Quién inventó los ferrofluidos

Los ferrofluidos, también llamados líquidos magnéticos, son uno de los inventos más importantes del siglo XX, junto a los cris­tales líquidos, los materiales hete­rogéneos y los materiales compuestos. En CurioSfera-Historia.com, te explicamos quién inventó los ferrofluidos, cuál es su origen e historia y las aplicaciones que han surgido en el tiempo.

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Quién inventó los ferrofluidos

Los ferrofluidos se inventaron en 1968 por el nortea­mericano Rosensweig. Son unos fluidos que contienen en suspensión gránulos in­finitesimales (del orden de una millonésima de centímetro) de un material magnético, como óxidos de hierro.

Evolución y aplicaciones de los ferrofluidos

Sus aplicaciones son muy variadas. Baste decir, que a finales de los años ochenta todavía no se tenía la seguridad de haberlas explorado todas. Por ejemplo:

Una compañía japonesa, la Matsushita Electric Industry (Osaka), ha fabricado, por ejemplo, una impresora de alta definición capaz de imprimir cinco páginas por minuto. Esto es gracias a una tinta ferrofluida que unos pequeños imanes proyectan sobre el papel en forma de chorros microscópicos (8 puntos por milímetro).

La sociedad americana Ferrofluidics ha desarrollado por su parte un lubricante a base de ferroflui­dos, que se presentan como anillos de un líquido magnético que se mantienen fijos por sí solos en su sitio. Al ser impermeables, reducen considerablemente los desgastes de las juntas.

Otra firma japonesa, la Diesel Kiki, ha diseñado un inclinómetro de fe­rrofluidos ultrasensible capaz de medir la acción de la gravedad en todos los puntos del líquido.

En 1987, ya estaban muy avanzadas las investigaciones emprendidas por el ejército del aire norteameri­cano para fabricar una pintura para aviones a base de ferrofluidos y de sustancias no magnéticas. Cuya impedancia específica anularía la reflexión de las ondas de radar, impidiendo que los avio­nes fueran detectados.

Las propiedades refringentes de los ferrofluidos (cada gránulo, que funciona como un microimán, posee un momento magné­tico propio que hace que refracte la luz) permiten concebir nume­rosas aplicaciones ópticas.

Por ejemplo, para medir la visco­sidad espetífica de un líquido si­tuándolo entre un polarizador y un analizador e iluminándolo por un rayo láser de helio-neón.

Los ferrofluidos, por otra parte, pueden utilizarse también para fabricar detectores de campo magnético muy sensibles.

Se contemplan asimismo las posibles aplicaciones médicas de ferrofluidos inyectables. Las células cancerosas presentan una gran atracción por los óxidos de hierro, por ello, se podría utilizar un ferrofluido compatible para detectar un cáncer. Y, dado también que las partículas magnéticas tienen un alto índice de absorción de los rayos X, y provocan un calentamiento localizado.

Se está estu­diando la posible destrucción de las células cancerosas mediante radioterapia atenuada (trabajos de Patrick Couvreur en el labora­torio de farmacia galénica v de biofarmacia de Chàtenay-Malabray).

Actualmente son muchas las disciplinas interesadas en definir las características fundamentales de los ferrofluidos, desde la química inorgánica o la física de los coloides hasta el magnetismo.

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