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Templo Mayor de Tenochtitlán

Templo Mayor de Tenochtitlán reseña histórica

En el año siguiente a la fundación de Tenochtitlán, los mexicanos erigieron el imponente templo de Huitzilopochtli, el cual se hizo muy grande, pues cada rey mexicano que subía al trono añadía una nueva planta al mismo. Y así se lo encontraron los españoles, alto y poderoso, y espléndido a la vista. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos el origen e historia del Templo Mayor de Tenochtitlán.

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Características del Templo Mayor de Tenochtitlán

Al entrar en Tenochtitlán, tanto Cortés como sus hombres quedaron impresionados ante la impo­nente mole del Templo Mayor, el edificio religioso más importante de la capital azteca. Era una auténtica montaña de piedra convertida en morada de los dioses.

¿Cómo era el Templo Mayor de Tenochtitlan?

La base de la pirámide era casi de planta cuadrangular, con cerca de 80 metros a cada lado, y a la cima, a 30 metros de altura sobre el nivel del suelo. Se llegaba a través de dos escalinatas de 113 peldaños cada una, situadas en la cara occidental de la pirámide.

En la parte más alta había dos santuarios consagrados a Huitzilopochtli, el dios protector de la ciudad, y Tlaloc, dios de la lluvia y la fertilidad. Frente a ellos había una explanada al aire libre de 44 metros de longitud. En ella se celebraban las ceremonias rituales, que incluían sacrificios humanos.

La pirámide que tanta admiración provocó en Cortés se conoce con el nombre de Fase VII, ya que descansa sobre los restos de las seis edificaciones que la precedieron. Todas ellas superpuestas con la inmediatamente anterior, hasta llegar a la Fase I.

Al igual que el resto de los templos aztecas, el templo mayor estaba pintado con colores lla­mativos, que se aplicaban sobre una capa de losas de piedra, fijadas por medio de un agregado elaborado con grava volcánica y adobe procedente del lago.

Para afianzar la capa exterior del estuco, se colocaban unas almillas de piedra incrustadas en el agregado. Bajo esas capas esta­ba a su vez la capa exterior del estuco del templo anterior, y así sucesivamente.

Origen e historia del Templo Mayor de Tenochtitlán

La versión más primitiva del Templo Mayor de Tenochtitlán data de principios del siglo XIV. Y, fue la primera edificación de la por entonces recién fundada Tenochtitlán, para cuyo emplazamiento se eligió una isla.

Templo Mayor de Tenochtitlán origen

La isla donde, tal como habían predicho los dioses, los fundadores habían encontrado un águila subida en lo alto de un nopal (una cactácea), devorando una serpiente, actual símbolo de la bandera de México.

Así pues, la plataforma del primer monumento de la ciudad y de los demás santuarios anexos se construyó en dicha isla. Con el tiempo fue aumentando de tamaño y forma.

Tenochtitlán, capital del imperio azteca, era en 1519 la ciudad más grande de todo el continente americano, récord que de hecho sigue ostentando en la actualidad con el nombre de Ciudad de México.

Sus reyes recibían los tributos de los millones de súbditos que, desde el golfo de México a la costa del Pacífico, conformaban el imperio azteca. Esto les había permitido acumular una enorme riqueza tanto en objetos preciosos como en bienes y mano de obra.

Como es común entre la realeza, gustaban de dar prueba pública de su riqueza construyendo lujosos palacios, así como enormes templos y recintos en honor de los dioses.

El recinto religioso principal se encontraba en el centro de Tenochtitlán y se componía de un enorme cuadrado de cerca de unos 500 m de largo. Estaba plagado de docenas de templos, diversas dependencias y santuarios. Y, atravesado por toda una red de canales y avenidas que daban a los cuatro puntos cardinales.

El Templo Mayor, que quedaba en la cara oeste del recinto, era el núcleo de la vida social y religiosa de la ciudad, y venía a ser el eje geográfico y cosmológico que unía el mundo terrestre con las distintas esferas del universo sagrado, así como con el resto del imperio azteca.

