lucha perdió fuerza, pero cuando las negociaciones no se materializaron, Cortés reanudó los ataques. El 13 de agosto, los españoles rompieron las últimas defensas. Cuauhtemoc huyó con una flota de canoas, pero fue atrapado por un bergantín y se rindió, poniendo así fin al asedio.

Consecuencias y repercusiones

La conquista de Tenochtitlán supuso en realidad la conquista de México. Algunas ciudades resistieron sin éxito; la mayoría capitularon sin oponer resistencia, consolidando así la victoria española y abriendo México a la colonización y la explotación.

Esa victoria sirvió de base para la conquista de Perú, diez años más tarde, y también abrió Asia al comercio, que pasaba desde Manila a Sevilla a través de la ciudad de México. La plata y el oro del Nuevo Mundo colmaron de riqueza a España.

Esto propicio que el imperio español se expandiera por gran parte de Europa y estimuló la expansión colonial por parte de otras potencias, lo que cambiaría el mundo de manera irreversible. En mayo de 2021 se celebró los 500 años de la caída de Tenochtitlán.

Para finalizar, te recomendamos que veas la batalla de Ayacucho de 1824

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