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Arte y cultura del Neoclasicismo

Se conoce con el nombre de Neoclasicismo la época de la segunda mitad del siglo XVIII y comienzos del XIX, en la que se intenta resucitar los ideales de la Antigüedad grecolatina. Tanto a nivel artístico como en el cultural, se experimentó un cambio en el gusto hacia los elementos de las Antigüedad clásica. CurioSfera-Historia.com te explicamos cómo eran el arte y cultura del Neoclasicismo.

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El arte neoclásico

El Neoclasicismo fue una corriente cultural y artística que tuvo su origen en Francia y pretendió reponer la estética, el gusto y las normas de la Antigüedad clásica. Diversos factores propiciaron la aparición del Neoclasicismo. Por un lado, la culminación del Barroco produjo un rechazo hacía todo exceso, artificiosidad o exuberancia ornamental tanto en literatura como en las artes plásticas.

Qué es el neoclasicismo y sus principales características
La puerta de Brandenburgo, claro exponente de la arquitectura neoclásica

Por otro lado, las excavaciones de Pompeya, Herculano y Olimpia hicieron que la sociedad mirase hacia la Antigüedad clásica. El arte se popularizó y empezó a estar al alcance de un número cada vez más elevado de personas. El equilibrio, buen gusto y mesura que caracterizaron al Clasicismo fueron reglamentados por las academias y otras instituciones.

Los artistas de la época tomaron como modelo obras de la Antigüedad clásica. Tanto desde el punto de vista de los temas, como de los cánones estéticos que utilizaban en su realización. Esto tuvo un reflejo diferente en cada una de las artes:

  • Arquitectura: sirvieron de modelo los edificios clásicos, con una clara inclinación hacia la línea recta y la austeridad. Se otorgó una gran importancia a los órdenes dórico y jónico en la construcción de templos, de monumentos conmemorativos y arcos. Algunos ejemplos son el Museo Nacional del Prado, de Madrid; la Puerta de Brandemburgo, en Berlín, o la iglesia de La Magdalena, en París.
  • Escultura y pintura: se idealizó la naturaleza y los temas mitológicos cobraron enorme importancia, hasta el punto de repetirse de forma insistente. Igualmente, se impusieron los cánones de proporción de los artistas griegos en las figuras humanas y en la composición de las obras.
  • Literatura: predominaron la crítica, el ensayo y la fábula, con una orientación marcada por el didactismo.
  • Música: como apenas existían referentes de obras grecolatinas, los compositores de música del neoclasicismo trataron de trasladar a sus partituras los ideales de proporción y equilibro que se tomaron como canon en las otras artes.

La sociedad del Neoclasicismo

Durante el siglo XVIII, Europa experimentó un gran auge económico que estuvo ligado a los avances técnicos y a la expansión colonial. En España, la llegada de la casa de Borbón hacia el 1700 produjo este desarrollo. Paralelamente se desarrolló una nueva filosofía, la Ilustración, y una nueva forma de gobernar, el despotismo ilustrado.

La ilustración

La Ilustración fue un activo movimiento cultural que creía en el papel decisivo de la razón para la consecución de una sociedad más justa. Proponía como ideales la educación (las «luces» de la razón contra las «tinieblas» de la ignorancia). Pero también la libertad política y el dominio de las fuerzas de la naturaleza gracias al progreso científico.

Los filósofos ilustrados, como los franceses Voltaire, Rousseau y Diderot, y el alemán Kant, se esforzaban en buscar respuestas racionales a las dificultades que se les presentaban en la política, la religión, la vida social y el arte. Se rechazaba las propuestas únicamente basadas en la fe religiosa o la tradición histórica.

Despotismo ilustrado

Se conoce como despotismo ilustrado la forma de gobernar que buscaba el bienestar y la cultura «para el pueblo, pero sin el pueblo». Sus representantes más genuinos fueron Carlos III y otros reyes de esta época.

Progresivamente, la concepción ilustrada fue aceptada como propia por una clase social, la burguesía. La pérdida de poder de la nobleza y el imparable ascenso de la burguesía derivó en la Revolución Francesa (1789). Su idea de «libertad, igualdad y fraternidad», terminaron con el Antiguo Régimen y dieron paso al mundo moderno.

El Impero napoleónico, que comenzó en 1804 con la proclamación de Napoleón como emperador de Francia, se propuso extender por Europa los ideales de la Revolución Francesa, pero las monarquías absolutas europeas se resistieron al cambio.

Los países que derrotaron a Napoleón (Gran Bretaña, Rusia, Austria y Prusia) se reunieron en el Congreso de Viena (1814-1815) para restaurar el absolutismo y reconstruir el mapa de Europa rectificando las fronteras. A pesar de ello, la aristocracia fue perdiendo sus privilegios. Acabaron triunfando la libertad y el individualismo.

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