En la cara sur del recinto se hallaba (y se halla) la plaza más importante de la ciudad y, junto a ella, en la cara este de la misma, se encontra­ba el palacio de Moctezuma, justo en el mismo lugar que ocupa en la actualidad el Palacio Nacional de México.

Destrucción y redescubrimiento del Templo Mayor

Tras la llegada de Cortés, allá por el año 1521, los conquistadores españoles demolieron de forma sistemática el templo, que consideraron como centro de culto pagano, y reutilizaron sus bloques de piedra para levantar con ellos nuevos edificios.

Obviamente, las ofrendas guardadas en su interior fueron objeto del pillaje. Con el tiempo, la pirámide se fue erosionando hasta quedar reducida a un mero túmulo de unos 5 m de alto conocido popularmente como la «colina de los perros”, en alusión a la costumbre de los perros callejeros de reunirse en ella durante las riadas.

Con el transcurso de los años se fueron construyendo casas en el emplazamiento. De tal modo, que durante mucho tiempo la ubicación exacta del Templo Mayor fue todo un misterio.

Hasta que en 1978, unos obreros de la construcción que excavaban la zona toparon con una imponente escultura de Coyolxauhqui, la hermana de Huitzilopochtli, el dios protector de Tenochtitlán.

Este hallazgo causó sensación en el país entero. Todo apuntaba a que en su día dicha escultura había formado parte del mismísimo Templo Mayor, y de inmediato se creó un equipo de arqueólogos.

Bajo la dirección de Eduardo Matos Moctezuma y la financiación del propio estado mexicano que, con el paso de los años, se ha hecho del templo uno de los yacimientos arqueológicos más accesibles e impresionantes de todo el mundo.

Diseño y construcción del Templo Mayor de Tenochtitlán

A excepción de los depósitos para albergar las ofrendas, la pirámide era en su conjunto maciza. No cabe duda de que la ausencia de dependencias interiores facilitó sobremanera el diseño y la construcción del monumento. Pero lo cierto, es que éstos no estuvieron exentos de compli­caciones.

¿Por qué se llama Templo Mayor?

Entre ellas se encontraba el hecho de que la imponente mole de la pirámide tendía a hundirse en el esponjoso subsuelo de la isla, problema para el que los aztecas idearon diversas soluciones.

Por ejemplo, la simple reconstrucción de la obra con el fin de elevar el nivel del terreno, o la colocación sobre el suelo de estacas rodeadas de piedra pómez de pequeñas dimensiones, igual de resistentes pero mucho más livianas.

Los aztecas fueron unos notabilísimos ingenieros civiles. Eran capaces de construir todo un complejo sistema de canales con medios mucho más sencillos que aquellos de que disponía el resto del mundo.

A pesar de carecer de utensilios cortantes de metal realmente eficaces, los aztecas trabajaban admirablemente la piedra. Lo hacían con sencillas herramientas fabricadas en una variedad más dura que la que se esculpía y tallaban los bloques por medio de cuerdas, agua y arena.

El material de obra se trasladó al Templo Mayor mediante porteadores y canoas. Por aquel entonces se desconocía la aplicación de la rueda para el transporte y tampoco había bestias de carga.

Fases de construcción

Las excavaciones más profundas dejaron al descubierto las ruinas de la Fase II, sobre las que descansan las bases de los muros de dos santuarios idénticos.

cuándo se construyó el templo mayor de Tenochtitlán

Datan de la época en que se consolidó el linaje de Tenochtitlán. Y, como prueba del poder del rey se reemplazó el templo original, construido con materiales perecederos, por otro erigido con enormes bloques de piedra estucados.

Por entonces, Tenochtitlán era todavía vasalla de otra ciudad, pero hacia 1430 se rebeló y se hizo con el dominio de toda la región.

La Fase III, durante la cual se llevó a cabo una recons­trucción sustancial del complejo, data precisamente de 1431. En ella se utilizó madera, piedra, cal y mano de obra procedente de las poblaciones recién sometidas.

