Las palabras no bastan para describir la belleza de las fortalezas de Van. Los armenios tienen un proverbio muy popular entre ellos: Van en este mundo y el paraíso en el próximo. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos cuál es el origen e historia de las fortalezas de Van. Te contamos también quién las construyó, cómo lo hicieron, y para qué servían.
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Ubicación y origen
Las fortalezas de Van se encuentran en la frontera entre la actual Turquía, Armenia e Irán. Esta zona es una tierra marcada por un paisaje sin igual de llanuras, pequeños valles y lagos de un azul impoluto sobre un fondo de imponentes montañas, de las que sin duda el monte Ararat es, con sus 5000 m de altura, la más impresionante de todas.
Entre los años 850 y 600 a. C., esta región fue cuna del poderoso reino de Van o Urartu, y las fortalezas que en su día lo controlaban se cuentan todavía hoy entre las más espectaculares de todo el mundo. En su época de mayor esplendor, era posible controlar desde las deslumbrantes almenas que coronaban las murallas encaladas de ladrillos de adobe.
Murallas cimentadas sobre unos enormes cimientos de piedra al borde de precipicios interminables, un vasto territorio que se extendía varios kilómetros a la redonda. De todas ellas, la más fabulosa es, sin duda alguna, la ciudadela de Van, desde la que se dominaba Tushpa, la capital del reino.
El pueblo de Urartu supo aprovechar al máximo las peculiaridades del terreno al emplazar las fortalezas en lo alto de formaciones montañosas desde las que se dominaban los núcleos de población situados a sus pies, incluso en aquellos casos en que dichas montañas resultaban demasiado alargadas y estrechas.
La ciudadela de Van da prueba de ello, ya que se alza sobre una cresta de 1 km de largo y tan sólo 50 m de ancho en la mayor parte de los tramos, que en ningún caso llegan a superar los 125 m. Por otros lugares la fortaleza está separada de la cresta adyacente por un corte en la roca de tan sólo 10 m de anchura.
Construcción de las fortalezas de Van
La mayoría de las murallas descansaban sobre unos cimientos de bloques ciclópeos dispuestos sobre el suelo original. Pero lo más habitual es que se excavase directamente sobre las afloraciones de la misma montaña hasta dejar una serie de escalones de no más de 1 m de alto, sobre los que se colocaban los cimientos de las murallas.
Para ello no se disponía más que de picas y mazas de hierro, además de una cantidad considerable de prisioneros de guerra, empleados como mano de obra. A diferencia de la Gran Muralla China, en la base de las murallas se empleó piedra sin mortero ligeramente inclinada hacia atrás y trabajada en distinto grado.
Lo normal era valerse de la piedra propia de la zona, si bien en el caso de la fortaleza de Van se emplearon bloques de basalto de hasta 6 m de largo que se tuvieron que transportar desde una montaña de origen volcánico situada a 50 km de distancia.
Características de las fortalezas de Van
La altura de las murallas dependía lógicamente de las características del emplazamiento, aunque por lo general solían tener de 3 a 4 m de ancho, con hiladas regulares de entre 50 cm y 1 m de alto. El núcleo no era macizo, sino que estaba relleno de piedras de pequeñas dimensiones. Cada 10 m había una especie de prolongaciones en forma de torre o contrafuertes de unos 4 m de ancho. La parte superior de las murallas era lisa y en algunas ocasiones estaba recubierta con una capa de cal, tal vez para protegerla de la humedad.
En realidad, la fortaleza propiamente dicha era la edificación principal, construida por lo general con un viejo conocido de Oriente Medio, el ladrillo de adobe secado al sol y recubierto con un revestimiento de yeso de adobe.
Un tal Sargon de Asina comenta, allá por el año 714 a. C., como las murallas de la fortaleza que tal vez acababa de conquistar tenían un total de 120 hiladas superpuestas, esto es, algo más de 18 m (115 cm de grosor para cada hilada), a los que habría que añadir la altura de los bloques de piedra de la base y las almenas. Según otras fuentes, se dio el caso incluso de alguna que otra fortificación de hasta 120 m de altura sobre el nivel del suelo, aunque es de suponer que se incluía la altura de la montaña sobre la que se izaba.
Ficha Técnica de las fortalezas de Van
- Época: hacia 830-730 a. C.
- Localización: Turquía, Armenia e Irán.
- Ciudadela de Van (Turquía): 1050 m de longitud; anchura máxima 125 m.
- Ciudadela de Bastam (Irán): 1000 m de longitud, anchura máxima 325 m.
- Ciudadelas y núcleo de Armavir (Armenia): 3500 m de longitud; anchura máxima 600 m.
- Aramu, fundador del reino: hacia 860-840 a. C.
- Sardun I, fundador de Van (Tushpa): hacia 840-825 a. C.
- Construcción de las fortalezas: 830-730 a. C.
Función de las fortalezas de Van
Algunas de las fortalezas llegaron a albergar en su día palacios y templos, mientras que otras tuvieron un carácter mucho más administrativo, al disponer de numerosos almacenes donde se guardaban los productos de la tierra, en especial cereales, fruta, carne, aceite y vino.
Los edificios del interior descansaban sobre terrazas excavadas en la roca o plataformas artificiales situadas a diferentes niveles. Las tropas asirías se hicieron en no pocas ocasiones con enormes cantidades de trigo y cebada (una fortaleza tenía capacidad para unas 5000 toneladas).
Los productos líquidos, como el aceite y el vino, se guardaban en vasijas de cerámica, unas 400 en total, con una capacidad de 1000 litros cada una, y ocupaban toda una sección entera de los almacenes. De todo ello, se desprende que el reino de Van estuvo muy organizado, y es probable que, dada la diversidad étnica de la región, esta red de fortalezas respondiera más a una necesidad de control interno que de agresión hacia el exterior.
Declive y abandono de las fortalezas de Van
Se han conservado numerosas inscripciones en piedra en las que se habla de las conquistas y las obras publicas llevadas a cabo por los reyes de Urartu, pero en cambio son pocos los testimonios que nos hablan de su declive.
El reino de Van acabó por desaparecer hacia finales del siglo VII a C. bajo la presión de pueblos nómadas procedentes de las estepas del norte, como los mismos escitas. Más tarde, Urartu pasó a formar parte del Imperio persa y con el tiempo las fortalezas se abandonaron después de sufrir todo tipo de saqueos. Por fortuna, se han conservado los cimientos y, en el caso de la fortaleza de Van, se conservan incluso las murallas.
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