Por qué nos damos la mano para saludar

Si te has preguntado alguna vez por qué nos saludamos dándonos la mano, te vamos a contar cuál es su origen y su historia. Para comenzar, debes saber que proviene de una costumbre con miles de años de antigüedad y de una región muy lejana. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos todos los detalles para aclarar tus dudas.

No te pierdas la historia del saludo

Origen del por qué nos damos la mano al saludar

El origen de saludarse dándonos la mano algunos lo ven en la costumbre antigua de echar mano a la espada, cuando dos desconocidos se cruzaban en el camino.

Ante la mutua desconfianza, para mostrar que no se iba con malas intenciones se daban la mano diestra o la llevaban al pecho, a la cabeza o la frente, mostrando que se tenía la mano desarmada.

Pero realmente no es ese su origen. Darse la mano para saludar tiene que ver con las formas más antiguas de la magia de contacto: tocar parte del cuerpo del saludado para infundirle salud y fuerza, o para lo contrario.

La mano jugó un papel primordial en estos usos. Estrechar la mano, servía también para sellar pactos y alianzas. En el antiguo Egipto, hace cinco mil años, implicaba transmisión de autoridad: en el lenguaje jeroglífico la mano extendida indica delegación de poder.

En Babilonia, el rey estrechaba la mano a la estatua de Marduk hacia el 1800 a.C., cada primero de año, costumbre que adoptaron los asirios, que lo hacían como muestra de simpatía.

Desde entonces, fue imponiéndose en el mundo para expresar amistad y confianza. Incluso los esquimales, que habitualmente se frotan la nariz para saludar, dan la mano cogiéndola con suavidad y elevándola hasta las mejillas. A la par que la dejan caer bruscamente mientras sonríen.

En países africanos, tales como Liberia, se da la mano, pero no toda: solamente se ofrecen los dedos índices y corazón de la mano derecha.

Y en Abisinia, las manos se tendían pero no se estrechan, sino que con la palma abierta se toca la palma de la mano de la otra persona a la par que se retiran ambas con presteza, sin cerrarla, como hacen en América los deportistas afroamericanos.

Estrechar manos es una fórmula muy antigua para unir en matrimonio: expresa posesión mutua. En el matrimonio cristiano, el sacerdote bendice la unión mientras los novios las mantienen entrelazadas.

También en las viejas ceremonias hindúes, el oficiante une las manos de los contrayentes en señal de fusión de sus familias, como hacían los romanos en la llamada dextrarum junctio o unión de las manos derechas. El cristianismo prefirió esta fórmula del saludo, relegando el beso a los ritos litúrgicos.

Para finalizar, no te pierdas la historia de la petición de mano

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