Hacia 1450 y en años posteriores la ciudad fue asolada por toda una serie de inundaciones y hambrunas. Esto llevó al rey a paralizar la recaudación de impuestos y abrir los graneros de la ciudad. Ello no le impidió sufragar también las obras de sus palacios y templos, así como la reconstrucción del templo, la Fase IV, hacia 1454.

Durante ese mismo año se realizaron diversos sacrificios de niños junto al santuario de Tlaloc, en un intento de congraciarse los favores del dios de la lluvia.

Una de las ofrendas más extraordinarias del templo es una colección de esculturas en piedra y a tamaño natural de unos cuan­tos abanderados de la ciudad, situadas junto a los peldaños de la Fase III. Y, conducen al santuario de Huitzilopochtli recubiertas del relleno y las piedras de reves­timiento de la Fase IV.

A la Fase IVb, en la que se reconstruyó la cara oeste del templo, pertenece la piedra de Coyolxauhqui, a la que acompañan una serie de urnas funerarias ligadas tal vez a la muerte de Moctezuma I (1440-1469).

Por esas fechas, Tenochtitlán era ya la ciudad más poderosa de todo Méxi­co, enriquecida por la afluencia de los impuestos proce­dentes de las provincias sometidas dentro y fuera del valle de México.

De la Fase V (hacia 1480) se han conservado muy pocos restos, algunos más de la Fase VI, de 1487, de la que en cambio se sabe que, una vez concluidas las obras de reconstrucción, se llevó a cabo la ceremonia más multitudinaria y costosa de toda la historia del México precolombino, durante la cual se sacrificaron cerca de ochenta mil personas en los altares situados en lo alto de la pirámide.

Tenochtitlán se encontraba por aquel entonces en su momento de mayor esplendor y para conmemorar la finalización de las obras del Templo Mayor el rey ordenó la restauración de todos los canales y jardines de la ciudad.

No se sabe mucho acerca de las ampliaciones que se realizaron con anterioridad a 1519. Lo que sí se sabe, en cambio, es que tanto el templo como la ciudad provocaban admiración entre aquellos que los contemplaban.

Detrás del templo en forma de pirámide se erigían, imponentes, dos volcanes con las cimas cubiertas de nieves perpetuas. Encontraban su réplica en los dos santuarios que coronaban la montaña de piedra urbana de Tenochtitlán, una ciudad con numerosos canales y frondosos jardines dominados por la contundente presencia del Templo Mayor, el centro del imperio azteca.

Ficha técnica del Templo Mayor de Tenochtitlán

  • Época: hacia 1325-principios del siglo XVI.
  • Localización: Tenochtitlán, Ciudad de México.
  • Fase I: construida en el año 1325 d C, o un poco antes. Base algo inferior a los 17 m E-O, y los 34 m N-S. La plataforma era de adobe y tema en lo alto uno o varios santuarios de madera y paja. Se tiene constancia de él sólo documentalmente.
  • Fase II: hacia 1390 d.C. Base de 17 m E-O y 34 m N-S aproximadamente. Piedra sobre grava y conglomerado de adobe procedente del lago, como en fases posteriores. Queda tan sólo la versión completa de la pirámide existente.
  • Fase III: hacia 1431 d.C. Base de 40 m E-O y 45 m N-S aproximadamente. Sólo se han conservado tramos de las escaleras.
  • Fase IV: hacia 1454 y 1469 d. C. Base de 55 m E-O y 60 m N-S aproximadamente. Escultura de Coyolxauhqui en la base de las escaleras.
  • Fase V: hacia 1480 d. C. Muy pocos restos.
  • Fase VI: nueva consagración en 1487 d. C. Base de planta cuadrangular de 75 m aproximadamente. Pocos restos.
  • Fase VII: principios del siglo XVI d. C. Base de 83,5 m E-O y 76 m N-S aproximadamente; altura total de 30,7 m. Tan sólo quedan restos del pavimento de la plataforma.

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