Quién inventó la fotocopiadora

Debemos dar las gracias a quien inventó la fotocopiadora, ya que este ingenio revolucionó el mundo y el conocimiento humano. En la Antigüedad hacer una copia de un documento, era una labor lenta y pesada. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos la historia de la máquina de fotocopiar, cuál es su origen y cómo ha sido su evolución en el tiempo.

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Quién inventó la fotocopiadora

La máquina fotocopiadora fue inventada por el norteamericano Chester Carlson un 22 de octubre de 1938 en Nueva York, en un pequeño apartamento del edificio Astoria. Por eso la primera fotocopia de la Historia era la de un texto que decía:”10-22-38 Astoria”.

cuándo se inventó la fotocopiadora

En diciembre de 1940, Carlson obtuvo una patente por otro invento: una máquina copiadora automática.

Antes había tenido que pasar por una sucesión de contratiempos; el chasco fue tremendo cuando al tratar de comercializar el invento la fotocopiadora fue rechazada por una veintena de compañías a cuyos ejecutivos parecía una insensatez poseer duplicados del mismo escrito.

En 1944 una sociedad filantrópica tomó a su cargo el invento y en 1947 la empresa familiar Haloid Company, de Rochester, en el estado de Nueva York, compró la patente y fundó la Xerox Corporation, que en 1959 empezaba a vender la primera fotocopiadora: la X- 914.

Fue una de las aventuras comerciales de mayor éxito de la Historia. Se compró por una mínima cantidad de dinero una patente que dio millones de dólares.

El invento de Carlson estribaba en colocar el folio que se quería reproducir sobre un vidrio donde actuaba una placa cargada eléctricamente, de forma que las zonas claras del papel destruían la carga positiva dejándola únicamente en los lugares donde había escritura.

De este modo la placa se rocía con un polvo de carga negativa que queda adherido a la carga positiva; el polvo se transfiere a la hoja en blanco, donde queda fijado por calor el texto del escrito. Un tanto complejo, pero funcionaba.

Todo el mundo comenzó a hablar de la “escritura en seco”’, que es lo que el adjetivo griego xeros y el verbo también griego grafein, significan.

El éxito llegó al probarse su eficacia, y fue fulminante ya que en la década de los sesenta se universalizó su uso.

Origen de la fotocopiadora

Antes de que se inventara la máquina de fotocopiar el obtener una copia de cualquier escrito o dibujo equivalía a hacerlo o escribirlo de nuevo. Así, antes de la invención de la imprenta. El duplicado de una Biblia costaba un año de trabajo a un escriba especializado. Hoy se puede llevar a cabo en un par de horas.

Cuando en el año 1806 el inglés R.Wedgwood inventó el papel carbón el hallazgo fue acogido con entusiasmo porque un simple folio muy fino impregnado en tinta, dejado a secar, permitía escribir doble, y muchos pensaron que se había dado cumplimiento a un sueño mágico: poder escribir el mismo texto varias veces a la vez y sacar hasta ocho copias o ejemplares de una sentada.

Y era cierto, aunque aquel primer papel carbón dejaba manchas, era engorroso, ensuciaba las manos, exigía cuidado extremo y gran concentración por parte del escribiente. Al ingenioso invento de Wedgwood siguió el de la duplicación de originales por medio de la estampación o estarcido, que de hecho no resultó mucho mejor que el papel entintado, y eso que fue idea del gran Thomas Alva Edison, que lo presentó en 1877 como novedad.

Sin embargo, la idea de Edison sirvió al húngaro D. Gestetner en 1881 para inventar su máquina basada en el ciclostilo. Funcionaba, pero era un procedimiento lento, poco limpio y pesado. Era claro que el gran invento en este ámbito quedaba por llegar.

G.C. Beidler en el año 1903 invento el antecesor de la fotocopiadora. Tras una serie de fracasos y ensayos fallidos, el ingenio creado por Beidler se basó en el revelado instantáneo de los negativos fotográficos.

Pero aunque el camino era acertado los resultados eran demasiado caros y el producto final engorroso y poco práctico. Otro intento igualmente fallido fue el de la compañía americana Rectigraph.

Se buscaba por todas partes, el tiempo apremiaba y se sabía que quien lo consiguiera se alzaría con una gran fortuna. Las posibilidades de fabricar una fotocopiadora que hiciera copias en seco era una idea, pero faltaba plasmarla.

Carl Miller en el año 1944, inventó la copia impresión en seco tras observar cómo se derretía la nieve debajo de las hojas caídas de los árboles. Comprobó que la nieve que había debajo de la hoja se derretía primero porque el color oscuro absorbe más energía radiante que el blanco de la nieve, de lo que dedujo la técnica del termo-fax.

Evolución de la fotocopiadora

La fotocopia en color es una realidad desde que en 1973 la lanzara la firma japonesa Canon. Desde entonces el cúmulo de innovaciones ha sido extraordinario:

  1. La aplicación del rayo láser.
  2. La reproducción fiel en cuatro colores.
  3. La posibilidad de aumentar o reducir el original, e incluso de deformarlo.
  4. En 1986 la compañía Panasonic inventó la fotocopiadora de bolsillo, de dieciséis centímetros de largo por siete de ancho, recargable con acumuladores, y capaz de reproducir cualquier documento.
  5. Aquel mismo año la compañía japonesa Kiso Chemical creó la antifotocopia, es decir, un papel especial que hacía imposible reproducir un original al estar tratado con poliéster rojo o naranja oscuro que al ser pasado por la fotocopiadora da una copia en negro.

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