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El arco de Ctesifonte

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Hasta hace bien poco, el arco de Ctesifonte, situado al sur de Bagdad, en la actual Irak, era el arco parabólico más alto y ancho de que se tenía cons­tancia. Aún hoy en día causa admiración entre quie­nes se acercan a contemplarlo. En CurioSfera-Historia.com, te contamos el origen e historia del gran arco de Ctesifonte.

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Características del arco de Ctesifonte

El gran arco de Ctesifonte se conoce también con el nombre de Khusrau, en honor a Taq Kisra (Cosroes), el rey sasánída para el que fue construido.

De hecho, el arco es una enorme bóveda junto a la que se alzan los restos de la mitad de lo que antaño fuera la fachada del palacio de Taq Kisra.

cómo es el arco de Ctesifonte

La bóveda fue, y continúa siéndolo todavía hoy en día, el elemento arquitectónico más relevante de todo el palacio.

Mide cerca de 35 m de alto y otros 25 m de ancho, y antaño llegó a cubrir una sala de 50 m de largo que en su extremo oriental quedaba al descubierto.

La forma de la bóveda no es semicircular, sino parabólica, esto es, la cara interior de los muros está ligeramente inclinada hacia dentro desde la misma base, con lo que se reduce la envergadura del arco.

Bajo dicha bóveda, el rey sasánida trataba los asun­tos de su imperio rodeado de mármoles bizantinos y mo­saicos que reproducían la toma de Antioquia.

Sobre su cabeza había una magnifica corona que, por ser demasia­do pesada para ceñirla, colgaba de la bóveda por medio de una cadena de oro.

Bajo sus pies, había a su vez una alfombra elaborada con oro y piedras preciosas de al menos 25 m² y que estaba decorada con el motivo de un jardín.

Origen del arco de Ctesifonte

En el año 540, Cosroes I, después de haber llevado a cabo severas reformas en el imperio que había heredado, se sintió lo suficientemente poderoso como para presentar batalla a los bizantinos, a los que derrotó y arrebató la ciu­dad griega de Antioquia tras un duro asedio.

De ella se llevó, además de a todos sus habitantes e innumerables objetos de valor, el proyecto de hacerse construir un nuevo palacio en Ctesifonte, la capital de invierno del imperio.

Dicho palacio había de ser mejor y más grande que cual­quier otro construido en sus dominios hasta la fecha. Debía proporcionarle además, suficiente reputación como para poder rivalizar con los emperadores vecinos de Bizancio y la India.

El emperador Justimano le envió un equipo de arqui­tectos para que colaborasen en las obras del palacio, que resultó una amalgama de diversas tradiciones.

A su dise­ño original, deudor de la mejor tradición sasánida, se añadieron diversas fachadas con columnas que los grecorro­manos habían introducido, de oeste a este, vanos siglos antes.

No obstante, el elemento más destacado de la cons­trucción era sin duda su majestuosa bóveda, erigida con ladrillos inclinados hacia dentro.

Si bien las habilidades necesarias para levantar una bóveda de tales dimensiones fueron tal vez aportación de los arquitectos enviados por Justiniano, la técnica empleada era de clara herencia mesopotámica, utilizada ya hacia el 2500 a. C. c incluso antes para edificar techos mucho más pequeños con ladrillos de adobe sin cocer.

Construcción del arco de Ctesifonte

La estructura entera se construyó con ladrillos cuadrados de 30 cm de largo y 7,5 cm de grosor, dispuestos sobre una base de cemento de yeso de secado rápido.

quién construyó arco de CtesifonteEn las secciones inferiores de los muros, los ladrillos se dispusieron en sentido horizontal, no así en la bóveda, donde se colocaron de lado para poderlos inclinar hacia dentro.

Para ser exactos, se dispusieron con un ángulo de 18 gra­dos con respecto a la vertical, de manera que los del extre­mo de la sala quedasen vueltos en parte contra el muro posterior, colocando las hiladas sucesivas contra los ladri­llos dispuestos inicialmente.

Existe una gran diferencia entre esta técnica de cons­trucción y la más tradicional empleada para el arco con­vencional.

Si en esta última es preciso sostener el arco durante el proceso de edificación por medio de un armazón provisional de made­ra hasta haber completado el arco del todo, en el caso del arco de Ctesifonte, al secarse el cemento tan rápidamente, los ladrillos se adherían de inmediato a los dispuestos previamente, que resistían sin problemas el peso relativamente ligero de la nueva hilada.

El resultado fue un arco macizo para el que no era preciso andamiaje interior alguno, una verdadera ventaja en una región donde precisamente no abunda la madera. De otro modo, Cosrocs nunca habría podido construir una bóveda de tales dimensiones.

La corona de la bóveda tiene tan sólo 1 m de grosor, nada que ver con los 7 m que miden los muros laterales cerca de la base.

Para aliviar la tensión que debieron cau­sar las progresivas fases de construcción de la bóveda, lo más probable es que se colocaran unos cuantos travesaños de madera en la parte inferior de los muros.

Una téc­nica, en definitiva, sumamente eficaz, pues, a pesar de los múltiples expolios sufridos desde su construcción, la estructura de la bóveda permaneció prácticamente intac­ta hasta 1888, año en que se desmoronó en parte como consecuencia de unas inundaciones.

Abandono y destrucción de Ctesifonte

Tras la conquista y saqueo de Ctesifonte por parte de los árabes en el año 637, Taq Kisra pasó a convertirse en una mezquita. Pero poco a poco la ciudad fue cayen­do en un progresivo abandono, ya que para los árabes se trataba de una zona demasiado pantanosa.

Ello no evita que dos siglos más tarde el palacio de Cosroes aún se des­cribiera como el más bello jamás construido en ladrillo.

Con el tiempo, muchos de esos ladrillos fueron a parar a otros edificios, no así los del arco, cuya extracción era demasiado complicada. De hecho, ni tan siquiera las bombas caídas en la proximidad han conseguido destruirlo.

Ficha técnica del arco de Ctesifonte

  • Época: 550-560 d. C.
  • Localización: Ctesifonte, Irak.
  • Altura de la bóveda: 35 m.
  • Luz de la bóveda: 25 m.
  • Longitud de la bóveda: 50 m.

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