historia tunel Eupalino

El túnel de de Eupalino o acueducto Eupaliniano, es un túnel de 1.036 metros de longitud ubicado en Samos, Grecia. Esta obra de ingeniería civil, con más de 2.500 años de antigüedad, es la confluencia de un cierto número de técnicas y métodos de construcción. Es un testimonio muy valioso de la evolución de las técnicas en el transcurso de la Antigüedad. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos la historia del túnel de Eupalino y sus características.

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Origen del túnel de Eupalino

A partir del siglo XIX, los avances tecnológicos (aceros especiales, explosivos, herramientas de aire comprimido, hidráulicas o eléctricas) inauguran la era moderna del túnel, que se caracteriza por una serie de realizaciones espectaculares: los túneles del monte Ceñís, el túnel de San Gotardo, etc. Pero estas obras sofisticadas son las herederas de una tradición muy antigua

A pesar de ser muy parecidas, la técnica del túnel y la técnica minera se distinguen en dos aspectos. En primer lugar, la del túnel tiene como objetivo en sí mismo la excavación subterránea, mientras que en la minera sólo es un medio para acceder a minerales útiles o preciados (rocas metalíferas, carbón, piedras preciosas, etc.).

acueducto de Eupiliano
Entrada al túnel de Eupalino en Samos

La finalidad de quien excava un túnel es abrir un espacio subterráneo destina­do a servir de vía de paso a los hombres, las mercaderías, las aguas…

Para ello necesita métodos de construcción más elaborados. Además, excavar un túnel exige, a diferencia de excavar galerías de minas, utilizar técnicas geodésicas. Por lo tanto, contribuye a perfeccionar el arte del ingeniero.

Primeros túneles, los sinnor

Los primeros túneles de la historia son los sinnor de las antiguas ciudades fortificadas de Palestina, que aparecen en el siglo XX a.C. en Gezer y en el siglo XVI a. C. en Tell Talannek.

Son túneles hidráulicos, es decir, sirven de canalizaciones subterráneas que interceptan las fuentes de agua situadas cerca de las ciudades a fin de asegurar su abastecimiento en caso de sitio.

Se trata de verdaderas obras de arte: el túnel de Gezer (todavía visible) tiene 66,75 m de largo, 7 m de alto y 4 m de ancho. Desciende hasta 28,80 metros de profundidad en el subsuelo, donde alcanza el nivel del agua.

Perforación y localización en la Antigüedad

La construcción de galerías perforadas por sus dos extremos plantea otro problema, el de la orientación subterránea. La solución que se dio al primer túnel que empleó esta técnica, (el de Gihon, construido en Jerusalén en el siglo VIII a.C.), es puramente empírica, como demuestra una inscripción en hebreo hallada en 1880 en las paredes del túnel, en la que se puede leerlo siguiente:

“Cuando los picos trabajaban uno contra otro y cuando aún quedaban tres codos para derribar, oímos la voz de uno que llamaba al otro diciéndole que había zediah, (palabra que significa desviación o agujero), en la roca hacia la derecha. Y en el día de la perforación los mineros golpearon cada uno en la dirección del otro, pico contra pico”.

Esta técnica de localización mediante la voz se empleó hasta que los griegos introdujeron, dos siglos después, métodos geodésicos más fiables.

Aparecen también otras dificultades de localización cuando se intenta orientar un túnel en una dirección determinada. El qanat encontró la solución a esta dificultad, un túnel canal en pendiente suave que se perfora en una colina para alcanzar la capa freática que se ataca desde el fondo con vanos pozos excavados a intervalos regulares a lo largo del recorrido que se desea que siga el túnel.

Este desemboca entonces en el flanco de la colina y el agua se encamina desde allí hasta la ciudad situada en el llano mediante un acueducto. Esta técnica es originaria de Armenia, donde está certificada en el siglo VIII a. C. Pero también es completamente empírica.

Túnel de Eupalino en Samos

El primer túnel que utilizó las técnicas geodé­sicas es el que construyo el arquitecto griego Eupalino en la isla de Samos, entre el 535 y 532 a.C

Este túnel hidráulico o acueducto, mencionado por Herodoto, tenía como finalidad desviar las aguas situadas al otro lado de una colina hacia la ciudad de Samos.

La perforación se efectuó a la vez a ambos lados de la colina con ayuda de un método geodésico probablemente muy parecido al que describe Herón de Alejandría en su Dióptrica.

Pero el arquitecto de Samos no dispone de un dióptrico, ya que este instrumento de observación topográfica no fue inventado hasta seis siglos más tarde, por el propio Herón. Por ello Eupalino comete un cierto número de errores involuntarios de trazado.

Así, el túnel, que tiene una longitud de 1.036 metros, se desvía a los 425 metros, a pesar de que se concibió para ser recto. Por otro lado, la pendiente dada a la obra se reveló demasiado suave para permitir la circulación del agua, de manera que el fondo del túnel se excava más profundamente a medida que se aleja de la salida norte.

A pesar de estas imperfecciones, que por otro lado se corrigieron, el túnel de Samos representa la primera gran etapa hacia el túnel moderno.

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