quién inventó el motor de explosión

Saber quién es el inventor del motor de explosión interna, es conocer una de las creaciones del ingenio humano, que más ha cambiado nuestras vidas. Gracias a él, nos podemos desplazar cada vez más rápido, con más potencia, más seguros y con mayores cargas. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos la historia del motor de explosión, su origen y su evolución.

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Quién inventó el motor de explosión

El inventor del motor de explosión es el ingeniero alemán Nikolaus Otto en el año 1876. Su creación funcionaba con gasolina y ya se basaba en el ciclo de cuatro tiempos que emplea la mayoría de motores de la actualidad. Fue patentado como “motor Otto”, pero sin embargo, todo el mundo lo conocía como “motor de gasolina”.

quién creó el motor de explosión
Nikolaus Otto es el padre del motor de explosión interna de gasolina

Siendo fieles a la historia, el primer motor de combustión interna fue creado por el ingeniero belga, Etienne Lenoir, en el año 1860. Este ingenio se alimentaba con gas del alumbrado. Pero era muy poco eficiente, ya que solo aprovechaba el 4% de toda la energía producida por la explosión del gas en el interior del motor.

Historia del motor de explosión

La máquina de vapor fue la fuerza que puso en marcha la revolución industrial, pero no dejaba de tener limitaciones. La más evidente era que se trataba de maquinaria muy grande.

Útil para fábricas o sistemas de transporte de grandes dimensiones, como trenes o barcos, pero muy difícil de adaptar a sistemas más pequeños como el automóvil. El vapor contiene una determinada cantidad de energía, y eso no se puede cambiar.

Pero el concepto de motor ya había emergido de todo. Los ingenieros ya podían fabricar tubos con pistones, válvulas, ejes y todo lo necesario para transformar la energía en movimiento. Ahora el problema era mejorar la fuente inicial de energía. Después de todo, los motores simplemente transforman un tipo de energía, contenida en el vapor, la gasolina o el gas, en otro tipo, normalmente cinética.

Los primeros intentos para aumentar la potencia de la máquina de vapor y transformarla en un nuevo sistema consistieron en sustituir el vapor por algo con más fuerza. Una de las primeras patentes introducía el gas que se utilizaba para el alumbrado y se hacía estallar con el fin de mover el pistón. Funcionaba y parecía mejor que el vapor, pero no terminaron de desarrollarlo. El sistema seguía siendo demasiado voluminoso.

Pero en aquel tiempo ya se conocían los hidrocarburos, y con ellos llegó la gasolina, un líquido que almacenaba mucha energía en un volumen muy reducido. No tardaron en hacerse intentos de motores alimentados por la explosión de pequeñas cantidades de gasolina. En ello destacaron dos ingenieros alemanes, Daimler y Benz, que obtuvieron las primeras patentes de motores de gasolina.

La diferencia principal con las máquinas de vapor, era que el fuego ya no se hacía en una caldera, sino que se conseguía con una explosión que tenía lugar dentro del motor. Por eso se llaman motores de combustión interna.

Durante un tiempo no quedó claro qué sistema funcionaba mejor, por lo que se organizaron pruebas para compararlos. La primera fue entre París y Rouen, de 50 kilómetros, y la ganó un vehículo de vapor. Pero aquello era poca cosa. La prueba definitiva fue una carrera entre París y Burdeos, ida y vuelta. Un total de 1.200 kilómetros.

El resultado fue claro. Todos los vehículos que llegaron en primer lugar llevaban motores de explosión de gasolina. El primero llevaba un motor basado en la patente de Daimler, que habían comprado los franceses René Panhard y Émile Levassor.

Solo tardó 50 horas, la mitad de lo que preveían los organizadores de la carrera. Y es que, con un motor tan pequeño, ir a la fantástica velocidad de 24 kilómetros por hora representaba toda una proeza.

Aquello acabó de imponer el motor de gasolina. Una gasolina que había que llevar en bidones de 25 litros, ya que, naturalmente, en ese tiempo no había gasolineras.

Y a partir de ahí ya todo fueron siendo mejoras en la eficiencia, el diseño, el peso y la fiabilidad de los motores de explosión. Posteriormente se inventaron otros sistemas, basados ​​en principios diferentes, como por ejemplo:

  1. El motor diesel.
  2. El motor Sterling.
  3. El motor Wankel.

Además de automóviles, comenzaron a ponerse motores de explosión a todo tipo de vehículos como por ejemplo las motocicletas, los aviones, o los autobuses. Esto supuso el abandono de la fuerza del vapor.

En conclusión se puede afirmar que, si la máquina de vapor puso en marcha la industria, el motor de explosión interna nos puso en movimiento a todos.

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